Estudio del Apocalipsis – Cap 16 – Las Siete Copas de la Ira de Dios

🕊️ Primer Ángel – Úlcera Maligna sobre los que Tienen la Marca

Apocalipsis 16:1-2 “Y oí una gran voz que desde el templo decía a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios. Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen.”

Este juicio se dirige exclusivamente a quienes han recibido la marca de la bestia y han participado activamente en su culto. No se trata de una aflicción generalizada, sino de una intervención precisa de Dios contra los que eligieron conscientemente rebelarse contra Él. La plaga es física: una úlcera repugnante, dolorosa y visible, lo que significa que el sufrimiento será no solo interno, sino también evidente a los ojos de todos. Esta úlcera simboliza tanto la corrupción moral del sistema que han aceptado como la consecuencia inevitable de haber sellado su lealtad al anticristo. Además, deja claro que Dios está actuando con justicia, retribuyendo el mal con un castigo proporcional, directo y no disimulado. Esta plaga también puede tener el efecto de desestabilizar la confianza en el sistema de la bestia, al mostrar que ni sus seguidores están inmunes al juicio divino.

Este juicio recuerda también a las plagas derramadas sobre Egipto en los días de Moisés, especialmente la sexta plaga, donde se produjeron llagas y úlceras sobre los egipcios (Éxodo 9:8-11). En ambos casos, la úlcera representa un castigo divino sobre los enemigos del pueblo de Dios y una demostración visible del poder divino en medio de una rebelión generalizada.

Este juicio no afecta a los fieles que han resistido. La distinción clara entre los que tienen la marca y los que no, muestra que Dios conoce perfectamente a cada uno. Aquí comienza la ejecución de la justicia sin retorno.

Además, es posible que esta úlcera también tenga una raíz física, consecuencia del estado de la tierra tras las trompetas. Con el agua potable ya comprometida, alimentos contaminados y una atmósfera afectada por múltiples desastres, el cuerpo humano podría debilitarse progresivamente. El estilo de vida bajo el dominio de la bestia, posiblemente basado en control, escasez de buenos recursos y deshumanización, podría haber expuesto a sus seguidores a condiciones que favorecen enfermedades. En ese contexto, estas úlceras no solo serían castigo divino, sino también un resultado natural del abandono moral y físico del mundo.

🌊 Segundo Ángel – El Mar se Convierte en Sangre

Apocalipsis 16:3 “El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar.”

Este juicio es una manifestación directa del poder de Dios sobre la naturaleza. El mar entero se transforma en una masa de sangre, descrita como “sangre como de muerto”, es decir, espesa, pútrida y sin vida. No es solo un cambio simbólico, sino una alteración total del ecosistema marino.

A diferencia de la segunda trompeta, donde solo una tercera parte del mar era afectada, aquí se muestra la intensidad total del juicio: muere todo ser viviente que había en el mar. Esto afecta no solo la vida marina, sino también las rutas de comercio, la pesca y la economía mundial. Dios está ejecutando una advertencia final, afectando lo que el hombre no puede controlar ni revertir.

Este juicio puede estar conectado con lo ocurrido durante las trompetas, especialmente la segunda, donde una tercera parte del mar fue afectada y muchas criaturas marinas murieron (Apoc. 8:8-9). Es posible que esta plaga sea la culminación progresiva de aquel desastre anterior. La muerte masiva de peces, la contaminación de las aguas y la desatención humana ante una crisis ambiental podrían haber causado el colapso completo del ecosistema marino. Con la humanidad centrada en sobrevivir otras catástrofes, el mar fue ignorado y su deterioro se agravó.

Este juicio también guarda relación con la primera plaga de Egipto, cuando el Nilo se convirtió en sangre (Éxodo 7:17-21), trayendo muerte y corrupción. Ahora, sin embargo, el juicio es total y global. Dios podría estar utilizando elementos naturales para ejecutar este castigo, mostrando cómo el abandono moral y físico del mundo trae consecuencias devastadoras. El mar convertido en sangre representa tanto un milagro de juicio como el resultado inevitable del descuido humano. Aquí no hay posibilidad de recuperación: el mar ha muerto.

💧 Tercer Ángel – Los Ríos y Fuentes se Convierten en Sangre

Apocalipsis 16:4-7 “El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas; por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen. También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.”

Este juicio afecta directamente a las fuentes de agua dulce del planeta: ríos, manantiales y pozos. La humanidad queda sin acceso a agua potable, lo que provoca un caos absoluto en la supervivencia diaria. Ya no solo muere la vida marina como en el juicio anterior, sino que ahora la vida humana se ve directamente amenazada, pues sin agua potable cómo poder sobrevivir?

Este juicio puede ser una consecuencia directa de la tercera trompeta (Apocalipsis 8:10-11), donde una gran estrella cayó sobre las aguas dulces y muchas personas murieron por beberlas. Allí una parte del agua fue contaminada, pero ahora toda fuente queda inutilizable. La progresión de los juicios es clara: lo que comenzó afectando parcialmente en las trompetas, ahora se vuelve irreversible en las copas.

Además, en un planeta colapsado ecológicamente, los lagos contaminados pueden afectar otros cuerpos de agua, especialmente si hay conexión entre ellos o si el mar, ya corrompido, influye sobre fuentes cercanas. Es lógico pensar que, con la humanidad centrada en sobrevivir y no en cuidar el entorno, todo el sistema hídrico global haya colapsado, cumpliendo así tanto la justicia espiritual como la consecuencia natural de una humanidad en rebeldía. El cielo responde con un juicio justo, verdadero, y proporcional.

Lo que destaca aquí es que este juicio viene acompañado de una declaración celestial que lo justifica abiertamente. El ángel afirma que es justo porque la humanidad ha derramado la sangre de los santos y profetas. Ahora reciben simbólicamente lo que sembraron: sangre para beber. Es un juicio por retribución: lo que sembraron, cosechan.

🔥 Cuarto Ángel – El Sol Quema a los Hombres con Fuego

Apocalipsis 16:8-9 “El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.”

Este evento también puede tener una conexión con las trompetas anteriores. Ya se había mencionado que uno de los juicios causaba daño a los astros y al cielo (Apocalipsis 8:12), lo que podría interpretarse como un deterioro de la atmósfera terrestre. Si la capa de ozono —que protege a la humanidad de la radiación solar extrema— se viera afectada, la exposición directa a los rayos del sol podría provocar precisamente lo que se describe aquí: quemaduras, enfermedades de la piel y un calor insoportable. Así, este castigo no solo sería una manifestación milagrosa, sino también una derivación drástica y lógica del colapso ecológico progresivo iniciado desde los juicios anteriores. Es una advertencia clara: quienes rechazan la misericordia, terminan expuestos a la justicia sin consuelo ni refugio.

Este juicio altera el equilibrio de como el sol nos va a afectar de una forma negativa, el sol en lugar de sostener la vida, se convierte en un instrumento de castigo. El aumento del calor no solo causa quemaduras físicas, sino un colapso general del clima: sequías extremas, incendios, pérdida de cosechas y agravamiento de la escasez de agua.

A pesar del sufrimiento extremo, el texto revela que los hombres no se arrepienten. Al contrario, blasfeman contra Dios, lo que muestra un nivel de endurecimiento espiritual y rebelión absoluto. Esto demuestra que el juicio, por más severo que sea, no garantiza un cambio de corazón cuando la conciencia está completamente corrompida.

A nivel simbólico, el sol representa la luz y la verdad de Dios, pero aquí el juicio transforma esa luz en castigo. Es una advertencia clara: quienes rechazan la misericordia, terminan expuestos a la justicia sin consuelo ni refugio.

🕳️ Quinto Ángel – Tinieblas Sobre el Reino de la Bestia

Apocalipsis 16:10-11 “El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.”

También podemos relacionarlo con la cuarta trompeta (Apocalipsis 8:12), donde se oscureció la tercera parte del sol, la luna y las estrellas. Aquella trompeta anticipaba un daño en los cuerpos celestes que afectaba la luz sobre la tierra. Ahora, en este juicio, el efecto se intensifica y se vuelve total. Es como si la advertencia inicial no hubiera sido escuchada, y Dios decidiera agravar la oscuridad hasta envolver todo el reino de la bestia. Esto refuerza el patrón que ya hemos visto: cada copa parece ser una consecuencia o intensificación de lo que comenzó en las trompetas.

Este juicio afecta directamente al trono de la bestia, es decir, al centro de su poder. Su reino entra en una oscuridad total, lo cual puede ser literal —una falta de luz física—, o espiritual y social: caos, confusión, miedo, colapso de estructuras.

El dolor que experimentan no es solo por las tinieblas, sino también por las úlceras del primer juicio, lo que indica una acumulación de sufrimiento. La oscuridad no provoca arrepentimiento, sino más blasfemia. Esto demuestra que el sistema de la bestia no tiene redención: está condenado por su rebelión total y persistente.

🌉 Sexto Ángel – El río Éufrates se Seca y se Preparan los Reyes para la Batalla

Apocalipsis 16:12-16 “El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo y vean su vergüenza. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.”

Esta copa no se manifiesta en forma de castigo inmediato, sino como una preparación para el clímax final: la gran batalla del Armagedón. El secado del río Éufrates —una barrera natural histórica— facilita el paso de los ejércitos del oriente, indicando que Dios está permitiendo el avance de los enemigos hacia su propio juicio, hay varias interpretaciones posibles según estudios bíblicos:

  • Ejército del Anticristo: Otra visión es que todos estos reyes y ejércitos representan una coalición global liderada por el Anticristo. El secado del Éufrates facilitaría físicamente su movimiento militar hacia Israel, donde ocurrirá el enfrentamiento final.
  • Poderes del oriente: La mención de los “reyes del oriente” puede referirse a naciones situadas al este del Éufrates. Históricamente, esto incluiría territorios de Asia, como Persia (Irán), India o China. Algunos intérpretes ven aquí una alusión profética a grandes potencias orientales que podrían movilizarse en un conflicto global.

Lo más relevante es la aparición de los tres espíritus inmundos, salidos del dragón, la bestia y el falso profeta. Estos se entienden que son demonios influentizados por el dragón, la bestia y todo lo que les representa, su esencia es similar la de ellos, estos son demonios materializados por eso pueden hacer señales y por eso pueden comonicarse con los reyes de la tierra, lo cual implica una presencia tangible y no meramente espiritual. Serían agentes visibles de engaño, enviados para seducir y manipular mediante señales sobrenaturales, discursos carismáticos o tecnologías impresionantes.

Algunos incluso sostienen que estas entidades podrían ser lo que hoy se conoce popularmente como extraterrestres. Esta teoría se apoya en su apariencia similar a ranas, lo cual recuerda a muchos los típicos seres con ojos grandes y cabezas alargadas. También encaja con la idea de que serán vistos como divinidades por muchos, ya que podrían realizar prodigios que desafían la ciencia humana. Actualmente, el tema de los extraterrestres ya no es considerado un tabú: incluso gobiernos han desclasificado documentos que admiten encuentros o fenómenos no identificados, lo que refuerza la posibilidad de que estas entidades hayan estado presentes desde hace tiempo en la tierra. Sin embargo, el texto es claro: son demonios disfrazados, y su misión es engañar al mundo y conducirlo a la confrontación final contra Dios.


Hay varios teólogos y estudiosos cristianos contemporáneos que han abordado la posibilidad de que lo que hoy se conoce como «fenómenos extraterrestres» pueda tener una naturaleza espiritual y demoníaca, y algunos de ellos lo relacionan directamente con profecías del Apocalipsis como la que estamos explicando en este estudio. Muchos de estos estudiosos afirman que las figuras que salen de la boca del dragón, la bestia y el falso profeta podrían perfectamente corresponder a entidades demoníacas materializadas, que se presentan con formas impactantes, tal vez similares a “seres del espacio”, para engañar a los reyes de la Tierra.

Chuck Missler

(autor de Return of the Nephilim) – Uno de los primeros en integrar el fenómeno OVNI con la narrativa bíblica sobre demonios y los días finales. Fue un reconocido maestro bíblico evangélico que habló abiertamente sobre la posibilidad de que los llamados “extraterrestres” sean manifestaciones demoníacas. En sus estudios sobre Génesis 6, el Apocalipsis y los fenómenos modernos, explicó que el engaño final podría involucrar entidades que se hagan pasar por seres avanzados, pero que realmente serían enviados de Satanás.

Missler dijo: “Los demonios no necesitan venir con cuernos y tridentes. Pueden aparecer con forma brillante, tecnológica, y engañar al mundo entero.”

Tom Horn

(autor de Exo-Vaticana y The Wormwood Prophecy) – Escribe sobre el Vaticano, tecnología avanzada, transhumanismo y la conexión con entidades demoníacas disfrazadas de extraterrestres. Es un autor y conferencista cristiano que ha escrito mucho sobre profecías y la posibilidad de una “gran revelación alienígena” como parte del engaño del fin de los tiempos. En su libro Exo-Vaticana, explora incluso cómo algunas ramas religiosas se estarían preparando para aceptar la vida extraterrestre, lo cual él ve como un plan demoníaco global.

L.A. Marzulli

(autor de The Alien Interviews y On the Trail of the Nephilim) – Reconocido por entrevistar a personas que afirman haber tenido encuentros con “aliens” y mostrar cómo esos eventos cesan al invocar el nombre de Cristo, lo que él usa como prueba de su naturaleza demoníaca. Investigador cristiano que sostiene que los supuestos encuentros alienígenas son manifestaciones demoníacas. Él ha documentado testimonios de personas que aseguran haber tenido “abducciones” y cómo estas cesaron al invocar el nombre de Jesús, lo que refuerza su argumento de que no son extraterrestres físicos, sino fuerzas espirituales del mal.


Sin embargo, el texto es claro: son demonios disfrazados, y su misión es engañar al mundo y conducirlo a la confrontación final contra Dios. Esto indicaría que el engaño espiritual será global, pero también visible, convincente y ejecutado por entidades con presencia tangible, liderando la rebelión final contra Dios.

Esta escena subraya que todo está bajo control divino. Incluso los movimientos militares de los reyes del mundo responden a una agenda profética. La advertencia de Jesús (“yo vengo como ladrón”) interrumpe el relato como un llamado urgente a estar preparados espiritualmente, en santidad y vigilancia.

🌩️ Séptimo Ángel – Terremoto, Granizo y el Juicio Definitivo

Apocalipsis 16:17-21 “El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. Entonces hubo relámpagos y voces y truenos; y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados. Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.”

Este juicio marca el cierre definitivo de la ira de Dios. El aire —símbolo de lo que envuelve a toda la creación— es el objetivo de esta última copa. La declaración “Hecho está” recuerda a las palabras de Jesús en la cruz, pero aquí señala que la justicia de Dios ha llegado a su culminación.

El terremoto sin precedentes afecta a toda la tierra: ciudades caen, islas desaparecen y los montes se desvanecen. El texto describe que la gran ciudad fue dividida en tres partes y que hubo un terremoto tan fuerte como nunca antes. Este temblor genera un colapso geológico global. Es muy probable que muchas islas sean tragadas por el mar debido a tsunamis provocados por el terremoto, ya que sabemos que en eventos sísmicos muy intensos, las olas pueden alcanzar una fuerza capaz de desaparecer islas enteras. Es una descripción literal del colapso total de los sistemas humanos. Babilonia, como símbolo del sistema corrupto y rebelde, recibe su juicio definitivo.

El granizo gigantesco representa la última manifestación física del juicio divino sobre la humanidad, una catástrofe natural que no discrimina a nadie, al igual que los terremotos. Cualquiera que se encuentre expuesto sufrirá sus consecuencias. A pesar de lo devastador del castigo, los hombres continúan blasfemando contra Dios, demostrando que ni siquiera la destrucción más evidente es capaz de quebrantar la dureza del corazón humano. El juicio de Dios, en su forma más implacable, no encuentra respuesta en el arrepentimiento, sino en la rebelión persistente.

Este cierre apocalíptico deja claro que la misericordia de Dios tiene un límite. El día de su paciencia termina, y solo queda el juicio para los que no se arrepintieron. Es impresionante cómo, a pesar de ver el gran poder de Dios manifestado en estos juicios, muchos continúan blasfemando contra Él. En vez de arrepentirse y buscar su favor, persisten en la rebeldía, como si creyeran que pueden vencer a Dios. No entienden que solo mediante el arrepentimiento y la humildad podrían hallar salvación, pero su orgullo los lleva a reclamar en lugar de reconciliarse con su Creador.

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