
La Biblia es la revelación divina que guía a los creyentes hacia la verdad y la voluntad de Dios. Sin embargo, a lo largo de la historia, ha habido momentos en que ciertas doctrinas y prácticas han introducido confusión, desviándose de los principios bíblicos fundamentales. Uno de los eventos más significativos en este sentido fue la Reforma de Martín Lutero , quien, en su búsqueda por preservar la pureza del mensaje bíblico, decidió excluir los libros deuterocanónicos del canon de las Escrituras, considerando que estos no tenían la misma autoridad divina. Este documento analiza la coherencia lógica y bíblica detrás de esa decisión y por qué, según la voluntad de Dios, parece ser más razonable seguir la versión depurada del canon protestante.
1. El Contexto de la Reforma y la Decisión de Martín Lutero
Martín Lutero fue un reformador del siglo XVI cuyo principal objetivo era volver a las raíces bíblicas , eliminando tradiciones humanas y doctrinas que no estaban fundamentadas en las Escrituras. Una de sus acciones más controvertidas fue la exclusión de los libros deuterocanónicos , presentes en la Biblia católica pero no en el canon hebreo original.
¿Qué son los libros deuterocanónicos?
Estos incluyen textos como Tobit, Judit, Sabiduría, Eclesiástico (Sirácides), Baruc, 1 y 2 Macabeos , y fragmentos adicionales en Ester y Daniel . Si bien ofrecen un contexto histórico valioso, contienen enseñanzas que, desde la perspectiva de Lutero, contradecían las doctrinas bíblicas fundamentales .
2. Razones Bíblicas y Lógicas para la Exclusión
Contradicciones doctrinales
La Biblia enseña que Dios no se contradice (Números 23:19). Sin embargo, algunos textos deuterocanónicos parecen introducir prácticas no alineadas con el mensaje del resto de las Escrituras:
- Oración por los muertos (2 Macabeos 12:43-45) : Esto contradice la prohibición expresa de consultar a los muertos en Deuteronomio 18:10-12 y la enseñanza de que después de la muerte viene el juicio (Hebreos 9:27).
- Salvación por las obras (Tobías 12:9) : La doctrina bíblica establece que la salvación es por gracia, no por obras (Efesios 2:8-9).
Estas discrepancias generan confusión doctrinal , lo que Lutero interpretó como un riesgo para la fe de los creyentes.
El Canon Hebreo y la Autoridad de Jesús
Jesús y los apóstoles se basaron en el canon hebreo , que no incluye los libros deuterocanónicos. En ningún momento Jesús citó estos textos como parte de la Escritura autoritativa, lo que refuerza la idea de que no tenían el mismo nivel de inspiración divina .
Protección de la pureza doctrinal
Lutero defendió los principios de la Sola Scriptura (la Biblia como única autoridad) y la Sola Fide (la salvación por la fe sola). Los libros deuterocanónicos, al introducir doctrinas ajenas a estas enseñanzas, podían desviar a los creyentes hacia tradiciones humanas en lugar de la verdad revelada por Dios.
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