
Antes que nada quiero recordar que el divorcio no es una opción correcta para los cristianos y que al casarnos teniendo ya a Dios en nuestra vida, tenemos que quitar la idea de la existencia del «divorcio» de nuestra cabeza. Cuando nos casamos tenemos que serle fiel a nuestra pareja, amarla y respetarla. Tenemos que mantener la llama viva del amor y alejar los obstáculos y las personas que nos pueden poner en peligro la relación. Uno cuando se casa ya no puede ser egoísta y ha de hacer las cosas de forma mutua. El que tenga un problema en su relacionamiento ha de tratarlo ambos juntos y siempre es bueno participar ambos en talleres o en cositas de parejas donde hagan actividades juntos, eso les ayudará a resolver los problemas que uno puede tener dentro de la relación y de mantener seguro el relacionamiento.
Existen muchos motivos y causas de divorcio, hay Gente que se Divorcia por Motivos Egoístas sus razones o escusas son normalmente «porque el amor ha muerto» o «ya no somos felices juntos» o porque hay mucha pelea dentro del matrimonio, mucha falta de comprensión y un gran distanciamiento entre ambos, normalmente cada uno comienza a velar por sí mismo y por sus cosas y ya nada lo hacen juntos, ya no se hace cosas como pareja, entre ellos están muy cansados de la situación y verdaderamente con eso uno se cansa y el amor muere. Pero siempre hay que pensar que se puede revivir el amor y si ambos se lo proponen se puede evitar el divorcio, si buscan ayuda profesional o de algún consejero, además de Dios. Porque Dios está allí para nuestros problemas, está allí para ayudarnos hasta cuando en nuestro matrimonio todo va mal. Así que debemos de recordar que esto se puede arreglar y volver a funcionar.






