Los Dones y los Dones de Lengua

Todos queremos acercarnos al espíritu santo, tenerlo en nuestra vida y vivir bajo su presencia, eso es uno de los grandes anhelos de cualquier persona cristiana. Muchos hemos buscado alcanzar la presencia de Dios en la manifestación del Espíritu Santo, muchos han orado para que su presencia crezca en sus vidas. El Espíritu Santo es la representación de que estamos vivamente conectados con Dios. Por eso para muchos les parece algo muy importante el hecho de que deben llegar a hablar en lenguas. 

Las personas les dan mucho valor al hecho de que alguien tenga el don de lenguas, he llegado ver pastores obsesionados de que sus seguidores hablen en lengua, he visto como los que obtenían este regalo eran mejores tratados que otros que no lo poseían, he visto la frustración de los que no llegaban a obtener ese don y de como a muchos les afectó este hecho. No tengo nada en contra el don de lenguas, pero opino que es algo privado entre tu, el Espíritu Santo y Dios, opino que está muy mal como muchas congregaciones enfocan este tema erróneamente, porque hablar lenguas no significa que esa persona esté realmente viviendo bajo la gracia de Dios y hablar en lenguas es algo tan íntimo entre nosotros y Dios que solo Dios puede entenderlo, nosotros no estamos capacitados para ello.

Hay personas que niegan el don de lenguas, pero eso en efecto existe y lo dice en la biblia, pero cierto que hay dos diferentes dones de lenguas que la biblia nos explica, y para no confundirnos debemos entender qué es una cosa y qué es la otra, tenemos que entender para qué sirven esos dos diferentes dones de lengua. La primera vez que se vio manifestado el don de lenguas fué en los Apóstoles de Jesús en Pentecostés cuando estos recibieron al espíritu santo, en este caso no hablaron lenguas que no eran entendibles, sino que hablaban idiomas que ya existía para el hombre y que otros podían entender y ese don de lenguas que recibieron era para que ellos llevasen la palabra de Dios a otras naciones, no se especifica que en pentecostés fuera manifestado el don de lenguas para otra finalidad ni que el don de lenguas que recibieron era una lengua de ángeles para que ellos pudiesen comunicarse con Dios.

El Espíritu Santo desciende en Pentecostés

«Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos. Se les aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.

Estaban de visita en Jerusalén judíos piadosos, procedentes de todas las naciones de la tierra. Al oír aquel bullicio, se agolparon y quedaron todos pasmados porque cada uno los escuchaba hablar en su propio idioma. Desconcertados y maravillados, decían: «¿No son galileos todos estos que están hablando?  ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye hablar en su lengua materna?  Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de Asia, de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia cercanas a Cirene; visitantes llegados de Roma;  judíos y prosélitos; cretenses y árabes: ¡todos por igual los oímos proclamar en nuestra propia lengua las maravillas de Dios!»» Hechos 2:1-11

Y dejo el enlace de 1 Corintios 14 es muy extenso para poner aqui pero lo podeis leer comodamente para entender este artículo.

El don de lenguas es uno de los dones espirituales mencionados en la Biblia y ha sido motivo de debates y diferentes interpretaciones dentro del cristianismo. En este artículo, abordaremos este tema desde una perspectiva equilibrada, destacando su importancia, pero también aclarando que no es una evidencia exclusiva de la presencia de Dios en la vida de una persona.

El don de lenguas aparece en diversos pasajes del Nuevo Testamento, especialmente en el libro de Hechos y en las cartas del apóstol Pablo. Se pueden identificar dos tipos principales de manifestaciones:

  1. Lenguas como idiomas humanos: En Hechos 2, en el día de Pentecostés, los discípulos comenzaron a hablar en diferentes lenguas, y las personas que estaban presentes entendieron lo que decían en su propio idioma. Esto muestra que el don de lenguas puede manifestarse como un milagro de comunicación para la expansión del Evangelio.
  2. Lenguas espirituales o angelicales: En 1 Corintios 14, Pablo habla de un tipo de lengua que no es entendida por los demás, sino que edifica al que la habla y requiere interpretación en el contexto de la iglesia. Estas lenguas parecen ser una forma de oración o comunión espiritual con Dios.

El Don de Lenguas No Es la Única Evidencia del Espíritu Santo

Algunas doctrinas sostienen que hablar en lenguas es la señal definitiva de haber recibido el Espíritu Santo. Sin embargo, esto no es un requisito bíblico universal.

  • En 1 Corintios 12:30, Pablo hace una pregunta retórica: «¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?» Esta pregunta implica que no todos los creyentes tienen el mismo don, incluyendo el de lenguas.
  • Gálatas 5:22-23 describe el fruto del Espíritu (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio) como la verdadera evidencia de la obra del Espíritu en una persona.

Por lo tanto, la presencia del Espíritu Santo en la vida de un creyente no se mide únicamente por la manifestación de este don, sino por su transformación espiritual y su crecimiento en el carácter de Cristo.

Pablo menciona en 1 Corintios 14:4 que «el que habla en lenguas a sí mismo se edifica», lo que indica que este don puede ser una forma de comunicación personal con Dios. Es un don valioso, pero su función principal no es demostrar espiritualidad frente a otros, sino edificar al creyente.

Por esta razón, cuando las lenguas se usan en una congregación, Pablo ordena que haya interpretación (1 Corintios 14:27-28), para que todos puedan recibir edificación y no genere confusión. Las lenguas no deben usarse de manera desordenada en un servicio congregacional. Si no hay interpretación, el creyente debe hablar en privado con Dios. El propósito es siempre la edificación de la iglesia y no una demostración personal de espiritualidad.

Es importante discernir entre una manifestación genuina del Espíritu Santo y una respuesta emocional intensa. Algunas señales que pueden ayudar a identificar si algo es verdaderamente del Espíritu Santo incluyen:

  • Fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23): Amor, paz, paciencia, dominio propio. Si la manifestación de un don genera confusión o exaltación excesiva sin edificación, es necesario evaluarlo.
  • Confirmación Bíblica: El Espíritu Santo nunca actuará en contra de la Palabra de Dios.
  • Edificación y propósito: Todo don tiene como fin glorificar a Dios y edificar a la iglesia.

Para entender cómo el don de lenguas opera en la vida de los creyentes, es útil ver ejemplos de personas que han experimentado este don de forma bíblica y equilibrada:

  • Algunos creyentes han recibido el don de lenguas como una herramienta de oración en momentos de profunda intercesión.
  • En contextos misioneros, ha habido testimonios de personas que, sin haber aprendido un idioma, han hablado en una lengua entendida por otros para compartir el Evangelio.
  • En reuniones de oración, hay creyentes que han recibido interpretación de lenguas, trayendo revelación o ánimo a la congregación.

La ausencia de este don en la vida de un creyente no significa que tenga menos comunión con Dios o que no haya recibido el Espíritu Santo. Dios reparte los dones según Su voluntad (1 Corintios 12:11), y cada persona es edificada de manera diferente.

Es importante que los creyentes no busquen una manifestación específica, sino una relación genuina con Dios. La espiritualidad no se mide por la capacidad de hablar en lenguas, sino por el amor y la obediencia a la voluntad de Dios.

El don de lenguas es una manifestación válida del Espíritu Santo, pero no es un requisito indispensable para demostrar la presencia de Dios en la vida de una persona. Es un don que edifica, pero no es la única evidencia de la obra del Espíritu Santo. La verdadera señal de la madurez espiritual es el carácter transformado y el amor hacia Dios y hacia los demás.

Como creyentes, debemos valorar todos los dones que Dios nos da y usarlos conforme a su propósito, sin hacer de ninguno de ellos un estándar absoluto de espiritualidad.

Los dones espirituales

«En cuanto a los dones espirituales, hermanos, quiero que entiendan bien este asunto. Ustedes saben que cuando eran paganos se dejaban arrastrar hacia los ídolos mudos.  Por eso les advierto que nadie que esté hablando por el Espíritu de Dios puede maldecir a Jesús; ni nadie puede decir: «Jesús es el Señor» sino por el Espíritu Santo. Ahora bien, hay diversos dones, pero un mismo Espíritu. Hay diversas maneras de servir, pero un mismo Señor. Hay diversas funciones, pero es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos. A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás. A unos Dios les da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otros, por el mismo Espíritu, palabra de conocimiento; a otros, fe por medio del mismo Espíritu; a otros, y por ese mismo Espíritu, dones para sanar enfermos; a otros, poderes milagrosos; a otros, profecía; a otros, el discernir espíritus; a otros, el hablar en diversas lenguas; y a otros, el interpretar lenguas.  Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina»

1 Corintios 12:1-11

Pablo luego sigue diciendo que sin el amor de nada nos sirve tener nuestros dones porque serían vacíos y sin fines. Así que antes que poseer cualquier tipo de dones lo que primero tenemos que obtener es amor, sin amor nuestros dones son vacíos, para saber si estamos llenos de la presencia de Dios en nuestra vida tenemos que analizarnos a nosotros mismos si poseemos este amor.

«Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso.  No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor.  El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad.  Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta;  pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá.  Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño.  Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor»1 Corintios 13:1-13

Llamado a Valorar Todos los Dones Espirituales

El apóstol Pablo enfatiza en 1 Corintios 12 que los dones espirituales son diversos, pero todos provienen del mismo Espíritu y tienen un propósito dentro del cuerpo de Cristo. No hay un don más importante que otro, pues todos son necesarios para la edificación de la iglesia.

  • 1 Corintios 12:4-6: «Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.»
  • Cada creyente recibe dones según la voluntad de Dios y debe usarlos para el beneficio de los demás, sin menospreciar ni engrandecer ningún don sobre otro.
  • Es fundamental evitar la jerarquización de los dones y reconocer que todos tienen un papel en la edificación del cuerpo de Cristo.

Un don sin utilidad y discernimiento es un don vacío, lo que no edifica no llena a otra persona, nuestros dones están aquí para ser compartidos y usados por Dios para edificar a los demás y no solo a nosotros mismos, los dones es el medio que Dios obra a través de nosotros en la vida de los demás, es como Dios nos usa como instrumento de bendición. El don de la lengua de los ángeles solo sirve para uno mismo, pero no sirve para edificar a otra persona porque esa otra persona no nos entenderá si le hablamos así. Por lo tanto hablar la lengua de los ángeles no debe de ser un foco de obsesión de las congregaciones, la mentalidad de que si en mi iglesia hablan o gritan en lenguas es porque mi congregación es sumamente bendecida, es falso. Simplemente es una mala moda que ha crecido y extendido entre el pueblo de Dios bajo ignorancia y falta de conocimiento, impulsada por pastores deseosos de crecer en su popularidad y  creando un mal conocimiento sobre este don y haciendo que las personas que no lo posean se sientan inferiores. 

El don de hablar en lenguas es algo entre yo y Dios, algo íntimo y personal de cada uno ¿Por Qué unos lo reciben y otros no? Sinceramente no lo se, pero en la biblia no dice que sea un don que todos deben tener por alguna x razón así que Dios nos hizo saber que algunos lo tendrán y otros no y que el tenerlo o no, no cambiaría en nada nuestra relación con el, porque si fuese algo sumamente importante el hubiera dejado bien claro su necesidad, así que por eso no se debe crear una obsesión en tener o no ese don. En muchos lugares se ha convertido en una moda que los cristianos «deberían de tener» pero ese don ni debe de ser una moda, ni nadie debe de ser exaltado por poseerlo.

La vida por el Espíritu

«Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Porque esta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren.  Pero, si los guía el Espíritu, no están bajo la ley. Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje;  idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos  y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,  humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.  Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu.  No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros»Gálatas 5:16-26

Como creyentes, debemos valorar todos los dones que Dios nos da y usarlos conforme a su propósito, sin hacer de ninguno de ellos un estándar absoluto de espiritualidad.

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