
Como se ha dicho en el apartado anterior, la Biblia defiende este tipo de divorcio, este es el único mencionado en la Biblia y ahora hablaremos un poco sobre este caso ya que a diferencia de lo que se ha mencionado en la 1º parte, este es más delicado que aquellos ejemplos, pues una de las dos partes sale no solamente herida, sino también traicionada, además de que no es todo el mundo que consigue perdonar algo así. Sinceramente deberíamos de hacerlo, de perdonarlo porque la verdad es que aún en estos casos disponemos de la posibilidad de hallar una solución a través del perdón y la rectificación.
Pero si no se pudo hallar el perdón y la victima prefirió el divorcio, sean cuales sean sus motivos personales, nosotros los «otros» no podemos de culpar a la victima de no haber podido perdonar a su pareja de lo que le hizo, porque es Dios quien tiene que actuar en su corazón en momentos como esos y ayudar a esa persona en lo que ella esté pasando, es El quien tiene que llegar a su corazón, no nosotros con nuestra lengua afilada empeorando las cosas y condenando a dicha persona por lo que hizo. Repito, nosotros no podemos juzgar a esas personas que tras habersen sido traicionadas por sus parejas estas prefirieron divorciarse de ellas.
Jesús deja claro que Dios no apoya al divorcio, pero por amor a nosotros Dios permitió en estos casos que hubiera una excepción, repito, no es porque el así lo quisiera, más bien así fue por culpa de como somos y de tener un corazón duro, fue por culpa de que guardamos rabia, odio y rencor ante ese tipo de acciones y no sabemos perdonar eso en nuestros corazones. Por eso yo supongo que Dios prefirió que nos separásemos a que viviéramos reabriendo una herida que difícilmente se llegaría a curar.
Hablar sobre el adulterio es muy difícil, porque por un lado tenemos al «culpable» y por otro a la «victima». La victima vivirá el resto de su vida sintiéndose traicionada y tras dicho suceso empezará a adquirir, varios problemas emocionales y una diversidad de cosas que le empezarán a afectar, ellas pueden empezar a estar deprimidas, desanimadas, y a no querer saber de volver a estar con otra persona por miedo a que le hagan daño, pero en cambio otras se desencaminan y se tiran de cabeza en la fornicación del mundo para poder nuevamente sentirsen amadas y queridas por alguien, el cual en el fondo eso no es nada más y nada menos que buscar atención de alguien a cualquier precio.
Yo quisiera crear consciencia en las personas y que estas entendieran que este tipo de cosas afectan muchísimo emocionalmente a esas personas y que en vez de señalarlas con el dedo y juzgarlas por la decisión que tomaron sobre sus vidas nosotros deberíamos de ayudarlas, independientemente de la decisión que tomaron al pedir el divorcio, hay que ayudarlas a recuperarse porque están heridas y lamentablemente muchísima gente no es capaz de entender eso. Como cristianos nuestro deber es ayudar a las personas que están heridas emocionalmente, sin importar si lo que hicieron fuese algo bueno o malo, tenemos que acercarlas a Dios y a que el las cure, independiente si ya eran o no eran cristianos.
Esa persona tiene que conseguir perdonar lo que le hizo su pareja o su ex, para poder liberarse de esa terrible carga que se puede acumular en su pecho y entorpecerla en que ella logre ser feliz. Pues después de todo Dios quiere que perdonemos lo que los demás nos hicieron, fuesen cosas pequeñas o grandes hemos de perdonarlos a todos incluyendo eso y nosotros tenemos que ayudarles a que logren eso.
En caso de que por esa razón una persona se ha divorciado, aunque esta sea la victima yo aconsejaría a esa persona a pedir perdón a Dios, sea cual sea el motivo, sea lo que sea que haya echo mal en la relación, fuese por falta de atención o desatendimiento a su pareja, sea por no haber elegido bien a la persona antes de comprometerse con ella, por haberse apresurado mucho en casarse y no haber sabido esperar, fuese cual fuera el motivo, algo de eso salió mal y por eso ese tipo de cosa sucedió.
Ahora dejando de hablar sobre la victima y empezando a hablar sobre el culpable he de decir que antes que nada Dios sabe lo que le ha sucedido, Dios sabe si fue por lujuria o por falta de atención, Dios sabrá los motivos que hizo que la persona pecara y es el quién debe de juzgarla no nosotros, no podemos señalarles y condenarlos, tengamos o no razón, no somos quienes para hacer eso.
Esa persona deberá de arrepentirse de sus acciones y pedir perdón no solo a su ex pareja, sino a Dios tambien, por supuesto, por la razón que fuera y por el motivo que fuera ha de pedir perdón y querer rectificarse de lo que hizo y no volver a hacer eso nuevamente, sino entraría bajo un circulo vicioso. He de decir que imagino que una persona que hizo eso vivirá con el echo de saber que fue el culpable de estropear su relación o en el peor de los casos, fue el culpable de un divorcio, así que de por sí si dicha persona tiene consciencia, esa carga ya le atormentaría lo suficiente por el resto de sus dias. Muchos han de vivir sin lograr el perdón de su ex y eso para el que lo sabe, eso es algo horrible.
Tras todo esto hemos de entender que en plan de Dios para nosotros es que vivamos en comunión con nuestras parejas, pero si no logramos eso y si al final las cosas van muy mal y la pareja acaba divorciándose, estos tienen que entender que después de un divorcio, tras tantas heridas, peleas y conflictos, lo mejor es llevar una vida más cercana a Dios, lo mejor es buscar restauración y limpieza por un tiempo indefinido, no ya a empezar a apurarse en buscarse a otra persona, no, hay muchas cosas que se ha de hacer antes de pensar en volver a meterse en otra relación.