Aquí hablaré sobre 5 puntos importantes a la hora de buscar la pareja adecuada para cada uno y que facilitan a cualquier persona a encontrar su pareja perfecta, obteniendo así un ambiente de relacionamiento sano y equilibrado, pues muchas veces las relaciones fracasan o dan problemas porque no hemos estudiado ni analizado las cosas previamente, muchas veces nos metemos en una relación que no cumple con nuestras necesidades importantes, inconscientemente ponemos esas necesidades importantes a un lado creyendo que de alguna forma estaremos bien y eso no solo es algo muy equivocado, sino que a la larga perjudicará nuestra relación de pareja.
Estos 5 puntos harán que te des cuenta de 5 cosas que deberíamos de hacer, fijarnos o aprender a la hora de buscar una pareja, para así poder encontrar a la persona que mejor se empareje con nosotros.
1º – Observación, Evaluación y Análisis
Para todo en esta vida necesitamos aprender este importante paso, porque no hay nada mejor que encontrar la pareja perfecta, pero también no hay nada peor que meterse en una relación con la persona equivocada. Así que todo aquello que queremos que dure mucho, todo aquello que no queremos que nos de dolor de cabeza, que no se estropee y que tenga una larga durabilidad, nosotros utilizamos unos criterios básicos para analizar las cosas o las circunstancias para ver si estas son buenas o no, esos criterios básicos están constituidos por la «Observación, Evaluación y Análisis». Sigue leyendo →
Cuando una persona está buscando ese compañero o compañera especial, le surgen muchas dudas sobre si ha o no encontrado ya a la persona correcta o no, si la persona la que está conociendo es o no la persona correcta o sino cómo ha de ser esa persona correcta para aquellos que están en esa búsqueda. Es muy normal y lógico tener muchas dudas sobre este tipo de temas más cuando estás buscando una relación seria y de verdad.
Hemos de ser conscientes que la persona que está esperando o buscando cualquier tipo de relación con cualquiera, sin importar si es o no la adecuada solo para no sentirse solo, no es la persona correcta, hemos de huir de ese tipo de persona que no es seria y debemos de entender que no debemos de ser así, ser así esta mal. Ese tipo de persona «que cualquier una sirve» no está siendo serio y peor, no ve ni le da la importancia que tiene que tener su conjugue, concretamente ese tipo de personas no aman verdaderamente a su conjugue, simplemente están conforme con el porque sin el estarían solos y ese tipo de personas tienen miedo a la soledad, por eso mientras estén con alguien sin importar quien sea, están bien, porque ellos no buscan amor, buscan compañía para matar su soledad. Ese tipo de persona que tiene miedo de la soledad no brindará nada bueno a su conjugue y a su relación amorosa. Yo aconsejo a no ser así y a huir de las personas que son así para evitar un fracaso amoroso y una relación vacía. Sigue leyendo →
¿De qué forma luchan contra el Mal? ¿Cuáles son sus Armas de Lucha y sus Medios de Defensa?
El mal es una realidad innegable en el mundo y cada persona enfrenta diferentes tipos de batallas espirituales. Tanto la religión como el evangelio enseñan la lucha contra el mal, pero la manera en que lo enfrentan y las armas que utilizan son completamente distintas.
La Lucha en la Religión
La religión enseña que el mal se combate principalmente a través del esfuerzo humano, los rituales y el cumplimiento de normas externas. La lucha contra el mal se ve como un asunto de control externo en lugar de una transformación interna.
Citas bíblicas relevantes:
“Porque tienen apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella” (2 Timoteo 3:5).
“No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de la boca; esto contamina al hombre” (Mateo 15:11).
Uso de normas y restricciones: La religión intenta controlar el pecado a través de reglas estrictas que buscan evitar el contacto con lo impuro, enfocándose en prohibiciones en lugar de transformación.
Ejemplo: Evitar ciertos lugares o actividades sin abordar la raíz del problema en el corazón.
Esfuerzo propio y rituales: Se enseña que la clave para vencer el mal está en la autodisciplina extrema y en la realización de prácticas religiosas repetitivas.
“Porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él” (Romanos 3:20).
Dependencia de líderes religiosos: En muchas tradiciones religiosas, la protección contra el mal se delega a sacerdotes, pastores o figuras espirituales, en lugar de fomentar una relación directa con Dios.
Esto crea una dependencia de intermediarios en lugar de una confianza en Cristo como nuestro mediador.
La Lucha en el Evangelio
El evangelio enseña que la verdadera batalla contra el mal no es solo externa, sino principalmente interna. No se trata únicamente de evitar el pecado, sino de ser transformados por Dios y utilizar las armas espirituales que Él nos ha dado.
Citas bíblicas relevantes:
“No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo” (Efesios 6:12).
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).
La Armadura de Dios: El evangelio enseña que nuestra defensa es espiritual y proviene de Dios, no de nuestros propios esfuerzos.
“Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).
La armadura de Dios incluye:
Cinturón de la verdad: Caminar en la verdad de Dios para no ser engañados.
Coraza de justicia: Vivir una vida recta en Cristo.
Escudo de la fe: Confiar en Dios en medio de los ataques del enemigo.
Casco de la salvación: Seguridad en la salvación en Cristo.
Espada del Espíritu: La Palabra de Dios como arma ofensiva contra el engaño y la tentación (Efesios 6:13-17).
Oración y comunión con Dios: La verdadera lucha contra el mal se gana en la presencia de Dios. La oración nos fortalece y nos da discernimiento para resistir la tentación.
“Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17).
“Velad y orad, para que no entréis en tentación” (Mateo 26:41).
El poder del Espíritu Santo: No luchamos solos. Dios nos ha dado su Espíritu Santo para fortalecernos y guiarnos en la batalla espiritual.
“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6).
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos 1:8).
Renovación de la mente: La lucha contra el mal también ocurre en nuestra mente y corazón. El evangelio nos llama a renovar nuestro entendimiento para que podamos resistir el pecado y la mentira.
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:2).
Vivir en comunidad: La batalla contra el mal no se lucha en soledad. La iglesia es un apoyo esencial en la vida cristiana.
“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gálatas 6:2).
Comparación entre la Lucha Religiosa y la Lucha según el Evangelio
Aspecto
Religión
Evangelio
Enfoque
Cumplimiento de reglas externas.
Transformación interna a través de Cristo.
Método
Esfuerzo propio, rituales y normas.
Oración, fe, la Palabra de Dios y el Espíritu Santo.
Motivación
Evitar el castigo o ganar mérito.
Amor a Dios y gratitud por su gracia.
Resultado
Fatiga espiritual, orgullo o frustración.
Gozo, paz y una relación viva con Dios.
Conclusión
La religión enfrenta el mal con normas externas y esfuerzo humano, mientras que el evangelio nos equipa con herramientas espirituales para vencer en la lucha interna y externa. La verdadera victoria viene cuando confiamos en Dios, usamos las armas espirituales que nos ha dado y caminamos en su poder y autoridad.
La batalla contra el mal no es física, sino espiritual, y la victoria se encuentra en una relación viva con Cristo. En lugar de confiar en reglas o esfuerzos personales, debemos depender completamente de la gracia de Dios, fortalecidos por su Espíritu y guiados por su Palabra.
«Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).
La obediencia es esencial en la vida espiritual, pero las razones que nos llevan a obedecer pueden determinar si esa obediencia está guiada por el evangelio o por la religión. Aunque externamente las acciones pueden parecer iguales, el propósito y la motivación interna son radicalmente diferentes.
Obediencia en la Religión
La obediencia religiosa se basa principalmente en el deber, el temor y el deseo de obtener aprobación. Se enfoca en seguir reglas externas para evitar el castigo o ganarse el favor de Dios y de la comunidad religiosa. Sin embargo, esta obediencia no transforma el corazón, ya que está guiada por la apariencia y el cumplimiento mecánico de normas.
Citas bíblicas relevantes:
“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8).
“No habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor” (Romanos 8:15).
Motivada por el miedo al castigo: Muchas personas obedecen porque temen ser castigadas si no cumplen las normas. Esta obediencia es mecánica y puede generar frustración, llevándolas a una vida espiritual superficial.
Obediencia por reconocimiento: A veces, la motivación es el deseo de ser vistos como justos o espirituales. Esto lleva a enfocarse más en las apariencias que en el cambio real del corazón.
“El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7).
Carga emocional y fatiga espiritual: Cumplir reglas sin un propósito claro puede resultar en agotamiento. La persona termina sintiéndose atrapada en una rutina vacía y sin gozo.
“Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga” (Mateo 11:30).
Obediencia en el Evangelio
La obediencia basada en el evangelio es una respuesta amorosa y genuina al Dios que nos ha amado primero. No nace del temor, sino del deseo de agradar a Dios porque ya hemos sido aceptados y amados por Él. Es una obediencia que transforma el corazón y genera frutos visibles en nuestra vida.
Citas bíblicas relevantes:
“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).
“Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).
Motivada por amor y gratitud: La obediencia no es una carga, sino una respuesta de gratitud. Sabemos que no debemos obedecer para ganar el favor de Dios, porque ya lo tenemos.
“Hagan todo con amor” (1 Corintios 16:14).
Refleja transformación interna: La verdadera obediencia fluye de un corazón transformado. No se trata de cumplir reglas externas, sino de vivir una vida coherente con los valores del evangelio.
“Andad como hijos de luz” (Efesios 5:8).
Gozo y libertad: Esta obediencia trae gozo, paz y propósito. No es un deber, sino un privilegio que enriquece nuestra relación con Dios y nos da libertad.
“Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).
Ejemplos prácticos:
Una persona que obedece por temor puede evitar ciertos comportamientos solo para no ser juzgada, pero sin experimentar una verdadera transformación.
Alguien que obedece por amor busca siempre el bien de los demás, reflejando el carácter de Cristo en su vida diaria.
Conclusión
La diferencia clave está en el origen de nuestra obediencia. En la religión, es el miedo o el deber; en el evangelio, es el amor y la gratitud. Cuando obedecemos desde el amor, nuestra vida se transforma y refleja el carácter de Cristo, llevándonos a experimentar verdadera libertad y plenitud.
La invitación es clara: no se trata de obedecer para ser aceptados, sino de obedecer porque ya hemos sido aceptados. Esta verdad cambia por completo nuestra perspectiva y nos lleva a vivir una vida abundante y llena de propósito.