
La Santa Cena es una de las ordenanzas más importantes del cristianismo, instituida por Jesucristo durante la última cena con sus discípulos. Sin embargo, a lo largo de la historia, algunas doctrinas han interpretado este acto de maneras extremas, como lo hace la Iglesia Católica con su doctrina de la transubstanciación. En este artículo, explicaremos por qué esta interpretación es incorrecta y cómo realmente Jesús nos enseó a celebrar la Santa Cena de una manera lógica y espiritual.
Jesús Instituyó la Santa Cena como un Acto Simbólico
Cuando Jesús celebró la última cena, dijo:
- «Tomad, comed; esto es mi cuerpo.» (Mateo 26:26)
- «Bebed todos de él; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.» (Mateo 26:27-28)
A primera vista, podría parecer que Jesús hablaba literalmente, pero debemos analizar el contexto:
- Jesús estaba presente físicamente cuando dijo esto. Si sus discípulos hubieran entendido que el pan se convertía realmente en su carne, habrían reaccionado con sorpresa o confusión.
- Jesús frecuentemente usaba lenguaje simbólico. Dijo «Yo soy la puerta» (Juan 10:9) y «Yo soy la vid» (Juan 15:5), pero nadie interpreta esto de manera literal.
- En el mismo evento, Jesús dice «haced esto en memoria de mí» (Lucas 22:19), lo que indica un acto de conmemoración y no una transformación física.
El Propósito Profundo de la Santa Cena
La Santa Cena no solo es un recordatorio del sacrificio de Jesús, sino que también tiene un propósito más profundo:
- Fortalece la fe de los creyentes, ya que al recordar la obra de Cristo, reafirmamos nuestra relación con Él.
- Constituye un vínculo con la Pascua judía, ya que Jesús la instituyó en el contexto de la celebración de la Pascua, estableciendo así el Nuevo Pacto.
- Refleja la unidad de la Iglesia, al reunir a los creyentes en un mismo propósito y con un mismo espíritu.
El Error de la Transubstanciación
La Iglesia Católica enseña que el pan y el vino se transforman literal y milagrosamente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, aunque conserven la apariencia de pan y vino. Esta doctrina:
- No tiene base bíblica clara. No hay ningún versículo que diga que el pan y el vino cambian de sustancia.
- Contradice la lógica. La esencia del cristianismo no es un acto de magia, sino un acto de fe basado en la comprensión y la relación con Dios.
- No fue enseñada por los primeros cristianos. Los primeros creyentes entendían la Santa Cena como una conmemoración, no como un acto de transformación física.
Historia de la Santa Cena en la Iglesia
Desde la Iglesia primitiva hasta nuestros días, la práctica de la Santa Cena ha evolucionado:
1. Iglesia Primitiva:
Se reunían en casas y compartían una comida en la que recordaban a Jesús.
Pruebas Bíblicas
Hechos 2:46-47
«Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo.»
Aquí vemos que los primeros cristianos partían el pan en las casas , lo cual sugiere que la Santa Cena se celebraba en un entorno comunitario y familiar, no en grandes templos.
Esto también indica que la práctica de compartir el pan tenía un sentido de unidad y comunión entre los creyentes.
Hechos 20:7
«El primer día de la semana, reunieron los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.»
Esto muestra que la Iglesia Primitiva tenía la costumbre de reunirse el primer día de la semana (domingo) para partir el pan, lo que refuerza la idea de que la Santa Cena se realizaba regularmente.
Aunque algunos argumentan que esto también puede referirse a una comida en general, el hecho de que esté mencionado en un contexto de enseñanza apostólica indica que tenía un significado especial.
1 Corintios 11:20-22
«Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor. Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. ¿Pues qué? ¿No tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen nada?»
- Pablo está corrigiendo a los creyentes en Corinto porque habían convertido la Santa Cena en una comida desordenada , donde algunos comían mucho y otros pasaban hambre.
- Este pasaje confirma que la Santa Cena no era un simple ritual religioso en un altar, sino una comida real compartida en comunidad.
Pruebas históricas
Los primeros cristianos no tenían templos hasta después del siglo IV, cuando el cristianismo fue legalizado bajo el emperador Constantino. Antes de eso, las reuniones se hacían en casas , catacumbas y lugares privados.
- Plinio el Joven (gobernador romano, año 112 dC) escribió en una carta al emperador Trajano que los cristianos se reunían antes del amanecer para cantar himnos a Cristo y luego se juntaban para compartir una comida sencilla .
- Los Padres de la Iglesia, como Justino Mártir (siglo II), describieron reuniones en las que los cristianos compartían pan y vino como parte de su culto.
La evidencia bíblica e histórica confirma que la Iglesia Primitiva celebraba la Santa Cena en un contexto de comunión, compartiendo una comida en las casas y no como un ritual separado en un altar. Con el tiempo, la práctica fue institucionalizándose hasta lo que hoy conocemos en el catolicismo como la misa.
2. Periodo Medieval:
La doctrina de la transubstanciación se estableció oficialmente en el Concilio de Letrán IV (1215).
Durante el Periodo Medieval , la doctrina de la transubstanciación se convirtió en un dogma oficial dentro de la Iglesia Católica. Aunque la idea de que el pan y el vino se convertían en el Cuerpo y la Sangre de Cristo ya existía desde siglos antes, no fue hasta el Concilio de Letrán IV en el año 1215 cuando esta enseñanza se definió formalmente como doctrina obligatoria .
Contexto histórico
Para entender por qué se impulsó esta doctrina, es importante analizar el contexto medieval:
- La influencia de la filosofía aristotélica: En el siglo XIII, las ideas de Aristóteles estaban siendo estudiadas e incorporadas a la teología cristiana, especialmente a través de Santo Tomás de Aquino. Aristóteles diferenciaba entre sustancia (lo que algo es en su esencia) y accidentes (sus características externas). Esta distinción influyó en la explicación de la transubstanciación: se decía que la sustancia del pan y el vino cambiaba , pero sus accidentes (apariencia, sabor, textura) permanecían iguales.
- Auge del poder eclesiástico: En la Edad Media, la Iglesia Católica tenía un gran poder sobre la sociedad, y la Eucaristía era vista como el centro de la fe. Definir la transubstanciación como doctrina oficial ayudaba a fortalecer la autoridad de la Iglesia sobre la vida religiosa de los creyentes.
- Controversias teológicas: Algunos teólogos y grupos cristianos cuestionaban la presencia real de Cristo en la Eucaristía . El Concilio de Letrán IV buscó aclarar y reafirmar la enseñanza católica sobre este tema para eliminar cualquier duda o interpretación simbólica.
¿Qué Se Decidió en el Concilio de Letrán IV?
El Concilio de Letrán IV , convocado por el Papa Inocencio III en 1215 , fue un evento clave en la historia del catolicismo. En este concilio se proclamó oficialmente la doctrina de la transubstanciación en los siguientes términos:
“Hay una sola Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual absolutamente nadie se salva, en la que el mismo sacerdote Jesucristo es también el sacrificio, cuyo cuerpo y sangre están verdaderamente contenidos en el sacramento del altar bajo las especies del pan y el vino, el pan siendo transubstanciado en el cuerpo, y el vino en la sangre, por el poder de Dios.”(Canon 1 del Concilio de Letrán IV)
Con esta declaración:
- Se ratificó la creencia de que la Eucaristía no es un símbolo, sino que realmente se convierte en el Cuerpo y la Sangre de Cristo .
- Se impuso oficialmente el término “transubstanciación” , basado en la teología aristotélica.
- Se inició que la misa debía ser realizada por un sacerdote ordenado , quien tenía el poder de consagrar el pan y el vino.
Consecuencias de la Oficialización de la Transubstanciación
Tras el Concilio de Letrán IV, la doctrina de la transubstanciación tuvo grandes efectos en la Iglesia y en la sociedad medieval:
- Mayor énfasis en la Misa como sacrificio: Se comenzó a ver la Eucaristía más como un acto sacrificial (donde Cristo es ofrecido de nuevo simbólicamente) y menos como una cena de comunión.
- Restricción del acceso al vino: Antes de este concilio, los laicos podían recibir tanto el pan como el vino en la Santa Cena. Pero con el tiempo, la Iglesia limitó el acceso al vino solo para los sacerdotes, dejando el pan para los fieles.
- Adoración de la hostia consagrada: Se desarrollaron prácticas como la exposición del Santísimo Sacramento y la adoración de la hostia , porque se creía que Cristo estaba verdaderamente presente en la Eucaristía incluso fuera de la misa.
- Persecución de quienes negaban la transubstanciación: Grupos cristianos que interpretaban la Santa Cena de forma simbólica, como los valdenses o los cátaros, fueron considerados herejes y perseguidos por la Iglesia.
3. Reforma Protestante:
Martín Lutero y otros reformadores rechazaron la transubstanciación, promoviendo la idea de la Santa Cena como un recordatorio o una presencia espiritual.
Cuando llegó la Reforma Protestante en el siglo XVI , reformadores como Martín Lutero y Juan Calvino rechazaron la doctrina de la transubstanciación:
- Martín Lutero propuso la consubstanciación , donde Cristo está presente junto con el pan y el vino, pero estos siguen siendo pan y vino.
- Juan Calvino argumentó que la Santa Cena tiene una presencia espiritual de Cristo , pero no una transformación física.
- Ulrico Zuinglio y los anabaptistas defendieron la visión de que la Santa Cena es un acto puramente simbólico .
Por lo tanto, la doctrina de la transubstanciación se convirtió en uno de los principales puntos de debate entre católicos y protestantes , y sigue siendo una de las diferencias más marcadas entre ambas tradiciones. La interpretación más fiel a la Biblia es que la Santa Cena
es un acto de grabación y comunión con Cristo , sin necesidad de transformar los elementos en su cuerpo físico.
Comparación con Otras Interpretaciones Cristianas
- Catolicismo: Transubstanciación, donde el pan y el vino se convierten literalmente en el cuerpo y la sangre de Cristo.
- Luteranismo: Consubstanciación, donde Cristo está presente en el pan y el vino, pero estos siguen siendo pan y vino.
- Calvinismo: Presencia espiritual, donde Cristo está presente espiritualmente en la Santa Cena.
- Iglesias Evangélicas: Memorialismo, donde la Santa Cena es solo un recordatorio del sacrificio de Cristo
Ahora, analizamos cada postura en relación con la Biblia:
1. Transubstanciación (Catolicismo) → Incorrecto Bíblicamente
- La idea de que el pan y el vino se convierte literalmente en el cuerpo y la sangre de Cristo no tiene respaldo bíblico claro .
- Jesús usó lenguaje simbólico en muchas ocasiones ( «Yo soy la puerta» , «Yo soy la vid» ) y en la Última Cena no hay ninguna indicación de que el pan y el vino cambiaran de sustancia.
- 1 Corintios 11:26 dice que cada vez que tomemos la Santa Cena, «anunciamos la muerte del Señor hasta que él venga» , lo que indica un acto de proclamación, no de transformación literal.
2. Consubstanciación (Luteranismo) → Incorrecto Bíblicamente
- Aunque esta postura rechaza la transubstanciación, sigue afirmando que Cristo está básicamente presente junto con el pan y el vino.
- No hay base bíblica que indique que Cristo está «físicamente presente» en los elementos de la Santa Cena.
- La Biblia enfatiza la presencia de Cristo en el creyente a través del Espíritu Santo , no en el pan y el vino.
3. Presencia Espiritual (Calvinismo) → Parcialmente Correcto
- Afirma que Cristo está espiritualmente presente en la Santa Cena, lo cual podría considerarse dentro de la interpretación bíblica.
- Mateo 18:20 dice: «Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Esto refuerza la idea de que Jesús está presente espiritualmente, no esencialmente en el pan y el vino.
- Aunque la Biblia no menciona explícitamente que hay una presencia especial de Cristo en la Santa Cena, tampoco lo descarta.
4. Memorialismo (Evangélicos) → Correcto Bíblicamente
- Lucas 22:19 y 1 Corintios 11:24-25 enfatizan la idea de «haced esto en memoria de mí» , lo que indica un acto de grabación y proclamación del sacrificio de Cristo.
- La Santa Cena nos recuerda la muerte de Cristo y nos lleva a reflexionar sobre nuestro compromiso con Él.
- La presencia de Cristo no está en el pan o el vino, sino en el creyente mismo, a través del Espíritu Santo.
El Memorialismo es la interpretación que mejor encaja con la enseñanza bíblica. La Santa Cena no es una transformación literal , ni la presencia física de Cristo en los elementos, sino un acto de conmemoración y reflexión espiritual.
La Presencia Espiritual es una interpretación aceptable, aunque no hay una base bíblica fuerte para afirmar que Cristo está presente de manera especial en la Santa Cena, más allá de Su presencia espiritual constante en los creyentes.
Las doctrinas de la Transubstanciación y la Consubstanciación son erróneas , porque añaden ideas que no están en la Biblia y distorsionan el verdadero propósito de la Santa Cena.
Errores Comunes en la Práctica de la Santa Cena
- Participar sin entender su significado, viéndola como un simple ritual sin reflexionar sobre su propósito.
- Tomarla con un corazón impuro, sin haber buscado el arrepentimiento y la reconciliación.
- Exclusión extrema de creyentes genuinos, creando barreras innecesarias dentro de la comunidad de fe.
La Forma Correcta de Celebrar la Santa Cena
Según la enseñanza de Jesús y la práctica de los primeros cristianos, la Santa Cena debe celebrarse:
- Con un corazón sincero y en memoria de Cristo.
- Como un acto de unidad entre los creyentes. No es un ritual mágico, sino un recordatorio de la obra redentora de Cristo.
- Sin exageraciones ni falsas doctrinas. La fe debe ir de la mano con la razón y la comprensión de la Escritura.
¿Quién Puede Tomar la Santa Cena?
Una de las cuestiones fundamentales es quiénes están autorizados a participar en la Santa Cena. Basándonos en la Escritura, podemos establecer algunos principios claros:
- Aquellos que han aceptado a Jesús como su Señor y Salvador.
- La Santa Cena es una comunión con Cristo, por lo que es lógico que quienes participen en ella sean personas que han decidido seguirlo y entienden el significado de su sacrificio.
- «Porque todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.» (1 Corintios 11:26)
- Aquellos que participan con un corazón limpio y libre de culpa.
- En el Antiguo Testamento, Dios pedía que las personas se purificaran antes de acercarse a él. De manera similar, en el Nuevo Testamento se nos llama a examinar nuestro corazón antes de participar en la Santa Cena.
- «De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruebese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.» (1 Corintios 11:27-28)
- Esto significa que si alguien está en pecado sin arrepentimiento o tiene conflictos sin resolver con otros, debe buscar reconciliación antes de participar.
- No es una ceremonia para los no creyentes.
- La Santa Cena es un acto de fe y comunión con Cristo, por lo que no es un ritual vacío que cualquiera pueda tomar sin entendimiento.
- Sin embargo, tampoco debe convertirse en una herramienta de exclusión o juicio. Quienes deseen participar deben hacerlo con plena conciencia de su significado.
Conclusión
La transubstanciación es una interpretación extrema y errónea de la Santa Cena que no tiene fundamento bíblico ni lógico. Jesús nos enseñó a recordar su sacrificio, no a creer que estamos consumiendo su carne literalmente. La verdadera forma de celebrar la Santa Cena es con fe, entendimiento y gratitud, sin caer en exageraciones o doctrinas que distorsionen el mensaje de Cristo. Además, es un acto que debe ser tomado con reverencia, asegurándonos de que nuestro corazón esté alineado con la voluntad de Dios y con una actitud de humildad y reconciliación. La historia de la Santa Cena nos muestra que este acto ha sido central en la vida cristiana desde los tiempos de Jesús, y debemos mantenerlo con el respeto y la comprensión que Él nos enseñó.