Estudio del Apocalipsis – Cap 11 – Los dos Testigos

📜 Texto bíblico – Apocalipsis 11:1–13

Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses. Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.
Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.
Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran. Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará. Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos, y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra. Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron. Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.

«El Acto de Medir el Templo: la Separación Entre lo Santo y lo Profano»

El acto de medir no incluye el patio exterior. Este es dejado de lado porque ha sido entregado a los gentiles. Aquí aparece la distinción clara entre lo que está dentro de lo santo —es decir, el núcleo fiel del pueblo de Dios— y lo que ha sido profanado. Lo que está fuera, aun cuando forme parte del entorno religioso, ya no está bajo la cobertura espiritual del Creador. El “templo” en esta escena puede entenderse como una representación del pueblo fiel, los verdaderos adoradores que permanecen en integridad espiritual dentro del espacio sagrado de la fe. El altar, como lugar de sacrificio y adoración, representa la vida devocional sincera. Y los adoradores son medidos junto con él porque su fe y su fidelidad están siendo reconocidas y apartadas como dignas.

🟤 “Me fue dada una Caña semejante a una Vara de Medir”

Una caña (kalamos) era una herramienta de medición en el mundo antiguo, como una regla larga o vara estándar. En Ezequiel 40–42 se usa para medir un templo futuro, y en Zacarías 2:1–2, también se mide Jerusalén como símbolo de protección divina.

En contexto profético, medir no significa solo registrar dimensiones, sino evaluar, delimitar, consagrar, y proteger algo ante lo que viene.

🔵 “Levántate, y Mide el Templo de Dios”

Cuando Juan recibe la orden de medir, no se le da una visión simbólica aislada sin referencia, sino que ya está dentro de una secuencia de visiones donde el cielo se abre y él contempla realidades espirituales (ver Ap. 4 en adelante). En ese contexto, es coherente pensar que el templo que está midiendo es el mismo que se revela al final del capítulo, el del versículo 19:

“Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo…”.

Este versículo muestra que el templo está en el cielo, no en la Tierra, y que tiene una estructura definida: contiene el arca del pacto, lo cual lo identifica con el Lugar Santísimo, es decir, con el centro de la presencia de Dios.

Esto confirma que el templo que se mide es un templo celestial, real dentro de la visión espiritual que Juan está presenciando. No es simbólico en su estructura, sino simbólicamente cargado de significado espiritual. Medirlo, entonces, no es solo trazar sus proporciones, sino evaluar su función, su ocupación, y su santidad. Por eso se miden tres cosas específicas:

  1. El templo (la estructura misma)
  2. El altar (el lugar de sacrificio o intercesión)
  3. Los adoradores (los fieles que están dentro)

Esto demuestra que Juan no está midiendo un edificio de piedra en Jerusalén, sino una realidad celestial donde Dios mora y donde los verdaderos adoradores están presentes. Y esto se refuerza con el hecho de que él ve que el arca está allí, la cual no está en ningún templo terrenal desde hace siglos. Nadie en la Tierra ha visto el arca desde el exilio babilónico. Solo puede referirse al templo celestial, del cual el terrenal era solo sombra (Hebreos 8:5).

🔹 ¿Por qué Medir algo Celestial? ¿Qué sentido tiene?

Aquí es donde el acto de medir se vuelve profundamente espiritual:

  • Medir el templo celestial es un acto de reconocimiento y validación por parte de Dios. Él está diciendo: “esto es lo que me pertenece, esto es lo que es santo”.
  • Mide a los adoradores porque está evaluando a los verdaderos fieles, aquellos que permanecen dentro de Su presencia, bajo su altar y en comunión con Él.
  • No se mide el patio exterior porque representa lo que ha sido contaminado, lo que no está bajo la protección divina, lo que ha sido profanado y pisoteado.

🔹 ¿Qué Implica esto para el Lector?

Este detalle cambia totalmente la perspectiva del lector:

  • Todo lo externo, todo lo que se ve piadoso pero está fuera de esa comunión real con Dios, será entregado al juicio y pisoteado por el mundo.
  • No estamos ante una medición genérica de algo simbólico, sino ante la evaluación directa del cielo sobre quién pertenece realmente a Dios.
  • Solo los que están dentro de ese templo, junto al altar y adorando en espíritu y verdad, están siendo contados.

La exclusión del patio exterior y su entrega a los gentiles anuncia una etapa en la que lo externo de la religión —la forma sin fondo, la apariencia sin espíritu— será corrompido por los sistemas del mundo. Es también una profecía de persecución y de aparente dominio de los enemigos de Dios sobre lo visible, sobre lo que antes fue sagrado. La referencia a “hollar la ciudad santa durante cuarenta y dos meses” refuerza esta idea. La ciudad santa, símbolo del pueblo de Dios, será pisoteada, despreciada, usurpada. Los cuarenta y dos meses, equivalentes a mil doscientos sesenta días o tres años y medio, son el mismo período que se asocia con la gran tribulación, un tiempo de prueba para los fieles. Este número no es casual, sino que se repite en Daniel y en el mismo Apocalipsis como medida de un tiempo de opresión y testimonio.

🟣 “El Patio que está fuera del Templo Déjalo Aparte”

  • Este “patio exterior” representa el espacio más lejano a la presencia divina. En el templo de Jerusalén, estaba el patio de los gentiles, donde los no judíos podían estar, pero sin entrar en las zonas sagradas.
  • El mandato de no medir este patio es clave: no está bajo protección ni aprobación divina, ha sido excluido del ámbito consagrado.

“Ha sido Entregado a los Gentiles”

  • “Gentiles” aquí (ethné, naciones) se refiere a los que no pertenecen al pueblo de Dios. Puede interpretarse literalmente (pueblos no judíos), pero en contexto apocalíptico representa al pueblo que no es de Dios, a las fuerzas mundanas que se oponen a Dios.
  • La expresión “entregado” indica que Dios permite esta invasión temporal como parte de Su juicio o plan, pero no significa que los apruebe.

🔴 “Y Ellos Hollarán la Ciudad Santa Cuarenta y Dos Meses”

  • “Hollar” (pisotear, profanar) sugiere dominio opresivo, burla, o persecución.
  • La ciudad santa (Jerusalén espiritual o literal) es el símbolo de la comunidad del pueblo de Dios, que será oprimida.
  • 42 meses = 1260 días = 3 años y medio: este periodo profético aparece en Daniel y Apocalipsis como el tiempo de opresión, prueba y persecución para el pueblo fiel. Es el mismo tiempo en el que los dos testigos profetizan (v. 3).

Estos dos versículos presentan un acto simbólico clave:

  • Dios separa lo santo de lo profano.
  • Lo que Él considera suyo (el templo interior, el altar, los verdaderos adoradores) es medido, protegido y reivindicado.
  • Lo externo (los gentiles, el sistema mundano, los enemigos del evangelio) tiene un tiempo limitado para oprimir, pero será juzgado.
  • Este marco introduce el contexto para la aparición de los dos testigos, quienes serán la voz de Dios durante ese tiempo de dominio de los gentiles.

✨ «Los dos Testigos: Profetas del Juicio en Tiempo de Oposición»

En este contexto aparecen dos figuras enigmáticas y fundamentales: los dos testigos. Dios les da autoridad para profetizar durante esos mismos mil doscientos sesenta días. No son simples predicadores: están vestidos de cilicio, señal de luto, arrepentimiento y seriedad. Son voz profética, no complaciente ni diplomática. Su misión es incomodar, confrontar, revelar el pecado. El cilicio habla de su dolor por la corrupción del mundo, pero también de su pureza ante Dios.

Estos dos testigos son descritos como los dos olivos y los dos candeleros que están delante del Dios de la tierra, haciendo una conexión directa con Zacarías 4, donde Zorobabel y Josué, líderes del pueblo en tiempos de restauración, son llamados así. El simbolismo indica que estos testigos están ungidos, sustentados por el Espíritu de Dios, y son portadores de luz en medio de la oscuridad espiritual. No están solos ni actúan en su propio poder. Lo que hacen, lo hacen por mandato divino.

La autoridad que reciben es impresionante: fuego sale de su boca, pueden cerrar el cielo, transformar aguas en sangre y herir la tierra con plagas. Estas imágenes los asemejan a Elías (que hizo descender fuego y cerró los cielos) y Moisés (que convirtió el agua en sangre y envió plagas). Son los dos grandes arquetipos proféticos de la Escritura, y aquí aparecen como representantes del testimonio fiel de Dios en el mundo corrompido. Estos poderes no son para el espectáculo, sino como signos del juicio divino que se manifiesta a través de su testimonio.

🟡 “Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio”

  • Dios no deja sin testimonio a la humanidad durante el tiempo de opresión: levanta a dos testigos fieles.
  • El período profético de 1260 días coincide con los 42 meses del versículo anterior: es el tiempo de tribulación.
  • El hecho de que estén vestidos de cilicio indica que su mensaje no será de consuelo, sino de llamado al arrepentimiento, juicio y lamento.
  • Este atuendo también conecta con los profetas antiguos como Elías y Juan el Bautista, conocidos por su estilo austero y mensaje directo.

“Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra”

  • La imagen proviene de Zacarías 4, donde los olivos representan unción continua y los candeleros luz espiritual.
  • Estar “en pie delante del Dios de la tierra” implica que tienen autoridad directa de Dios, y están en comunión con Él.
  • Son canales vivos de luz, poder y testimonio, no por méritos propios, sino porque están conectados a la fuente divina.

🔴 “Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos”

  • El fuego que sale de la boca es símbolo del juicio que pronuncian con su palabra, como profetas autorizados.
  • Refleja el poder de Dios para proteger a sus siervos hasta que completen su misión.
  • También recuerda el ministerio de Elías, quien hizo descender fuego sobre sus enemigos (2 Reyes 1:10).

🟣 “Y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera”

  • Esta frase enfatiza que la protección divina es absoluta durante el tiempo asignado a los testigos.
  • No mueren hasta que Dios lo permita, y todo intento de destruirlos durante su misión terminará en fracaso para el enemigo.
  • El castigo es proporcional e inmediato, lo que subraya la santidad e intocabilidad de su testimonio.

🔵 “Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía”

  • Esta acción recuerda directamente al profeta Elías (1 Reyes 17:1), quien cerró los cielos con su palabra.
  • La sequía simboliza el juicio espiritual sobre una humanidad endurecida.
  • El poder de los testigos no es propio, sino delegado por Dios como signo de autoridad profética.

🟢 “Y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran”

  • Esta descripción recuerda a Moisés y las plagas de Egipto (Éxodo 7–11).
  • Convertir agua en sangre es símbolo de juicio radical sobre sistemas corruptos (ver también Ap. 8:8; 16:4).
  • El hecho de que puedan herir la tierra “cuantas veces quieran” resalta que su autoridad profética no es limitada por los hombres, sino que actúan conforme a la voluntad divina.

Pero como en todo mensaje profético verdadero, su fidelidad no los libra del sufrimiento. Cuando cumplen su misión, aparece una figura oscura: la bestia que sube del abismo, símbolo del poder satánico final. Esta bestia los ataca, los vence y los mata. Aparentemente, el mal triunfa. Los cuerpos de los testigos quedan en la plaza de la gran ciudad, llamada “espiritualmente Sodoma y Egipto”, nombres que evocan corrupción, esclavitud, inmoralidad y rebelión contra Dios. Allí también fue crucificado Jesús: Jerusalén, la ciudad santa que había de ser luz, se convirtió en lugar de traición y muerte.

Los testigos no son honrados ni sepultados. Son expuestos, despreciados, observados por el mundo entero. Esto parece señalar un contexto de vigilancia global, de humillación pública deliberada, de burla hacia lo santo. La reacción del mundo es estremecedora: en lugar de arrepentimiento, hay fiesta. Se celebra la muerte de los profetas. Se intercambian regalos. Es una Fiesta del Anticristo: la gente celebra el silencio de Dios, el fin de la incomodidad, el aparente triunfo del secularismo sobre lo espiritual.

🔴 “Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará”

• Los testigos no pueden ser vencidos mientras su misión esté activa. Solo después de terminar su testimonio, se les permite ser atacados.
• La “bestia que sube del abismo” aparece aquí por primera vez: representa una fuerza demoníaca, anticristiana y violenta, que se opondrá directamente al plan de Dios.
• El hecho de que los venza y los mate marca un aparente triunfo del mal, pero es solo temporal y permitido por Dios bajo Su soberanía.

“Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado”

• La ciudad no es nombrada directamente, pero se describe espiritualmente como Sodoma y Egipto: símbolos de corrupción moral y esclavitud espiritual.
• Al mencionar que allí fue crucificado el Señor, se vincula con Jerusalén, pero no como la ciudad santa, sino como símbolo de la humanidad rebelde.
• Esta ciudad representa el sistema del mundo que rechaza a Dios, persigue a sus mensajeros y crucificó al Mesías.

🟡 “Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados”

• La expresión “pueblos, tribus, lenguas y naciones” indica que todo el mundo observa: es un evento público y global.
• El número tres días y medio contrasta con los tres días de resurrección de Cristo: es un tiempo incompleto, que marca una pausa antes de la restauración.
• No permitir su sepultura es símbolo de desprecio absoluto, humillación y profanación.
• El mundo no solo los mata, sino que celebra su muerte como una victoria ideológica y espiritual sobre el testimonio de Dios.

🔵 “Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos, y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra”

• La muerte de los testigos es motivo de fiesta y celebración global, como si fuera una liberación.
• Se intercambian regalos: una falsa fiesta de navidad del anticristo, una perversión del gozo espiritual.
• Los profetas habían “atormentado” al mundo: su mensaje de juicio y arrepentimiento incomodaba a una humanidad endurecida.
• Este versículo muestra la ceguera espiritual del mundo, que festeja cuando mueren aquellos que hablaban la verdad.


Pero Dios no ha terminado. Después de tres días y medio —un eco de la resurrección de Cristo— entra en ellos el espíritu de vida de Dios. Se levantan ante los ojos del mundo, no en secreto, sino en público. Los que los odiaban, los celebraron muertos, ahora quedan aterrorizados. Y una voz del cielo dice: «Subid acá». Como Elías, como Cristo mismo, son arrebatados a la presencia de Dios, y todos los ven.

Este momento glorioso y temible coincide con un gran terremoto. La tierra responde. Una décima parte de la ciudad cae. Siete mil personas mueren. Es un juicio parcial pero serio, un aviso. Sin embargo, los que sobreviven no blasfeman, como en otros pasajes: dan gloria al Dios del cielo. ¿Significa esto que hay un despertar, un arrepentimiento? Es posible. Este evento marca un punto de inflexión: el testimonio de los fieles, aunque pisoteado, produce fruto eterno.

🟢 “Pero después de tres días y medio, el espíritu de vida enviado por Dios entró en ellos, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron”

• El tiempo de tres días y medio marca el límite exacto del aparente triunfo del mal: la vida vuelve en el momento preciso.
• El “espíritu de vida” viene directamente de Dios, lo que indica que solo Él tiene poder para restaurar y resucitar.
• Al levantarse, los testigos causan terror entre sus enemigos: lo que parecía vencido, ahora se impone con autoridad.
• Esta resurrección es también un símbolo profético de la victoria final del mensaje de Dios ante una humanidad que lo había rechazado.

🔴 “Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron”

• La voz del cielo da una orden directa: “Subid acá”, lo cual recuerda la ascensión de Cristo (Hechos 1:9) y el arrebatamiento de Elías (2 Reyes 2:11).
• El ascenso “en una nube” representa gloria, aprobación divina y exaltación pública.
• El hecho de que sus enemigos lo vean marca una derrota pública de quienes celebraban su muerte: lo que fue despreciado ahora es honrado por Dios ante los ojos de todos.

“En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron y dieron gloria al Dios del cielo”

• El “gran terremoto” es una señal de juicio inmediato y directo de parte de Dios.
• La “décima parte de la ciudad” simboliza un juicio parcial, no total, pero lo suficientemente severo como para despertar temor.
• Los “siete mil muertos” representan una cifra completa de destrucción controlada, vinculada al castigo divino.
• Los que sobreviven no celebran ni huyen: reconocen la gloria de Dios. Es uno de los pocos momentos en Apocalipsis donde los hombres responden con reverencia en vez de rebelión.

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