
Estamos en tiempos de Tempestad, lucha, guerra, muchos obstáculos y dificultades. El mundo hoy en día ha empezado a dar la espalda a Dios, como nunca se ha visto. Los gobiernos mundiales van países por países queriendo destruir nuestra fe, nuestras constituciones familiares, quieren destruir todo lo que representa a Dios y sus leyes.
Su objetivo es desacreditar a Dios, su objetivo es que las personas ignorantes abracen todo lo que está en contra de su palabra y de sus enseñanzas. Si pensábamos que el amor se había enfriado y que habían guerras, hermanos eso era solo el principio de lo nos puede esperar en el futuro. Más que nunca nos tenemos que levantar, más que nunca hemos de ser fieles a Dios y demonstrar a el que no vamos a permitir que el enemigo gane esta batalla sobre nuestras vidas.
El mundo se pondrá al revés y las noticias empeorarán, todo dirá que estamos perdidos y que no vamos a conseguir ganar esta batalla. Escuchen lo que estoy diciendo porque eso es lo que veremos en las noticias, en la televisión, pero eso todo lo que veremos, no será cierto, el enemigo querrá amedrentarnos y jugará con nuestras mentes, intentará encontrar la forma de desanimarnos y de que nos cansemos de esta lucha.
Pero Dios está con nosotros y en el encontraremos paz en medio de la tormenta, hemos de orar, hemos de ayunar, hemos de pedir por nuestras vidas y las de nuestros seres queridos, hemos de pedir por nuestros países para que Dios arregle lo que está pasando y que ponga a alguien de su agrado que nos gobierne, y ante todo lo que sucederá tendremos que permanecer firmes sin dar la espalda a Dios y a su palabra. Mas que nunca tenemos que pedir que Dios nos de valor, coraje y medios por el cual luchar y vencer. Mas que nunca hemos de renunciar a lo que dicen las noticias y creer en el y en su promesa a con nosotros, su pueblo, más que nunca hemos de creer y confiar en su poder, más que nunca hemos de esperar en el y ser pacientes ante su voluntad.
Si Dios está permitiendo que el mal se levante es para probar nuestra fe, es para probarnos en nuestras dificultades, hemos de confiar en el en lo bueno y en lo malo, pues el obrará a nuestro favor y nos moldeará para que podamos saber llevar las situaciones conforme las circunstancias, hemos de ser conscientes que el está con nosotros, el ve lo que pasamos y todo lo que pasamos el nos acompaña, no estamos solos, jamás debemos de olvidarnos de esto.
Hermanos esta fase no durará mucho, tiempos peores han pasado en la humanidad y muchos están hoy aquí para contar sus batallas, no podemos dejar que el miedo nos gane y debemos entender ya de una vez que estamos en guerra y que es algo serio, no es una tontería. ¿Cuantos ya han muerto por la fidelidad a Dios? ¿Por qué entonces seguimos pensando que es una tontería lo que esta pasando y por qué muchos aún no han echo nada, por qué no han reaccionado?¿ Por miedo?
Hermanos venced el miedo, porque la batalla tocará a tu puerta y te cogerá desprevenido, venced el miedo para que cuando eso pase tu puedas luchar en contra de las circunstancias en las cuales te encontrarás, tu podrás vencer y salir victorioso de ellas si te preparas. No esperen hasta el ultimo momento, cubrios de la armadura de Dios, su palabra, nuestra fe, su fidelidad con nosotros, la esperanza que el nos brinda. Equipemos nuestras almas con su escudos para fortalecernos, equipémonos de armas para defendernos, que nuestras armas sean su palabra y su voluntad. Armadura, escudo y arma, eso es lo que necesitamos.
Necesitamos prepararnos, necesitamos levantarnos, necesitamos permanecernos firmes, no podemos desmayarnos en esta lucha, tenemos que confiar en Dios pues su palabra es la última ante todo lo que está pasando, recordemos sus milagros y no nos dejemos engañarnos por el enemigo. Esto es una guerra, pero no es una guerra que perderemos, porque con Dios solo existe una cosa, la Victoria, el que no vea y no entienda eso, está ciego pero el que vea y entienda lo que digo sabe que somos más que vencedores, que tenemos la victoria predestinada en nuestras luchas y que el reino de los cielos nos espera como herencia a los que hemos renacido como hijos de Dios.