¿Por qué obedecemos? – Razones y Motivos por los cuales las personas siguen sus reglas y enseñanzas – Religión vs Evangelio, Part 3

La obediencia es esencial en la vida espiritual, pero las razones que nos llevan a obedecer pueden determinar si esa obediencia está guiada por el evangelio o por la religión. Aunque externamente las acciones pueden parecer iguales, el propósito y la motivación interna son radicalmente diferentes.


Obediencia en la Religión

La obediencia religiosa se basa principalmente en el deber, el temor y el deseo de obtener aprobación. Se enfoca en seguir reglas externas para evitar el castigo o ganarse el favor de Dios y de la comunidad religiosa. Sin embargo, esta obediencia no transforma el corazón, ya que está guiada por la apariencia y el cumplimiento mecánico de normas.

Citas bíblicas relevantes:

  • “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8).
  • “No habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor” (Romanos 8:15).
  1. Motivada por el miedo al castigo: Muchas personas obedecen porque temen ser castigadas si no cumplen las normas. Esta obediencia es mecánica y puede generar frustración, llevándolas a una vida espiritual superficial.
  2. Obediencia por reconocimiento: A veces, la motivación es el deseo de ser vistos como justos o espirituales. Esto lleva a enfocarse más en las apariencias que en el cambio real del corazón.
    • “El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7).
  3. Carga emocional y fatiga espiritual: Cumplir reglas sin un propósito claro puede resultar en agotamiento. La persona termina sintiéndose atrapada en una rutina vacía y sin gozo.
    • “Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga” (Mateo 11:30).

Obediencia en el Evangelio

La obediencia basada en el evangelio es una respuesta amorosa y genuina al Dios que nos ha amado primero. No nace del temor, sino del deseo de agradar a Dios porque ya hemos sido aceptados y amados por Él. Es una obediencia que transforma el corazón y genera frutos visibles en nuestra vida.

Citas bíblicas relevantes:

  • “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).
  • “Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).
  1. Motivada por amor y gratitud: La obediencia no es una carga, sino una respuesta de gratitud. Sabemos que no debemos obedecer para ganar el favor de Dios, porque ya lo tenemos.
    • “Hagan todo con amor” (1 Corintios 16:14).
  2. Refleja transformación interna: La verdadera obediencia fluye de un corazón transformado. No se trata de cumplir reglas externas, sino de vivir una vida coherente con los valores del evangelio.
    • “Andad como hijos de luz” (Efesios 5:8).
  3. Gozo y libertad: Esta obediencia trae gozo, paz y propósito. No es un deber, sino un privilegio que enriquece nuestra relación con Dios y nos da libertad.
    • “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).

Ejemplos prácticos:

  • Una persona que obedece por temor puede evitar ciertos comportamientos solo para no ser juzgada, pero sin experimentar una verdadera transformación.
  • Alguien que obedece por amor busca siempre el bien de los demás, reflejando el carácter de Cristo en su vida diaria.

Conclusión

La diferencia clave está en el origen de nuestra obediencia. En la religión, es el miedo o el deber; en el evangelio, es el amor y la gratitud. Cuando obedecemos desde el amor, nuestra vida se transforma y refleja el carácter de Cristo, llevándonos a experimentar verdadera libertad y plenitud.

La invitación es clara: no se trata de obedecer para ser aceptados, sino de obedecer porque ya hemos sido aceptados. Esta verdad cambia por completo nuestra perspectiva y nos lleva a vivir una vida abundante y llena de propósito.

¿Cuál es la Motivación que utiliza la Religión y el Evangelio? – Religión vs Evangelio Part 2

La motivación detrás de nuestras acciones define si nuestras vidas están guiadas por la religión o el evangelio. Mientras que la religión utiliza el temor, la obligación y la búsqueda de mérito humano, el evangelio invita a actuar desde el amor, la gratitud y la aceptación incondicional de Dios.

Motivación en la Religión: La religión a menudo genera una motivación basada en el miedo al castigo o el deseo de obtener una recompensa. Es una fuerza externa y superficial que no logra cambiar el corazón. Las personas pueden cumplir normas religiosas para mantener la aceptación social o calmar su conciencia, pero esta motivación rara vez resulta en una relación genuina con Dios.

  • “Todo lo que hacen es para que la gente los vea” (Mateo 23:5).
  1. Temor al castigo: El miedo de no ser lo suficientemente buenos puede generar una sensación de ansiedad constante e insuficiencia. Muchas personas obedecen reglas estrictas para evitar consecuencias negativas, pero el temor no transforma el corazón.
    • “No habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor” (Romanos 8:15).
  2. Búsqueda de reconocimiento: Otra motivación común en la religión es el deseo de ser vistos como justos o espirituales ante los demás. Esto pone el foco en la apariencia externa y no en la autenticidad del corazón.
    • “El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7).
  3. Carga y fatiga espiritual: La religión puede convertirse en una carga abrumadora cuando las acciones están motivadas solo por el deber. El resultado es agotamiento, frustración y una desconexión con la verdadera fe.

Motivación en el Evangelio: En contraste, el evangelio ofrece una motivación genuina basada en el amor y la gratitud hacia Dios. Cuando comprendemos la profundidad de la gracia que hemos recibido, nuestras acciones nacen de un corazón transformado, no de una necesidad de aprobación externa.

  • “Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).
  1. Amor y gratitud: El evangelio despierta en nosotros una profunda gratitud, llevándonos a actuar no por obligación, sino como una respuesta de amor. Sabemos que ya hemos sido aceptados y amados por Dios, y eso nos impulsa a vivir para agradarle.
    • “Hagan todo con amor” (1 Corintios 16:14).
  2. Deseo de agradar a Dios: Vivir según el evangelio nos lleva a querer agradar a Dios por amor, no por miedo. Este deseo nos permite experimentar una relación más íntima y genuina con Él.
    • “Porque el amor de Cristo nos constriñe” (2 Corintios 5:14).
  3. Libertad y gozo: La motivación del evangelio trae libertad. Al actuar desde el amor, encontramos gozo y plenitud, incluso en medio de las dificultades.
    • “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).

Consecuencias Prácticas:

  • Acciones guiadas por el amor y no por el temor.
  • Una vida llena de paz y gratitud.
  • Relaciones basadas en la compasión y la autenticidad.

Conclusión de este punto

La diferencia clave entre la motivación de la religión y la del evangelio es su origen: mientras que la religión nace del temor y la recompensa externa, el evangelio fluye del amor y la transformación interna. Cuando nuestras acciones están guiadas por el amor de Dios, encontramos verdadera libertad y nuestras vidas comienzan a reflejar la gracia de manera genuina y poderosa. La diferencia clave entre la motivación de la religión y la del evangelio es su origen: mientras que la religión se basa en el miedo y la recompensa externa, el evangelio fluye del amor y la transformación interna. Cuando nuestras acciones están guiadas por el amor de Dios, encontramos libertad y plenitud, y nuestras vidas comienzan a reflejar su gracia de manera genuina.

Entregad todo y Descansar

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Dios nos dijo que le tenemos que entregar todas nuestras cargas a Él y que cuando estemos cansados y fatigados vayamos a Él y el nos dará el descanso que necesitamos.

«Entrégale tus cargas al Señory él cuidará de ti; no permitirá que los justos tropiecen y caigan» – Salmos 55:22

«Dijo Jesús: Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso.» – Mateo 11:28

Pero con la vida que llevamos tan llenas de cosas y problemas ¿Cómo entregamos nuestras cargas a Dios para poder descansar, cómo logramos llegar a esa paz que aveces parece inalcanzable?

Tenemos tantos problemas, tantas cosas que nos preocupan, tenemos problemas emocionales, económicos, en la familia etc… Una sola persona puede tener un sinfín de cosas para montar una larga lista. Cuando escuchamos que tenemos que entregarle esos problemas a Dios, nuestras cargas, tenemos que entender que muchos de nosotros no sabemos hacer eso de forma correcta, muchos de nosotros entregamos una parte de ese problema, pero no el problema completo y eso hace segamos preocupados y dándole vueltas a este tema. Hoy vengo a decir que simplemente para muchos no es fácil entregarlo todo a Dios y que nos cuesta mucho hacer eso realmente, nos cuesta y eso es porque somos humanos y nos cuesta deshacernos y despegarnos a las cosas, no es por falta de fe es porque nos cuesta abandonar algo que nos preocupa. Sigue leyendo

Religión vs Evangelio: Dos Caminos, Dos Resultados – Part 1

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A lo largo de la historia, muchas personas han confundido el evangelio con la religión organizada. Aunque el cristianismo ha sido catalogado como una religión, en su esencia es una relación con Dios basada en la fe y en la obra de Cristo, no en el cumplimiento de normas humanas. Jesús no vino a establecer una religión, sino a ofrecer un camino de salvación por medio de su gracia y amor.


Diferencia entre el Evangelio y la Religión

La religión, en su forma más estricta, se basa en normas, rituales y tradiciones que buscan acercar a la humanidad a Dios. Sin embargo, muchas veces estas estructuras han terminado alejando a las personas de una verdadera relación con Él. Por otro lado, el evangelio es un mensaje de libertad, transformación y comunión directa con Dios a través de Cristo.

Citas clave:

  • “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).
  • “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8).

Ejemplos prácticos

  • Religión: Una persona puede creer que, por asistir cada domingo a la iglesia y cumplir con ciertos ritos, está asegurando su salvación. Sin embargo, si su corazón no ha sido transformado por Cristo, su fe es superficial.
  • Evangelio: Alguien que vive el evangelio entiende que su relación con Dios no depende de ritos, sino de una fe genuina y una vida transformada por el amor de Cristo.

La evolución histórica de la religión cristiana

Jesús y sus discípulos no establecieron una religión institucionalizada. En los primeros siglos, el cristianismo se extendió como un movimiento de fe, sin templos ostentosos ni jerarquías rígidas. Sin embargo, con la conversión del emperador Constantino en el siglo IV, la iglesia pasó de ser un movimiento perseguido a una institución con poder político y estructuras religiosas.

Con el tiempo, muchas tradiciones y doctrinas humanas se introdujeron en la iglesia, algunas alejadas del mensaje original de Cristo. Esto llevó a que la religión tomara un papel más institucional que relacional, convirtiéndose en un sistema de reglas más que en una experiencia de fe viva.

Citas clave:

  • “Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición” (Mateo 15:6).
  • “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Colosenses 3:1).

Jesús contra las tradiciones religiosas

Jesús criticó duramente a los fariseos y líderes religiosos de su tiempo porque habían convertido la fe en una serie de normas externas, olvidando lo más importante: el amor, la misericordia y la justicia.

  • Los fariseos imponían cargas pesadas sobre la gente con sus tradiciones (Mateo 23:4).
  • Enseñaban doctrinas humanas en lugar de la Palabra de Dios (Marcos 7:7).
  • Buscaban la apariencia externa sin cambiar el corazón (Mateo 23:27).

El evangelio, en contraste, nos llama a una transformación desde el interior. No se trata de cumplir normas para ser aceptados por Dios, sino de ser transformados por Su gracia y amor.


El Evangelio como un Camino de Vida

Seguir el evangelio no es seguir una serie de reglas impuestas por una institución, sino vivir conforme a la enseñanza de Cristo, que nos llama a amar a Dios y al prójimo.

  1. Relación con Dios: No es una lista de rituales, sino un camino de fe y comunión con Dios a través de Cristo.
    • “Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).
  2. Transformación del corazón: El evangelio nos cambia desde adentro, mientras que la religión solo intenta cambiar lo externo.
    • “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
  3. Libertad y gracia: La salvación no depende de nuestras obras, sino de la gracia de Dios.
    • “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).

Las tradiciones pueden tener valor, pero no deben sustituir el Evangelio

Es importante aclarar que no todas las tradiciones son malas. Algunas, como el bautismo y la Santa Cena, son ordenanzas establecidas por Jesús para recordar su sacrificio y nuestra fe en Él. Sin embargo, estas prácticas no deben convertirse en rituales vacíos o en requisitos para la salvación.

Citas clave:

  • “Haced esto en memoria de mí” (Lucas 22:19, sobre la Santa Cena).
  • “El que creyere y fuere bautizado, será salvo” (Marcos 16:16).

Cuando las tradiciones reflejan el evangelio y no lo sustituyen, pueden ser útiles. Sin embargo, cuando se imponen como normas absolutas y se equiparan a la salvación, se convierten en obstáculos para la verdadera fe.


Conclusión: El llamado a vivir el Evangelio

Seguir el evangelio es mucho más que seguir una religión. Es vivir en relación con Dios, en libertad y en amor. Mientras que la religión impone cargas, el evangelio nos invita a descansar en la gracia de Cristo.

Jesús no nos llamó a una religión, sino a seguirlo a Él.

  • No es un sistema de normas, sino una transformación del corazón.
  • No es un medio para alcanzar a Dios, sino Dios alcanzándonos a nosotros.
  • No se trata de apariencia externa, sino de una relación viva con Cristo.

El verdadero cristianismo es vivir como discípulos de Jesús, con un corazón transformado por su amor y gracia.

“Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).

¿Quién es la persona adecuada para mi? – Compartir la misma Fe

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Dios no quiere que el hombre y la mujer estén solos, el sabe que eso no es bueno, tanto que así tal cual el mismo lo ha dicho, por eso el creó la unión entre el hombre y la mujer, esta unión es el matrimonio el cual crea a partir de una pareja, una familia. Dios creó este plan perfecto para todos nosotros pero hoy en día existe una incógnita muy grande y la cuestión es ¿Quién es la persona adecuada para mi? Todos se hacen esta misma pregunta.

Bueno he de decir que para empezar uno ha de preguntarle eso a Dios y esperar en Dios la respuesta, yo no digo que sea algo fácil, pues no, no lo será, para muchos podrá ser algo muy difícil, pero yo animo a todo aquel que espera a que no se desespere, y no vaya detrás de cualquier persona nueva que aparezca en tu vida, en tu iglesia, en tu barrio, en tu trabajo, en donde estudias, etc… Tened paciencia y no andéis como lobos buscando carne fresca, porque no es así como funcionan las cosas, porque si una cosa he aprendido con Dios es que cuando no estés en su búsqueda, cuando ni siquiera pienses en eso, cuando estés ocupado haciendo cosas de tu vida, Dios te traerá a esa persona la cual ni siquiera la veías venir en aquel momento, así que será cuando menos te lo esperas, tenlo por seguro. Sigue leyendo

¿Se Puede ser Homosexual y Cristiano?

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Un homosexual, como cualquier otra persona, puede acercarse a Cristo y buscar una transformación en Él. Pero practicar la homosexualidad de forma activa y consciente sí es incompatible con el cristianismo auténtico, tal como lo enseña la Biblia. Este tema ha generado mucho debate dentro y fuera de la iglesia. Para abordarlo correctamente debemos analizar lo que la Biblia enseña y la realidad espiritual que acompaña esta cuestión.

¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?

La Biblia establece claramente que la práctica homosexual es contraria al diseño divino para la sexualidad humana:

  • Levítico 18:22 «No te acostarás con varón como con mujer; es abominación.»
  • Romanos 1:26-27«Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. 27 Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes y recibieron sobre sí mismos el castigo que merecía su perversión». – Habla sobre cómo las relaciones homosexuales son una consecuencia del alejamiento espiritual y moral de Dios.
  • 1 Corintios 6:9-10 «¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios… ni los que se echan con varones heredarán el reino de Dios.»

Sin embargo, la Biblia también afirma claramente que existe restauración y perdón para quienes abandonan el pecado:

  • 1 Corintios 6:11 – «Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, santificados y justificados en el nombre del Señor Jesús.»

¿Puede un homosexual ser cristiano? Ser cristiano no es simplemente identificarse con una religión, sino vivir conforme a las enseñanzas de Cristo, una persona que siente atracción sexual por el mismo sexo para seguir a Dios tiene que entender y aceptar lo siguiente:

  • Reconocer que la homosexualidad es un pecado.
  • Arrepentirse sinceramente y buscar abandonar ese estilo de vida.
  • Buscar transformación espiritual a través de la relación con Cristo y entender que Dios lo puede restaurar y hacer que vuelva a su naturaleza inicial.

Una persona que experimenta atracción hacia el mismo sexo puede convertirse al cristianismo y seguir fielmente a Dios si entiende esa atracción como una tentación o una lucha, no como una identidad. El problema surge cuando se practica conscientemente este pecado, ignorando o justificando esta conducta a pesar de conocer la verdad bíblica.

Es importante diferenciar entre sentir una atracción hacia el mismo sexo (tentación) y practicar conscientemente un estilo de vida homosexual:

  • Sentir atracción no es pecado; actuar conforme a ella sí lo es.
  • Dios ofrece fuerzas para resistir cualquier tentación, incluida la atracción hacia el mismo sexo (1 Corintios 10:13) – «Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir».

Muchos testimonios revelan cómo personas han abandonado exitosamente la homosexualidad tras acercarse a Dios. Estos casos indican que:

  • La homosexualidad no es necesariamente innata o permanente.
  • La transformación en Cristo es posible y real.
  • El Espíritu Santo restaura y transforma las vidas cuando hay entrega genuina.

Conclusión

El cristianismo no excluye a nadie; al contrario, ofrece esperanza y sanidad. Sin embargo, también exige sinceridad en el arrepentimiento. Por tanto, aunque una persona con atracción hacia el mismo sexo puede seguir fielmente a Cristo al resistir esta atracción, la práctica activa de la homosexualidad contradice directamente las enseñanzas bíblicas y, por lo tanto, no es compatible con una vida cristiana auténtica. No se puede ser cristiano sin abandonar las prácticas homosexuales. Un homosexual puede creer en Dios, pero su salvación no se puede garantizar si no se abandona sus prácticas.

La Abominación de la Aceptación del Pecado

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En la actualidad, estamos viendo cómo el mundo está aceptando y normalizando el pecado de una manera alarmante. Lo que antes era considerado inmoral o incorrecto, ahora se promueve como algo bueno y aceptable. Como cristianos, debemos estar atentos a esta manipulación y recordar que la Palabra de Dios nos advierte sobre estos tiempos. La corrupción de los valores y la moralidad cristiana no es un fenómeno reciente, pero en nuestros días ha alcanzado un nivel de aceptación que antes era impensable. La presión social y cultural lleva a muchos a aceptar como normales las prácticas que la Biblia condena, poniendo en riesgo su relación con Dios.

La Normalización del Pecado en la Sociedad

La Biblia nos dice claramente en Isaías 5:20:

«¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz!»

Hoy en día, los valores y principios cristianos están siendo atacados constantemente. Se nos dice que debemos aceptar todo tipo de conductas y estilos de vida en nombre de la tolerancia, pero en muchos casos, esto significa comprometer la verdad de Dios. Vemos cómo la sociedad ha cambiado los conceptos de bien y mal, justificando el pecado con excusas como la libertad personal y el progreso. Sin embargo, la Biblia nos enseña que la verdadera libertad se encuentra en Cristo, no en la complacencia con el pecado. Romanos 12:2 nos advierte:

«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.»

Uno de los mayores problemas en la sociedad actual es la negación de uno mismo en favor de una vida centrada en deseos y pasiones descontroladas. Se nos dice que debemos «seguir nuestro corazón» y hacer lo que nos haga felices, sin importar si eso va en contra de los principios de Dios. Jesús, sin embargo, nos llamó a negarnos a nosotros mismos y a tomar nuestra cruz cada día (Lucas 9:23). Vivir según nuestros impulsos y deseos sin control lleva a una vida de pecado y alejamiento de Dios.

Otro aspecto preocupante es la promoción de la promiscuidad como algo normal y saludable. Las relaciones fuera del matrimonio, la infidelidad y el libertinaje sexual son celebrados en la cultura popular, en los medios de comunicación y en las redes sociales. Sin embargo, la Palabra de Dios nos advierte claramente en 1 Corintios 6:18:

«Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.»

El consumo de drogas y alcohol también es visto como una forma de escape o de placer, cuando en realidad solo lleva a la destrucción física, emocional y espiritual. En Gálatas 5:19-21, se mencionan las «obras de la carne», entre ellas las borracheras y la inmoralidad, y se nos advierte que quienes practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios.

Pero aún más grave es cómo la sociedad está dirigiendo su influencia hacia los niños, intentando adoctrinarlos desde una edad temprana con ideologías que contradicen los valores cristianos. En muchos países, los sistemas educativos han implementado programas donde se expone a los niños a contenidos de índole sexual de manera precoz, bajo la excusa de la educación inclusiva y la diversidad. Padres en distintas partes del mundo han denunciado estos programas como una agenda que atenta contra la inocencia de los menores y los valores tradicionales de la familia.

Un claro ejemplo de esta agenda es la normalización de la disforia de género. Antes considerada un trastorno, ahora se presenta como una identidad válida que debe ser aceptada sin cuestionamiento. Sin embargo, la aceptación de esta confusión de identidad conlleva la aceptación de un caos sin fin, donde las definiciones biológicas y la estructura familiar tradicional son socavadas. La Biblia enseña que Dios creó al ser humano como hombre y mujer (Génesis 1:27), y que cada uno tiene un propósito y diseño específico.

Otro tema alarmante es cómo el feminismo ha salido de control. Lo que comenzó como un movimiento para la igualdad de derechos se ha convertido en una ideología radical que discrimina al hombre, promoviendo un ambiente de resentimiento y hostilidad. En lugar de buscar justicia y equidad, este feminismo moderno fomenta actitudes egoístas y tóxicas que solo contribuyen a la división entre los géneros.

Más que nunca, la gente está hiperconfundida emocional y mentalmente debido a la falta de control y orden en la sociedad. La ausencia de límites y la exaltación del relativismo han llevado a una generación que no tiene claridad sobre su identidad, propósito o valores. Esta crisis de confusión ha sido fomentada por la cultura del «haz lo que sientas», sin considerar las consecuencias espirituales y morales.

En este contexto, decir la verdad se ha convertido en motivo de censura. Aquellos que defienden los principios cristianos y se atreven a hablar en contra de la inmoralidad moderna son ridiculizados, silenciados o incluso perseguidos. Pero Jesús nos advirtió que en este mundo enfrentaríamos tribulación, y nos animó a confiar en Él porque ha vencido al mundo (Juan 16:33).

La normalización del pecado no solo se da en la cultura secular, sino también dentro de algunas congregaciones que han comenzado a ceder ante las presiones del mundo. En muchos lugares, la predicación sobre el pecado ha sido minimizada para no incomodar a los oyentes. Pero debemos recordar que Jesús no vino a agradar al mundo, sino a salvarnos de él.

El Peligro de Comprometer la Verdad de Dios

El peligro de aceptar el pecado como algo normal radica en que nos alejamos del camino de Dios. Cuando se justifica o se tolera el pecado, la conciencia se adormece y se corre el riesgo de caer en un estado de indiferencia espiritual. No podemos ignorar lo que está escrito en 1 Corintios 6:9-10:

«¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.»

Mientras más creamos que todas estas cosas son normales y más nos encontremos anestesiados ante la inmoralidad, es una señal de que nos estamos alejando de la presencia de Dios. Cuando el Espíritu Santo habita en nosotros, sentimos convicción al ver el pecado y reconocemos que el mundo está en dirección contraria a la voluntad de Dios. Un claro ejemplo de estar en la verdad es sentir incomodidad ante estas conductas e ideas. La falta de incomodidad o el acostumbramiento a estas prácticas demuestra que nuestra sensibilidad espiritual se está apagando.

Jesús nos enseñó que el Espíritu Santo tiene la función de convencernos de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16:8). Si el Espíritu Santo no nos confronta, es porque algo en nosotros está mal. Si una persona cristiana empieza a aceptar y justificar el pecado como algo normal, debe examinar su corazón, pues podría estar alejándose de la luz de Cristo. La Palabra de Dios nos exhorta en Efesios 5:11:

«Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.»

La Palabra es clara: no solo debemos abstenernos de participar en el pecado, sino que también debemos reprenderlo y denunciarlo. Un cristiano que vive en comunión con Dios no puede ser indiferente al pecado, sino que siente un rechazo natural hacia él. No podemos permitir que la sociedad nos moldee ni que el pecado sea parte de nuestra normalidad.

La Palabra de Dios no cambia, y aunque la sociedad intente redefinir el bien y el mal, nosotros debemos mantenernos firmes en nuestra fe.

Reflexión Final

Dios nos llama a ser luz en medio de la oscuridad. No podemos dejarnos llevar por las tendencias de este mundo ni caer en la trampa de la aceptación del pecado. Mantengámonos firmes en Su verdad, sin temor a ser diferentes, porque solo así agradaremos a nuestro Padre Celestial. En un mundo que se aleja cada vez más de la verdad, debemos recordar que nuestra lealtad está con Dios, no con la cultura ni con la opinión pública.

Es importante recordar que nadie está libre de pecado, pues todos pecamos. Sin embargo, lo que marca la diferencia es tener consciencia de que lo que hacemos está mal y no intentar justificarlo o maquillarlo para hacerlo parecer correcto. No podemos engañarnos a nosotros mismos. La Palabra de Dios nos dice en 1 Juan 1:8-9:

«Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.»

El pecado siempre nos separará de Dios, pero la clave es reconocerlo, arrepentirnos y buscar una solución en Cristo. El Espíritu Santo nos confronta cuando estamos en el camino incorrecto. Si dejamos de sentir ese remordimiento por nuestros errores y aceptamos el pecado como algo normal, es una señal de que nuestra relación con Dios se está debilitando.

Debemos permitir que el Espíritu Santo nos redarguya, sentir incomodidad cuando hacemos algo contrario a la voluntad de Dios, y sobre todo, buscar la transformación a través de Su gracia. No se trata de vivir en culpa, sino de buscar una vida en santidad, sabiendo que Dios siempre nos da la oportunidad de cambiar y volver a Su camino.

«Sed santos, porque yo soy santo» (1 Pedro 1:16).

Cada día enfrentaremos desafíos que pondrán a prueba nuestra fe, pero si permanecemos en Cristo, tendremos la fortaleza para resistir. No cedamos a la presión del mundo, sino vivamos para la gloria de Dios, con la certeza de que Su verdad prevalecerá por encima de cualquier engaño del enemigo.

«Te animo a examinar tu vida a la luz de la Palabra de Dios, a pedirle al Espíritu Santo que te muestre en qué áreas necesitas cambiar y a buscar a Cristo con un corazón sincero. No temas ser diferente; vive en la verdad y en la santidad a la que Dios te ha llamado.»

¿Qué dice la Biblia sobre la Homosexualidad?

La Homosexualidad desde una Perspectiva Bíblica y Científica

En la actualidad, la homosexualidad y la proliferación de nuevas identidades de género han generado un intenso debate dentro de la sociedad, la ciencia y la comunidad cristiana. Mientras algunos defienden estos conceptos como parte de la evolución cultural, otros los cuestionan desde una perspectiva biológica, psicológica y espiritual. En este artículo, analizaremos este tema a la luz de la Biblia, la ciencia y el impacto social que estas tendencias han generado.

Dios diseñó la humanidad con un propósito específico, estableciendo desde el principio una clara distinción entre hombre y mujer:

  • Génesis 1:27«Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.»
  • Génesis 2:24«Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.»

La creación del hombre y la mujer en su complementariedad fue establecida para la procreación y el cumplimiento del plan divino en la humanidad.

La Biblia condena las prácticas homosexuales y otras formas de distorsión de la sexualidad desde el Antiguo hasta el Nuevo Testamento:

  • Levítico 18:22«No te echarás con varón como con mujer; es abominación.»
  • Romanos 1:26-27«Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza. Y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros.»
  • 1 Corintios 6:9-10«¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones.»

Dios estableció la sexualidad con un propósito santo y cualquier desviación de este diseño es considerada pecado.

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Modelo de Unión y Matrimonio Creado por Dios

matrimonio

Desde el principio de la creación, Dios inició un diseño específico para la unión entre el hombre y la mujer. Este modelo no solo busca la procreación, sino también una relación de amor, respeto y compromiso mutuo.

«Por tanto, el hombre dejará a su padre ya su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne». – Génesis 2:24 (NVI)


El Matrimonio Como Reflejo de la Relación Entre Cristo y la Iglesia

El matrimonio no es solo una institución terrestre; es una representación del amor de Cristo por Su iglesia .

«Esposos, amén a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella.» – Efesios 5:25 (NVI)

Así como Cristo se entregó por Su iglesia de manera incondicional y sacrificial, el matrimonio debe reflejar ese mismo amor y entrega mutua.

📌 Cristo ama a la iglesia con fidelidad, paciencia y compromiso.
📌 El matrimonio debe ser un reflejo de este amor divino.

Cuando una pareja entiende esta verdad, su relación se fortalece en Dios y se convierte en un testimonio de su amor.


El Propósito del Matrimonio Según la Biblia

Dios creó el matrimonio con propósitos específicos que van más allá del simple compañerismo:

Compañerismo: Dios dijo que “no era bueno que el hombre estuviera solo” (Génesis 2:18), por lo que creó a la mujer como ayuda idónea.
Multiplicación: La familia es el fundamento de la sociedad, y Dios mandó a la humanidad a «fructificad y multiplicaos» (Génesis 1:28).
Santificación: El matrimonio es un proceso donde Dios nos moldea y nos enseña a amar de manera incondicional .

Cada pareja cristiana debe preguntarse: ¿Nuestro matrimonio refleja estos propósitos divinos?


El Papel del Hombre y la Mujer en el Matrimonio

Dios diseñó el matrimonio con roles complementarios, no competitivos.

📌 El esposo:

  • Es el líder espiritual del hogar.
  • Debe amar a su esposa como Cristo ama a la iglesia (Efesios 5:23).
  • Su liderazgo no es autoritarismo, sino servicio y amor sacrificial .

📌 La esposa:

  • Es la ayuda idónea del esposo (Génesis 2:18).
  • Está llamado a respetar a su esposo ya ser su apoyo en amor (Efesios 5:33).
  • Su rol no significa inferioridad, sino una relación de cooperación y unidad.

Cuando ambos cumplen sus roles bíblicos, el matrimonio es más fuerte y glorifica a Dios.


La Importancia del Compromiso y la Fidelidad

El matrimonio no es solo una convivencia, sino un pacto sagrado ante Dios .

«Tengan todos en alta estimación el matrimonio y la fidelidad conyugal, porque Dios juzgará a los adúlteros ya todos los que cometen inmoralidades sexuales.» – Hebreos 13:4 (NVI)

📌 El compromiso en el matrimonio debe ser firme y basado en el amor de Dios.
📌 La fidelidad es esencial para una relación fuerte y saludable.

La sociedad de hoy desvaloriza el matrimonio , pero Dios lo diseñó para ser un vínculo fuerte, inquebrantable y lleno de bendición.


Ataques Contra el Matrimonio en la Actualidad

El matrimonio enfrenta muchos desafíos en la sociedad moderna. Estos ataques buscan destruir el modelo de unión establecido por Dios.

🛑 El divorcio:

  • Hoy en día, muchas personas ven el matrimonio como algo desechable.
  • Sin embargo, Dios dice que aborrece el divorcio (Malaquías 2:16).

🛑 La infidelidad:

  • Destruye la confianza y la estabilidad en el matrimonio.
  • La Biblia nos llama a la pureza y fidelidad:

    «Huyan de la inmoralidad sexual» – 1 Corintios 6:18 (NVI).

🛑 Las ideologías que distorsionan la familia:

  • La Biblia establece que el matrimonio es entre un hombre y una mujer (Génesis 2:24).
  • Hoy en día, se intenta redefinir la familia de muchas maneras que contradicen la voluntad de Dios.

Para proteger el matrimonio, debemos permanecer firmes en la Palabra y no conformarnos a los valores del mundo.

«No se moldeen al mundo actual, sino que sean transformados mediante la renovación de su mente.» – Romanos 12:2 (NVI)


Cómo Fortalecer un Matrimonio en Dios

Para que el matrimonio sea fuerte y glorifique a Dios, ambos cónyuges deben comprometerse a buscar Su voluntad en la relación.

Orar juntos como pareja.
Leer la Palabra y aplicar sus principios en el hogar.
Resolver conflictos con amor, paciencia y perdón.
Poner a Dios en el centro de todas las decisiones.
Evitar la influencia negativa de personas o ideologías que debilitan la relación.

Un matrimonio sólido no se construye en un solo día, sino con una vida de obediencia y amor en Cristo.

«Si el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles.» – Salmo 127:1 (NVI)


La Celebración del Matrimonio: Más que una Ceremonia

La ceremonia de matrimonio no es solo una tradición; es la confirmación pública de un pacto divino .

«Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.» – Marcos 10:9 (NVI)

📌 Es una oportunidad para presentar la unión ante Dios y buscar Su bendición.
📌 Simboliza el compromiso serio y la intención de construir una vida juntos bajo la guía divina.

El matrimonio no es solo un contrato legal, sino un pacto ante Dios que debe ser valorado y respetado.


El Matrimonio Según Dios es un Tesoro

Dios creó el matrimonio para ser un reflejo de su amor, un vínculo sagrado de compañerismo, fidelidad y propósito.

✔ Seguir el modelo divino trae bendición y estabilidad.
El amor en el matrimonio debe ser como el de Cristo por Su iglesia: incondicional y eterno.
Dios debe ser el centro de toda relación para que prospere y se fortalezca.

«Adquirir sabiduría es amarse a uno mismo; obedecerla nos hará prosperar.» – Proverbios 19:8 (NVI)

Un matrimonio según el diseño de Dios no es solo una relación, es un ministerio y una bendición para glorificar a Dios. ❤️

Testimonios de Ex Homosexuales y Ex Transexuales

La Verdad que No Quieren que Sepas

En la sociedad actual, la narrativa dominante nos dice que la orientación sexual y la identidad de género son inmutables y que cualquier intento de cambio es imposible o dañino. Sin embargo, miles de personas en todo el mundo han experimentado una transformación radical tras encontrar la verdad en Cristo.

Este artículo reúne testimonios de ex homosexuales y ex transexuales que han abandonado sus antiguas vidas y han encontrado una nueva identidad en Dios . También expondremos la persecución y la censura que han sufrido, así como la verdad que los medios y el lobby LGBT intentan ocultar.

Si estás buscando respuestas o conoces a alguien que necesita escuchar estos testimonios, te invitamos a leer y compartir esta recopilación de historias impactantes .

Muchas de estas personas han sido censuradas, atacadas y desacreditadas simplemente por compartir sus experiencias. Amazon ha eliminado libros de ex homosexuales , universidades han prohibido conferencias y las redes sociales han bloqueado testimonios. La gran pregunta es: Si estos cambios fueron falsos, ¿por qué hay tanto esfuerzo para silenciarlos?

Estos testimonios son una prueba de que el cambio es posible y que Cristo puede restaurar cualquier vida . A pesar de la censura y la persecución, la verdad sigue saliendo a la luz. Si tú o alguien que conoces está luchando con su identidad, hay esperanza . Dios ofrece una nueva vida, una nueva identidad y una verdadera transformación .