Divorcio – Violencia Emocional y Física Part. 4

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Quisiera responder una cuestión que muchos han preguntado ¿Uno se puede divorciar si está sufriendo agresiones físicas o emocionales por parte de su pareja? La respuesta obviamente es que sí, no hay peros ni nada, sí se puede… más aún es obvio que se debería de alejarse de una persona así.

Para no estar repitiendo lo que ya he dicho en los puntos anteriores nada más quiero resaltar que el caso de infidelidad conyugal no es el único motivo válido para llegar a divorciarte de tu pareja. No debemos nunca de llegar a un divorcio, pero hay cosas que por nuestra seguridad física, emocional y mental, tenemos que dejar o alejarnos de nuestra pareja si este o esta se convierte en un agresor ante nosotros o nuestros hijos, pues en este tipo de caos se ve en peligro la vida de un ser humano, que puede ser el de la pareja que es agredida y de los hijos que viven en un entorno peligroso para ellos mismos.

Un matrimonio es respeto mutuo y han de amarse el uno al otro, han de tratar al otro como a sí mismo y según la Biblia tu no herirías tu propia carne, así que el que hiere a su pareja física o emocionalmente se estaría haciendo daño a sí mismo según Dios lo explica. La Biblia dice que no podemos hacernos daño a nuestra propia carne, refiriéndose a nuestro conjugue y que hay que haber amor y respeto, si uno daña a su pareja es porque no la respeta, no le tiene amor y no la quiere. Así que cuando uno de los dos agrede al otro automáticamente esa persona está apartando de sí mismo a su esposa o a su esposo, dejando de lado su responsabilidad en el matrimonio y dejando de cumplir con su obligación dentro de este «amar y respetar a su pareja».

«Los esposos deben amar a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella. […] El esposo debe amar a su esposa, así como ama a su propio cuerpo. El hombre que ama a su esposa se ama a sí mismo. Porque nadie desprecia su propio cuerpo. Al contrario, lo alimenta y lo cuida, del mismo modo que Cristo cuida a la iglesia.»  Efesios 5:25,27-28 (TLA)

El que agreda a su pareja está incumpliendo una secuencia de leyes importantes que se dicta en la Biblia, no solo sobre dañarse a su propia carne sino que no está amando aquel el cual debe de amar tanto cuanto a sí mismo, para ser clara, ese tipo de persona está incumpliendo con su deber de conjugue hacia su pareja y desde el momento que lo hace está apartando a su pareja de sí mismo, allí en ese momento de la agresión hay un daño  y una ruptura emocional y espiritual en la relación, donde hay una separación evidente. La persona que maltrata a su pareja no tiene temor de Dios en su corazón, y si no tiene temor de Dios, tampoco tendrá respeto por su imagen.

No hay que haber remordimiento por dejar a alguien así, ese tipo de personas se harán la víctima y no se puede dejar engañar por ellos, muchas de estas personas pueden ser altamente peligrosas, ante la violencia tenemos que pensar primero en nosotros y en nuestros hijos, una persona violenta está dejándose llevar por un espíritu inmundo y tenemos que alejarnos de ellos. La violencia tiene su origen en el peor enemigo de Dios y del hombre, el Diablo, así queremos ganarnos la aprobación de Dios, tenemos que aprender a odiar y alejarnos de la violencia porque él la aborrece (Salmo 11:5)

Los seres humanos están más preocupados con el divorcio escrito en un simples papel, que la acción que muchas personas hacen que ya de por sí te separan de tu pareja, un compromiso dictado en un papel humano no significa nada para Dios y para el mundo espiritual si no se cumple con dicho compromiso en el mundo espiritual, si una de las partes rompe su pacto con malas acciones, el pacto puede estar escrito con sangre en el papel más caro del mundo que en el mundo espiritual dicho pacto ya no tendrá validez. Dios rompió su pacto con todo hombre que ante él o con el se comprometió a hacer algo que luego no lo cumplió. El matrimonio es lo mismo, si te comprometes a amar y respetar a tu pareja y no lo cumples, estás incumpliendo un pacto que haz echo ante Dios.

No es más importante lo que tu prometas o te comprometas con el hombre, aunque lo escribas y lo firmes en un papel, lo importante es lo que tu haces ante Dios, para Dios un matrimonio no es un juego, es algo que el ha creado para nosotros los cuales no debemos de llevarlo a broma, por eso para mí es ridículo discutir o debatir si existe o no un divorcio ante casos de violencia, porque la respuesta es obvia mirándolo a través del incumplimiento del pacto establecido por Dios entre las parejas y mirándolo desde un punto de vista espiritual, más que terrenal. Una pareja que está bajo la violencia de su conjugue está más que rota, no importa si en un papel diga que sigan casados, esa pareja está rota y si por su seguridad y la de sus hijos esa pareja quiere el divorcio, obviamente está en su derecho de tenerlo y alejarse de su agresor que ya no es más su pareja emocional ni física.

Cierto es que Dios puede arreglar cualquier pareja rota, pero nadie tiene que arriesgar su vida ni soportar el maltrato ante algo así mientras espera el actuar de Dios, uno tiene que alejarse de esa persona sí o sí, mientras Dios lo encamina a lo que uno debe de hacer en dicha circunstancia. Porque aveces la solución es pasar un tiempo separados para que haya una reflexión por parte de esa persona, arrepentimiento y cambio en su actitud para que puedan volver a estar unidos nuevamente mediante el perdón donde Dios restaurará a ambos, pero por otro lado también puede dar el caso de que no haya arreglo por parte de esa persona simplemente porque esa persona no quiere cambiar o no está dispuesta a hacerlo, en dicho caso no hay una vuelta atrás, hay que seguir hacia delante y tomar un nuevo rumbo en la vida sin esa persona.

«Los sabios son precavidos y evitan el peligro; los necios, confiados en sí mismos, se precipitan con imprudencia.» Proverbios 14:16

Quisiera mencionar tambien que hay muchas personas que han pasado por un divorcio  y una separación sin que pudieran hacer nada al respecto, personas que no querían divorciarse ni separarse de sus parejas pero que fueron abandonadas por su conjugue, no importa las razones cuales sean, no podemos retener a una persona en una relación que va en contra de su voluntad, eso no es de Dios. Lo que quiero es crear consciencia en las personas a entender ciertos casos, porque veo como muchos ponen en el mismo saco a todos sin saber la historia de esa persona ni conocerla y eso es nada más y nada menos que juzgar y ser un ignorante al mismo tiempo.

¿Como se puede acusar de adulterio a una persona que no quería ceder el divorcio porque amaba a su pareja por más que esa persona ya no quería estar con ella, pero que tuvo que firmar el divorcio y separarse de esa persona, porque fue abandonada por su pareja o porque simplemente no podía obligar a que su ex pareja siguiera con ella? Es absurdo y desalmado lo que muchas personas están haciendo a estas personas, porque aquí tenemos a una victima abandonada y rota quien unos desalmados les señalan a la cara diciéndole que además de ser una persona abandonada y rota ahora también será una persona marginada y condenada por algo que hizo su ex pareja y no ella misma.

Jesús murió por nuestros pecados, pero nadie más en la tierra salvo Jesús morirá por el pecado cometido por otra persona, eso no existe en la Biblia. Cada uno debe de pagar o arrepentirse por sus propios pecados, no por los pecados que cometen los demás, porque Dios juzga a cada uno individualmente de sus propias acciones, yo no tengo la culpa de lo que hace mi madre con su vida, ni de lo que hace mi hermano, como mi madre no tiene la culpa de lo que yo hago, porque yo soy la única responsable por mis acciones. Así que en resumidas cuentas cada uno lleva y tiene su propia cruz, no hay que llevar la de los demás, aunque sea tu marido o tu mujer, tu hijo, etc ellos responderán por sus acciones ante Dios, tu no vas a responder por ellos tengamos esto bien claro.

Hay que tener más cabeza y corazón en comprender ciertos temas y dejar de una vez por todas de condenar a medio mundo al infierno, estamos aquí para dar las buenas nuevas y llevar la gente a la salvación, estamos aquí para salvar almas no condenar a la gente al infierno como muchos lo hacen, porque así no se ganan almas y ni se predica el amor de Dios. El infierno existe, eso es cierto y solo nos libramos de el a través de Jesús y yo no conozco a nadie en este mundo que de antemano sabe si alguien va al cielo o al infierno cuando este muera, solo Dios lo sabe, ningún otro ser humano es ni será capaz de saberlo, aunque si quiere deducirlo es libre de hacerlo, pero lo que no es libre es de condenar a absolutamente nadie ante algo que está fuera de su poder.

Tenemos que aprender a ser solidarios y a prestar ayuda a personas que están rotas, aquí he citado dos ejemplos de personas rotas que necesitan apoyo, palabras de animo y reconforto, que se sientan que no están solas que hay alguien con ellas, en sus dolores, en sus confusiones, que Dios les guiará, les dará consuelo y reconstruirá sus corazones. Tenemos que brindar amor y ser un reflejo de como es Jesús, aprender a ayudar aquellos que lo necesitan.

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