
Los milagros son intervenciones divinas que muestran el poder de Dios en el mundo. A lo largo de la Biblia, vemos cómo los milagros sirvieron para revelar la gloria de Dios, fortalecer la fe de los creyentes y señalar la manifestación del Reino de Dios en la tierra. Sin embargo, también debemos entender que la fe no debe depender exclusivamente de la presencia de milagros visibles. En este artículo, profundizaremos en el propósito de los milagros y en la importancia de mantener la fe incluso cuando no los experimentamos.
Es un echo que nuestro Dios es un Dios capaz de realizar cualquier milagro para cualquier persona sin importar ni cuándo ni dónde, pero tenemos que entender porqué los milagros suceden, tenemos que entender y analizar si este milagro proviene o no de Dios y porqué algunos lo viven y otros no. Para empezar tenemos que entender que quién cura, quién obra y quién opera es Dios a través del espíritu santo, no es el hombre quién lo hace y cualquier persona puede ser utilizada por el espíritu santo para obrar o operar un milagro, basta esa persona tener intimidad con Dios, confianza y dejarse utilizar por Dios para que el pueda ser un canal de bendición para otras personas.
Los milagros en la Biblia nunca ocurrieron sin un propósito claro. Dios los utilizó para cumplir Su voluntad y revelar Su poder en distintas maneras:
- Señales del Reino de Dios en acción: Las obras milagrosas de Jesús demostraron que el Reino de Dios estaba irrumpiendo en la historia humana, trayendo restauración y liberación. Cada milagro realizado por Jesús fue una manifestación tangible del poder de Dios sobre el pecado, la enfermedad y la muerte, mostrando que Su Reino no es solo un concepto futuro, sino una realidad que comenzó con Cristo y sigue vigente en la actualidad.
- Glorificar a Dios: Cada milagro apunta directamente a la grandeza y soberanía de Dios. En Juan 11:4, Jesús dijo sobre la enfermedad de Lázaro: «Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.» Los milagros siempre deben llevarnos a exaltar a Dios y no a los instrumentos humanos que Él usa para realizarlos.
- Fortalecer la fe de los creyentes: En momentos de debilidad y duda, los milagros han sido usados para confirmar la fe. En Mateo 14:31, cuando Pedro comenzó a hundirse en el mar por su falta de fe, Jesús lo salvó con Su poder. Sin embargo, le preguntó: «¿Por qué dudaste?» Esto nos enseña que los milagros pueden fortalecer la fe, pero la confianza en Dios debe estar por encima de las señales visibles.
- Como señales del Reino de Dios: Jesús declaró en Mateo 12:28: «Si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.» Los milagros son una manifestación de que el Reino de Dios está presente y activo en el mundo, demostrando Su dominio sobre el pecado, la enfermedad y la muerte.
No podemos depender de las personas utilizadas por el espíritu santo, tenemos que entender que el poder no reside en la persona sino que proviene de Dios, las personas que hacen milagros solo son un canal, Dios puede hacer milagros sin tener que ser por esas personas, el puede utilizar lo que el quiera para hacer milagros, por eso tenemos que entender que el poder de Dios no reside en nada y en nadie, el poder de Dios es libre de moverse y obrar como el quiera, no se prende a nada ni nadie, es libre como el viento y puede manifestarse en cualquier cosa o persona.
Por eso no dependamos nunca de una persona concreta ni de un objeto para que ocurran milagros en nuestra vida, dependamos solo e únicamente de Dios, tenemos que tener cuidado de no desviarnos del camino y del objetivo ni de confundirnos en a quién acudir cuando necesitamos de algo. No nos obsesionemos con las personas que operan milagros ni con algún objeto que pueda haber echo un milagro, eso nos alejará de Dios en vez de acercarnos a él, pues acercarse a Dios es depender solamente de el y de nada ni nadie más que solamente el y su presencia, por eso tenemos que tener muchísimo cuidado con estas cosas para no perdernos ni desviarnos a un camino equivocado.
Tampoco tenemos que ser envidiosos si otras personas han vivido milagros y nosotros no, Dios sabe porqué esa persona lo necesitó y tenemos que entender y saber que Dios lo hace todo con un propósito, Dios tiene un buen plan para todos nosotros y tal vez hasta hemos vivido varios milagros y no nos hemos dado cuenta porque no le hemos dado importancia, pero puedo decir que diariamente Dios obra milagros en nuestras vidas, basta darnos cuenta en todo lo que Dios hace por nosotros y veremos que vivimos diariamente bajo muchos milagros que el obra especialmente para nuestro bien.
No debemos desesperarnos cuando estamos en una mala situación, porque cuando nada tiene sentido es cuando más necesitamos confiar en Dios y que el nos ayudará, pues el está en el control de todo lo que sucede, confiar en Dios y no desesperarnos nos hace crecer espiritualmente en fe y en la fe Dios se mueve y obra sus milagros.
A pesar de que los milagros son reales y siguen ocurriendo, hay momentos en los que Dios decide no obrar de manera sobrenatural. Es en estos momentos cuando nuestra fe es verdaderamente probada. La Biblia nos da varios ejemplos de personas que confiaron en Dios incluso cuando no vieron milagros inmediatos:
- Crecimiento espiritual en la adversidad: Las situaciones difíciles sin milagros visibles pueden ser oportunidades para que los creyentes profundicen su fe y dependencia de Dios, reconociendo que Su gracia es suficiente en todo momento. En tiempos de prueba, Dios nos moldea y nos fortalece, enseñándonos a confiar en Su propósito más allá de lo que podemos ver. Así como Pablo encontró fuerza en su debilidad, nosotros podemos aprender a ver las dificultades como un medio para crecer espiritualmente y desarrollar una fe inquebrantable.
- Ejemplos bíblicos de confianza sin milagros inmediatos: Personajes como Job mantuvieron su fe a pesar de no experimentar intervenciones divinas inmediatas, enseñándonos la importancia de confiar en Dios incluso en medio de pruebas y dificultades. Job perdió todo lo que tenía, sufrió enfermedades y fue tentado a renunciar a su fe, pero en medio de su dolor dijo: «Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo» (Job 19:25). Su historia nos recuerda que la fe verdadera no depende de ver milagros, sino de confiar en el carácter inmutable de Dios.
- Habacuc 3:17-19: «Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos… con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.» Esta declaración nos muestra que la fe genuina no depende de las circunstancias externas, sino de quién es Dios.
- Jesús y Tomás (Juan 20:29): Cuando Tomás dudó de la resurrección, Jesús le permitió ver y tocar sus heridas. Sin embargo, Jesús le dijo: «Bienaventurados los que no vieron, y creyeron.» Esto nos recuerda que la verdadera fe no se basa en evidencias tangibles, sino en la confianza en la palabra de Dios.
- Pablo y su «aguijón en la carne» (2 Corintios 12:7-10): Pablo pidió tres veces ser librado de su aflicción, pero Dios le respondió: «Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.» Este pasaje nos enseña que, aunque no siempre recibimos la respuesta que esperamos, Dios nos sostiene con Su gracia y nos da la fuerza para seguir adelante.
Tener una fe basada únicamente en los milagros puede llevarnos a una relación superficial con Dios. La verdadera madurez espiritual se demuestra cuando confiamos en Dios incluso en la ausencia de señales visibles. Algunas claves para fortalecer nuestra fe incluyen:
- Conocer y meditar en la Palabra de Dios: La fe viene por el oír la Palabra (Romanos 10:17). Aun cuando no veamos milagros, la Biblia nos asegura que Dios sigue siendo fiel.
- Recordar los milagros del pasado: Así como Dios ha obrado antes, lo hará de nuevo según Su voluntad y propósito.
- Vivir con una confianza inquebrantable en Dios: Job dijo: «Aunque él me matare, en él esperaré» (Job 13:15). Esta es la actitud de una fe madura.
Los milagros tienen un propósito claro en la obra de Dios, pero la ausencia de ellos no significa que Él no esté obrando. Nuestra fe debe estar basada en Su carácter, en Su Palabra y en Su fidelidad, no solo en lo que podemos ver o experimentar. Como creyentes, debemos aprender a confiar en Dios en todo momento, sabiendo que Él tiene el control y que Su gracia es suficiente para sostenernos en cualquier circunstancia.
Qué es un milagro?
Un milagro es básicamente coger algo o una situación que no está en su curso normal o natural y hacer que este recupere su curso normal o natural para que funcione correctamente como debería de serlo, esa es la explicación básica de lo que es un milagro. Por ejemplo los milagros que Jesús hizo a lo largo de la Biblia, el nada más y nada menos se encontró ante algo o situaciones que estaban fuera de su curso normal o natural y lo arregló, lo arregló trayendo todo de vuelta a su curso natural, cuando curó al ciego, al cojo, todas las enfermedades y condiciones que estaban fuera de su curso natural, Jesús retomó el curso normal y natural de las cosas cuando el hizo milagros en la vida de los demás.
Dios también hizo milagros más poderosos y fuertes pero lo que tenemos que entender es que siempre en el objetivo de Dios los milagros han estado en medio de un suceso que no estaba en su ambiente normal o natural y el lo llevó a donde debía de estar, ese es el objetivo de Dios en nuestra vida, pues venimos llenos de pecado y oscuridad que hemos absorbido del mundo y el milagro de Dios en nuestra vida es poner todo en su lugar en nuestra vida de forma general.
Es cierto que muchos desean milagros pues creen que viven en una situación mala, pero puedo decirte que si vivimos algo ese algo tiene una razón o un motivo en nuestra vida nada es por acaso, Dios no te deja vivir nada si eso no tiene un propósito en tu vida. Hay cosas que no sabemos y no entendemos, pero debemos confiar que Dios sabe lo que hace, así mismo Dios dijo, que no todo lo sabremos o entenderemos, habrá cosas que solo el sabrá, habrá cosas que Dios no revelará al hombre por algún motivo profundo que desconocemos, pero Dios dice que todo lo que está revelado al hombre tenemos accesibilidad y podemos alcanzar esa verdad y conocimiento, pero que hay cosas que es sólo accesible a el el conocimiento.
«El Señor nuestro Dios tiene secretos que nadie conoce. No se nos pedirá cuenta de ellos. Sin embargo, nosotros y nuestros hijos somos responsables por siempre de todo lo que se nos ha revelado, a fin de que obedezcamos todas las condiciones de estas instrucciones.» – Deuteronomio 29:29 (NTV)
Los milagros son importantes y es posible que en algún momento de nuestra vida vayamos a necesitar de alguno, pero el milagro en sí no puede representarlo todo en nuestra fe. Jesús nos promete la vida eterna con el en un lugar magnífico creado solamente para nosotros, así que si en nuestra vida aún no hemos vivido ningún milagro tenemos que ser conscientes de que el mayor de los milagros está por venir «la vida eterna».
Los milagros existen y son reales pero tenemos que tener cuidado en saber cuál es la procedencia de ese milagro, pues los falsos profetas existen y no podemos olvidarnos que Satanás también tiene poderes curados o capaces de hacer milagros. Hay farsantes que a través de los medios seleccionan personas y falsifican milagros para engañar a las personas que están desesperadas por algún milagro y así aprovecharse de ellas, hay que tener mucho cuidado con los profetas de curas y milagros. Por sus obras sabremos si provienen de la parte de Dios o no cuando los analicemos, pero siempre hemos de ser cautelosos.
«Entonces, si alguien les dice: “Miren, aquí está el Mesías” o “Allí está”, no lo crean. Pues se levantarán falsos mesías y falsos profetas y realizarán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos de Dios.» – Mateo 24:23-24 (NTV)
«Ten cuidado de los falsos profetas que vienen disfrazados de ovejas inofensivas pero en realidad son lobos feroces. 16 Puedes identificarlos por su fruto, es decir, por la manera en que se comportan. […]» – Mateo 7:15-16 (NTV)
Tenemos que tener cuidado con los timos teatrales y esos falsos profetas y aunque sean reales no podemos empezar a depender de ellos, ni obsesionarnos con ellos, porque lo más importante es el origen de la procedencia del milagro, si esta proviene de Dios o de Satanás, porque hay muchos que se dicen profetas o curanderos que obtuvieron sus poderes de curación o milagro a través de Satanás.
«Con los milagros que se le permitió hacer en nombre de la primera bestia, engañó a todos los que pertenecen a este mundo. […]»– Apocalipsis 13:14 (NTV)
«Estos son espíritus de demonios que hacen milagros y salen a reunir a todos los gobernantes del mundo para pelear contra el Señor en la batalla del gran día del juicio de Dios, el Todopoderoso.» – Apocalipsis 16:14 (NTV)
Existen personas que hasta creen en Dios, pero su fidelidad y sus acciones están enfocadas en el enemigo, el enemigo puede engañarnos de formas inimaginables, te puede hacerte venerarlo a él y que te creas que lo que hace está bien o que es lo correcto, te puede hacer creer que el es el mismísimo Dios, pues el así lo cree, pero eso no es así. El enemigo es el maestro del engaño y por eso es importante estar lo más posible cercano a Dios, pues estar cerca de Dios nos hará ver dónde proviene ese milagro o ese poder, pues Dios nos dará el discernimiento de ver la verdad oculta en la mentira, de rasgar la superficie de las cosas y ver más allá de ellas y nuestros ojos, veremos las cosas con los ojos de Dios y la mentira no podrá engañarnos.
Aún así las personas que no están lo suficientemente cercanas a Dios serán engañadas, aquellos que les busque de corazón Dios revelará los engaños los cuales están sometidos, pero cada uno decidirá si seguir allí donde está o rectificarse y abandonar las practicas engañosas, Dios revela la verdad a aquellos que lo buscan para que se rectifiquen y tomen en camino de la verdad, porque cuando sea demasiado tarde no podrán decir que no fueron avisados de ello, por eso mismo Jesús lo dice :
«El día del juicio, muchos me dirán: “¡Señor, Señor! Profetizamos en tu nombre, expulsamos demonios en tu nombre e hicimos muchos milagros en tu nombre”.Pero yo les responderé: “Nunca los conocí. Aléjense de mí, ustedes, que violan las leyes de Dios”.» – Mateo 7:22-23 (NTV)
No nos podemos dejar engañar, pero peor es todo aquel que engaña y utiliza el nombre de Dios en obra del enemigo o para aprovecharse de la fe de las personas, ese daña mucho más que el que pone su vida en riesgo ante algo que no conoce y no sabe lo que es.
Los milagros existen y debemos de creer en ellos pero no debemos dejarnos impresionar por ellos, no debemos de obsesionarnos con aquellos que lo hacen, lo que cuenta es el espíritu santo y el fruto del espíritu santo, no necesitamos de mediares humanos para vivir milagros, solo necesitamos de Dios en nuestras vidas, solo Dios hará verdaderos milagros y solo el nos llevará por el camino de la verdad.