¿Por qué obedecemos? – Razones y Motivos por los cuales las personas siguen sus reglas y enseñanzas – Religión vs Evangelio, Part 3

La obediencia es esencial en la vida espiritual, pero las razones que nos llevan a obedecer pueden determinar si esa obediencia está guiada por el evangelio o por la religión. Aunque externamente las acciones pueden parecer iguales, el propósito y la motivación interna son radicalmente diferentes.


Obediencia en la Religión

La obediencia religiosa se basa principalmente en el deber, el temor y el deseo de obtener aprobación. Se enfoca en seguir reglas externas para evitar el castigo o ganarse el favor de Dios y de la comunidad religiosa. Sin embargo, esta obediencia no transforma el corazón, ya que está guiada por la apariencia y el cumplimiento mecánico de normas.

Citas bíblicas relevantes:

  • “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8).
  • “No habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor” (Romanos 8:15).
  1. Motivada por el miedo al castigo: Muchas personas obedecen porque temen ser castigadas si no cumplen las normas. Esta obediencia es mecánica y puede generar frustración, llevándolas a una vida espiritual superficial.
  2. Obediencia por reconocimiento: A veces, la motivación es el deseo de ser vistos como justos o espirituales. Esto lleva a enfocarse más en las apariencias que en el cambio real del corazón.
    • “El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7).
  3. Carga emocional y fatiga espiritual: Cumplir reglas sin un propósito claro puede resultar en agotamiento. La persona termina sintiéndose atrapada en una rutina vacía y sin gozo.
    • “Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga” (Mateo 11:30).

Obediencia en el Evangelio

La obediencia basada en el evangelio es una respuesta amorosa y genuina al Dios que nos ha amado primero. No nace del temor, sino del deseo de agradar a Dios porque ya hemos sido aceptados y amados por Él. Es una obediencia que transforma el corazón y genera frutos visibles en nuestra vida.

Citas bíblicas relevantes:

  • “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).
  • “Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).
  1. Motivada por amor y gratitud: La obediencia no es una carga, sino una respuesta de gratitud. Sabemos que no debemos obedecer para ganar el favor de Dios, porque ya lo tenemos.
    • “Hagan todo con amor” (1 Corintios 16:14).
  2. Refleja transformación interna: La verdadera obediencia fluye de un corazón transformado. No se trata de cumplir reglas externas, sino de vivir una vida coherente con los valores del evangelio.
    • “Andad como hijos de luz” (Efesios 5:8).
  3. Gozo y libertad: Esta obediencia trae gozo, paz y propósito. No es un deber, sino un privilegio que enriquece nuestra relación con Dios y nos da libertad.
    • “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).

Ejemplos prácticos:

  • Una persona que obedece por temor puede evitar ciertos comportamientos solo para no ser juzgada, pero sin experimentar una verdadera transformación.
  • Alguien que obedece por amor busca siempre el bien de los demás, reflejando el carácter de Cristo en su vida diaria.

Conclusión

La diferencia clave está en el origen de nuestra obediencia. En la religión, es el miedo o el deber; en el evangelio, es el amor y la gratitud. Cuando obedecemos desde el amor, nuestra vida se transforma y refleja el carácter de Cristo, llevándonos a experimentar verdadera libertad y plenitud.

La invitación es clara: no se trata de obedecer para ser aceptados, sino de obedecer porque ya hemos sido aceptados. Esta verdad cambia por completo nuestra perspectiva y nos lleva a vivir una vida abundante y llena de propósito.

¿Cuál es la Motivación que utiliza la Religión y el Evangelio? – Religión vs Evangelio Part 2

La motivación detrás de nuestras acciones define si nuestras vidas están guiadas por la religión o el evangelio. Mientras que la religión utiliza el temor, la obligación y la búsqueda de mérito humano, el evangelio invita a actuar desde el amor, la gratitud y la aceptación incondicional de Dios.

Motivación en la Religión: La religión a menudo genera una motivación basada en el miedo al castigo o el deseo de obtener una recompensa. Es una fuerza externa y superficial que no logra cambiar el corazón. Las personas pueden cumplir normas religiosas para mantener la aceptación social o calmar su conciencia, pero esta motivación rara vez resulta en una relación genuina con Dios.

  • “Todo lo que hacen es para que la gente los vea” (Mateo 23:5).
  1. Temor al castigo: El miedo de no ser lo suficientemente buenos puede generar una sensación de ansiedad constante e insuficiencia. Muchas personas obedecen reglas estrictas para evitar consecuencias negativas, pero el temor no transforma el corazón.
    • “No habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor” (Romanos 8:15).
  2. Búsqueda de reconocimiento: Otra motivación común en la religión es el deseo de ser vistos como justos o espirituales ante los demás. Esto pone el foco en la apariencia externa y no en la autenticidad del corazón.
    • “El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7).
  3. Carga y fatiga espiritual: La religión puede convertirse en una carga abrumadora cuando las acciones están motivadas solo por el deber. El resultado es agotamiento, frustración y una desconexión con la verdadera fe.

Motivación en el Evangelio: En contraste, el evangelio ofrece una motivación genuina basada en el amor y la gratitud hacia Dios. Cuando comprendemos la profundidad de la gracia que hemos recibido, nuestras acciones nacen de un corazón transformado, no de una necesidad de aprobación externa.

  • “Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).
  1. Amor y gratitud: El evangelio despierta en nosotros una profunda gratitud, llevándonos a actuar no por obligación, sino como una respuesta de amor. Sabemos que ya hemos sido aceptados y amados por Dios, y eso nos impulsa a vivir para agradarle.
    • “Hagan todo con amor” (1 Corintios 16:14).
  2. Deseo de agradar a Dios: Vivir según el evangelio nos lleva a querer agradar a Dios por amor, no por miedo. Este deseo nos permite experimentar una relación más íntima y genuina con Él.
    • “Porque el amor de Cristo nos constriñe” (2 Corintios 5:14).
  3. Libertad y gozo: La motivación del evangelio trae libertad. Al actuar desde el amor, encontramos gozo y plenitud, incluso en medio de las dificultades.
    • “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).

Consecuencias Prácticas:

  • Acciones guiadas por el amor y no por el temor.
  • Una vida llena de paz y gratitud.
  • Relaciones basadas en la compasión y la autenticidad.

Conclusión de este punto

La diferencia clave entre la motivación de la religión y la del evangelio es su origen: mientras que la religión nace del temor y la recompensa externa, el evangelio fluye del amor y la transformación interna. Cuando nuestras acciones están guiadas por el amor de Dios, encontramos verdadera libertad y nuestras vidas comienzan a reflejar la gracia de manera genuina y poderosa. La diferencia clave entre la motivación de la religión y la del evangelio es su origen: mientras que la religión se basa en el miedo y la recompensa externa, el evangelio fluye del amor y la transformación interna. Cuando nuestras acciones están guiadas por el amor de Dios, encontramos libertad y plenitud, y nuestras vidas comienzan a reflejar su gracia de manera genuina.

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Entregad todo y Descansar

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Dios nos dijo que le tenemos que entregar todas nuestras cargas a Él y que cuando estemos cansados y fatigados vayamos a Él y el nos dará el descanso que necesitamos.

«Entrégale tus cargas al Señory él cuidará de ti; no permitirá que los justos tropiecen y caigan» – Salmos 55:22

«Dijo Jesús: Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso.» – Mateo 11:28

Pero con la vida que llevamos tan llenas de cosas y problemas ¿Cómo entregamos nuestras cargas a Dios para poder descansar, cómo logramos llegar a esa paz que aveces parece inalcanzable?

Tenemos tantos problemas, tantas cosas que nos preocupan, tenemos problemas emocionales, económicos, en la familia etc… Una sola persona puede tener un sinfín de cosas para montar una larga lista. Cuando escuchamos que tenemos que entregarle esos problemas a Dios, nuestras cargas, tenemos que entender que muchos de nosotros no sabemos hacer eso de forma correcta, muchos de nosotros entregamos una parte de ese problema, pero no el problema completo y eso hace segamos preocupados y dándole vueltas a este tema. Hoy vengo a decir que simplemente para muchos no es fácil entregarlo todo a Dios y que nos cuesta mucho hacer eso realmente, nos cuesta y eso es porque somos humanos y nos cuesta deshacernos y despegarnos a las cosas, no es por falta de fe es porque nos cuesta abandonar algo que nos preocupa. Sigue leyendo

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