
Este es un tema muy popular y muy cuestionado por muchas personas cristianas, pues muchos tienen miedo, muchos lo tratan de una forma muy rigurosa, otros no saben como afrontar este tema y muchos otros simplemente lo prefieren ignorar así que ante todo y para todos vamos a analizar este tema para que todos en conjunto podamos entender y tener una idea sobre qué dice la Biblia al respecto de eso y de cómo debemos nosotros abordar este tema, hacia nosotros mismos y hacia los demás.
Este no es un artículo que incite ni apoye al divorcio, pero si habla de como tenemos que tratar a aquellos que ya se encuentren divorciados y de como hemos de explicarles dicha situación en la que se encuentren según las escrituras. Pero lo más importante de todo, explicarles que sobre cómo pueden seguir viviendo sus vidas sin estar en pecado.
Para empezar y antes que nada tenemos que entender que a Dios no le gusta que el hombre se comprometa en una unión con su pareja y que luego de un tiempo la deje y se vaya con otra persona. Dios nos quiere unidos en fidelidad a nuestras parejas y comprometidos con ellas ya que hemos accedido a casarnos con dicha persona, el quiere que elijamos bien con quien nos unimos y que no tratemos a esa unión como una cosa cualquiera, sino que la respetemos con el mismo respeto y seriedad que el tiene hacia ese tipo de compromiso/relación de unión la cual el ha creado para nosotros, para nuestro bien, para que así formásemos nuestras familias y estuviésemos en común unión y armonía en el mundo, el quiere que seamos buenos compañeros de nuestra pareja, el quiere de las parejas seriedad y compañerismo. Sigue leyendo



