Jesús y las Adúlteras – Amor, Perdón y Restauración – 2º Parte la Samaritana

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El encuentro de Jesús con la mujer samaritana en Juan 4:1-26 es uno de los pasajes más impactantes del Evangelio, ya que nos muestra cómo Jesús ofrece perdón y restauración a quienes han sido rechazados por la sociedad. En este artículo, exploraremos cómo esta historia refleja la búsqueda del ser humano por la satisfacción, cómo Jesús rompe barreras culturales y la aplicación práctica de esta enseñanza en nuestra vida

 Aquí dejo el link para que puedan leer el texto completo Juan 4:1-42  pero vamos a enfocarnos solo en la historia de la samaritana.

Vamos a hablar sobre la mujer samaritana, para empezar esta mujer está buscando algo que la llene, ese algo podria ser la búsqueda de la felicidad, que es lo que normalmente todo el mundo hace, querer ser feliz. A veces las personas creen que la felicidad la pueden encontrar en el amor, en las personas y acaban mal por culpa de buscar la felicidad en el lugar equivocado, porque no es así, la felicidad tiene que venir de uno mismo, por eso hay tantas relaciones que acaban mal. Una mujer o un hombre que va detrás de un amante o no consiguen mantener su relación amorosa con alguien por mucho tiempo, tienen un gran vacío en su interior y no saben cómo saciar o llenar ese vacío, piensan que es otra persona quién llenará ese vacío que tienen dentro y el resultado es que el amante o la otra pareja no va a ser la persona que le dé a este o a esta aquello que buscan o anhelan, al final es por eso que acaban mal, no sacian su necesidad y siguen buscando ese «algo» en otra persona la cual nunca van a encontrar, por eso van de mal en peor siempre.

Hay personas que creen que van a encontrar la felicidad en cosas materiales, o en las drogas, en el sexo, en tener un hijo, en los viajes, en las amistades, en la comida, es la búsqueda de la felicidad para escapar de algún dolor o vacío interior y según cada persona esto se puede manifestar de forma diferente. Todos queremos ser felices, todos buscamos la felicidad, es algo completamente normal y humano, pero hay personas que la buscan en el lugar equivocado. La mujer samaritana buscaba la felicidad en un relacionamento amoroso, porque como muchos ella creía que la felicidad provenía de una relación amorosa.

Por otro lado fijémonos en que Dios tenía un plan establecido para que Jesús se encontrarse con esa mujer, primeramente los Judíos evitaban pasar por Samaria, evitaban tener contacto con los samaritanos, pero Dios tenía una obra que hacer en el pueblo de Sicar, Jesús sabía que se encontraría con esa mujer. Jesús llegando a ese lugar dispensó a todos sus discípulos para estar solo, pues en los planes de Dios él no quería a nadie allí que pudiera entorpecer su obra. Si lo analizamos no hacía necesidad que 12 personas fueran a comprar comida, lógicamente con algunos bastaba, cuando Jesús dice que se vayan todos, es porque el sabia que tenia que estar solo. Otro punto que hace darte cuenta de que ese encuentro estaba establecido por Dios era que la mujer samaritana había ido a coger agua al mediodía, un horario que no era el normal, ya que las mujeres solían ir por la mañana temprano a coger agua fresca en compañía de otras mujeres, era una forma de socializar con otras mujeres y además que era un horario seguro para ellas, las mujeres no iban solas a coger agua y mucho menos cuando el sol ya se encontraba en su punto fuerte.

Pero en la historia de esta mujer era repudiada, observando sus acciones vemos que ella fue por la tarde porque evitaba las otras mujeres, evitaba socializarse con otras personas, vivía una vida escondiéndose, pues ella se excluida de los demás. Así que Jesús estaba solo al lado del pozo y justo cuando sus discípulos se van llega la samaritana sola en ese horario tan exquisito, era evidente que Jesús la estaba esperando, porque aquel lugar representaba algo importante para la samaritana. Representaba humillación y dolor, porque era un lugar que iba sola y a escondidas, era un lugar que no se sentía bien, ni agusto y que iba porque necesitaba de agua sino seguramente no iría.

Nosotros somos así cuando estamos en un lugar incómodo, lo evitamos a toda costa y si vamos, evitamos a quien no nos agrada de ese lugar, cuando miramos esta escena podemos identificarnos en que todos hemos tenido un lugar para nosotros como ese pozo el cual tiene la samaritana.

Jesús sabe lo que este lugar significa para ella, el sabe sus cargas y sabe de su añelo, la samaritana seguramente al verlo allí se aproximó desconfiada, a la defensiva y seguramente con miedo. Jesús le pide agua y eso la desconcierta, su respuesta es la reacción que estaban acostumbrados a tener ante una rivalidad que existía entre pueblos en aquella época. Ella podía pensar «¿Quién es este judío que me está pidiendo algo a mi una samaritana? Este hombre ha visto que he venido a sacar agua y solo por eso me pide que le dé a él de beber» ella podía estar indignada ante esa situación, pero ante la respuesta que Jesús le da podemos entender que él le dice más o menos lo siguiente «Tranquila, yo en verdad no necesito del agua del pozo, yo soy un manantial de agua viva y si tu supieras quién soy yo y hubieras conocido la obra de Dios, entonces serías tu quien me estarías pidiendo a mí de beber del agua que llenaría ese anhelo que tienes en tu corazón»

La primera reacción es de incredulidad «¿Quien eres tu que con nada viniste a sacar agua de este pozo y hace segundos atrás estabas pidiendo que yo te diera de beber?¿quien te crees que eres para pensar que eres superior a los demás?» ante su respuesta Jesús le repite porque ve que ella no le entendió y aunque ella se encontraba a la defensiva esta estaba interesada «¿Dónde esta esa agua que hará que no tenga que volver a venir a este pozo?» si dicha agua existiera y ella pudiera evitar tener que ir al pozo sería algo magnífico para ella ya que a ella no le gustaba ir al pozo, porque el pozo era un lugar que le hacía recordar cosas que le hacía daño. La samaritana no veía que Jesús le hablaba de un ambiente espiritual sino que pensaba que este le hablaba de algo físico. Jesús al ver que ella no estaba entendiendo nada, cambia de estrategia y le dice que vaya a buscar a su marido.

En ese momento el toca justamente en el tema que es sumamente delicado para ella, su relación amorosa, aquello que es la causa de todo este problema y dolor, cuando ella le dice que ella no tiene pareja Jesús expone algo que la deja impactada, el dice claramente que el sabe de su vida privada, él le dice que él ya sabe que ella tuvo 5 relaciones fallidas y que el hombre con quien está ahora no es su esposo, eso la deja espantada, pero eso finalmente le hace entender un poco de que él no es cualquier persona. Jesús era quien ella estaba buscando y él era quien tenía lo que ella anhelaba, eso era lo que él estaba intentando explicarle a aquella mujer pero ella seguía sin captar el mensaje y nuevamente la conversación había tomado otro rumbo, ella expuso las diferencias entre su pueblo y el de ella, al que Jesús respondió «Da igual donde adoren unos o otros esa tontería de diferencias se terminará porque lo que Dios busca no es un lugar físico o geográfico de adoración, lo que él busca es la adoración en los corazones de las personas no importa en dónde ellas se encuentren» al decirle eso ella vuelve a ponerse a la defensiva de sus palabras y menciona «Estamos a la espera del Mesías, él sabrá sobre esas cosas» entonces finalmente la conversación llegó al punto que el desde hace tiempo estaba queriendo llegar con ella y casi ya poniéndose una plaquita de flecha hacia sí mismo le responde «Ese soy yo» la mujer se sorprende y corre al pueblo a decir a todo el mundo  «Me he encontrado con un hombre en el pozo que sabía todo sobre mi y decia ser el Mesías, sería eso cierto?» diciendo eso ella crea curiosidad en las personas y estas van en búsqueda de ese hombre.

El plano de Jesús no era solo la samaritana, sino todo el pueblo de donde ella provenía

Entonces las personas se acercan a Jesús y hablando con él entran en contacto con ese manantial de agua viva y cada vez quieren pasar más tiempo con él, porque están bebiendo de ese agua espiritual. A Partir de ese momento Jesús está curando y restaurando a la samaritana, porque su aparición en el pozo le quitó ese dolor que ella sentía cada vez que ella iba a ese lugar, él sustituyó la incomodidad por comodidad, ahora aquel lugar representa para ella el momento en que ella lo conoció, por otro lado el creó vida social que ella no tenía, hizo que ella pudiera acercarse a los demás sin tener miedo a ser juzgada y como los demás pudieron conocer a Jesús a través de ella, el mal ambiente que rodeaba a la samaritana desapareció.

Dios te puede honrar en un ambiente donde había deshonra, o traerte gloria en un ambiente donde había verguenza, Dios cambia nuestro escenario y en donde estuviste abajo Dios te exalta. Dios sabe absolutamente todo sobre nosotros, Dios desea entrar en nuestra vida y cambiar nuestra história.

Como termina la historia es increíble, todo un ambiente es restaurado gracias a la presencia de Jesús, él no solo cambió la vida de aquella mujer sino la de todo el pueblo. Nada es casualidad para Dios, todo tiene un plan, la cuestión es si estas sediento de ese agua que Dios tiene para darnos, si lo estamos no solo seremos llenados de esa agua viva sino que llenaremos a los demás tambien, y nuestra bendición será bendición para los demás, Dios quiere llegar a esa samaritana avergonzada, destruida por los demás y sedienta, para renovarla, curarla y llenarla del espíritu santo.


Esta historia es un reflejo de lo que muchas personas experimentan hoy en día. Buscan llenar su vacío con relaciones, éxito, posesiones materiales, placeres temporales o cualquier otra cosa que promete felicidad pero que, al final, no sacia el alma. Jesús le muestra que el problema no era la falta de amor humano, sino la falta de la verdadera fuente de satisfacción: Él mismo. Por eso le ofrece agua viva, algo que no solo alivia la sed momentánea, sino que transforma y sacia para siempre.

Esta conversación nos enseña que buscar satisfacción en lo temporal nos deja con más vacío, pero buscar a Cristo nos llena completamente. Él no solo conoce nuestra historia, sino que nos ofrece una nueva identidad y propósito.

Contextualización Cultural y Social: El Encuentro en el Pozo de Jacob

El hecho de que Jesús hablara con esta mujer era radicalmente inusual en esa época, por varias razones:

  1. Era una mujer: En la cultura judía del siglo I, los rabinos no acostumbraban a hablar con mujeres en público, mucho menos con una desconocida.
  2. Era samaritana: Los judíos y los samaritanos tenían una enemistad profunda, pues los judíos consideraban a los samaritanos como impuros y herejes.
  3. Era una mujer con mala reputación: El hecho de que fuera al pozo al mediodía, cuando nadie más lo hacía, sugiere que era rechazada por la sociedad.

Jesús rompe todas estas barreras y le habla con amor y sin prejuicios. En lugar de condenarla, le ofrece una verdad que puede cambiar su vida. Esto nos recuerda que el evangelio de Jesús no excluye a nadie, sino que acoge a los rechazados y restaura a los quebrantados.

La pregunta clave que este pasaje nos deja es: ¿Dónde estamos buscando satisfacción en nuestra vida?

Así como la mujer samaritana buscaba llenar su vacío con relaciones amorosas, muchas personas hoy en día buscan su propósito en cosas que nunca pueden saciar completamente:

  • Relaciones amorosas sin dirección.
  • Éxito y reconocimiento.
  • Placeres temporales que dejan más vacío.
  • Dependencia de sustancias o hábitos dañinos.
  • Materialismo y acumulación de bienes.

Jesús nos invita a dejar de beber de estos pozos que nunca sacian y a recibir de Él el agua viva, que es la vida abundante que solo Él puede dar. Solo en Cristo encontramos una satisfacción verdadera y duradera.

Dios Nos Ayuda a Salir de Nuestro Pozo y Nos Tiene Paciencia

No es fácil para los seres humanos desprendernos de ciertas cosas, especialmente cuando estamos profundamente metidos en un pozo de desesperanza, dependencia o pecado. Sin embargo, la historia de la mujer samaritana nos recuerda que Dios nos ayuda a salir de cualquier pozo en el que nos encontremos, sin importar cuán profundo sea.

Jesús no solo le ofreció agua viva, sino que le mostró que su pasado no definía su futuro. Él entendió su situación, sus luchas internas y su necesidad de cambio. Con paciencia y amor, la guió hacia la verdad y la restauración. Del mismo modo, Él nos extiende su gracia, nos comprende y nos ayuda a trabajar con cualquier situación que estemos enfrentando. Su amor es paciente, y nos acompaña en el proceso de transformación, dándonos fuerzas para levantarnos y caminar en una nueva vida.

El encuentro de Jesús con la mujer samaritana nos recuerda que muchos buscan llenar su vacío en lugares equivocados, pero solo Cristo puede saciar la sed del alma. Nos desafía a reflexionar sobre nuestros propios “pozos” y a recibir de Él el agua viva que transforma y restaura. Su amor no está limitado por las barreras culturales o sociales; Él nos ve, nos conoce y nos ofrece una nueva vida en comunión con Dios.

2 comentarios en “Jesús y las Adúlteras – Amor, Perdón y Restauración – 2º Parte la Samaritana

  1. Me ha encantado hoy en la confesión mi sacerdote me ha recordado la historia de la Samaritana. Mucho amor auténtico para todos. Jesús es nuestra agua viva de amor.

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