
Antes que nada, debemos entender que la historia de la mujer y el dragón es una parábola. No se trata de un relato literal, sino de una representación simbólica que resume una historia que comenzó hace mucho tiempo, que aún vivimos en el presente y que continuará en el futuro. La mujer representa al pueblo de Dios —pasado, presente y futuro—, mientras que el dragón simboliza a Satanás, que persigue constantemente a este pueblo a lo largo de toda la historia. Esta sección revela, por tanto, el conflicto eterno entre el bien y el mal, y cómo Dios preserva a su pueblo mientras ejecuta su plan de redención a través del Mesías.
✨ Apocalipsis 12:1–6
«Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días.»
👑 La Gran Señal de la Mujer
La mujer vestida del sol representa una figura simbólica profundamente rica y significativa. Su descripción es teológicamente intencionada: cada elemento apunta al carácter y misión del pueblo de Dios. Estar «vestida del sol» sugiere gloria, justicia y luz divina, atributos concedidos por Dios a su pueblo redimido. La «luna bajo sus pies» simboliza dominio sobre lo terrenal y pasajero, mientras que la «corona de doce estrellas» puede significar las doce tribus de Israel y también a los doce apóstoles. El número doce se encuentra dentro de la simbología del pueblo de Dios desde antes de la venida del Mesías por las tribus, y durante su ministerio y después de su resurrección por los apóstoles. Por tanto, el número doce es un símbolo numérico que representa al pueblo de Dios y a los escogidos.
En este contexto, la mujer representa la comunidad redentora de Dios a lo largo de la historia: primero, Israel como portadora de la promesa mesiánica, y luego la Iglesia como portadora del testimonio de Cristo. Ambas están unidas en una continuidad espiritual. Esta figura colectiva encarna a los fieles a través de los siglos: gloriosos por su elección, perseguidos por su fidelidad, pero cuidados por Dios en medio del conflicto cósmico entre el bien y el mal.
Puntos clave:
• La mujer no es una persona individual, sino un símbolo colectivo.
• Representa al pueblo de Dios en su totalidad: Israel y la Iglesia.
• Es la comunidad a través de la cual Dios condujo Su plan de redención.
• El simbolismo de sol, luna y las 12 estrellas la conecta firmemente con la narrativa bíblica y su simbología.
• Su lucha y protección ilustran el conflicto espiritual desde el nacimiento del Mesías hasta el final de los tiempos.





