Cuando no estás Preparado para una Relación

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¿Cual es el problema hoy en día? Hoy en día simplemente las personas no están preparadas para casarse y la gran mayoría se casan prematuramente. Antiguamente uno se casaba para formar una familia, ese era el objetivo, hoy en día las personas se casan para sentirsen amados y completos porque se sienten solos e incompletos. El objetivo hoy en día es encontrar el amor de forma rápida y fácil, y eso entre los seres humanos no es algo que se puede lograr de esa forma, pues para encontrar el amor uno necesita invertir tiempo, paciencia y dar mucho de si mismo.

En la Biblia las principales parejas y las más conocidas no se casaron por amor como base o motivo de la unión en su principio, sino que Dios les unió y tras la unión estas personas encontraron el amor, el uno con el otro y acabaron felices juntos. Eso quiere decir que el amor y el ser amado es algo que se construye a partir de la unión de dos personas, una unión cuidada con amor y cariño, una unión la cual hay que poner empeño y trabajarla diariamente.

En mi opinión, yo creo que debemos de tener paciencia y ver las cosas con calma, el amor se obtiene con el pasar del tiempo, se obtiene viviendo enfrentamientos juntos, venciendo obstáculos, criando una familia en conjunto, sacrificando tus deseos por el bien del otro, buscando un equilibrio, deseando la felicidad del contrario, quererle el bien y de lo mejor, no es solo compartir buenos momentos y ser felices juntos, hay que ser el uno para el otro en el día a día de la vida matrimonial, allí con eso uno llegará a alcanzar y a conocer lo que es el Amor, no antes de eso. Sigue leyendo

Motivos en Contra el Matrimonio Homosexual – Parte 1.

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Para explicar el porqué de estar en contra al matrimonio homosexual, expondré varios motivos por los cuales todos deberíamos de tener en cuenta ante este tema, muchos de esos motivos son principalmente para generar en nosotros conciencia sobre lo que está pasando en la sociedad, las conclusiones que sacaré sobre este tema se tratará como siempre, primeramente en lo que dice Dios y luego voy a desenmascarar ciertos mitos que la sociedad ha creado como escusa para que de una forma u otra nosotros aceptemos este tipo de comportamientos como algo «bueno», pero como todo se basa sobre mentiras y tras todo hay un lado oscuro, quiero crear consciencia en las personas.

No quiero que nadie se ofenda, pero la verdad, la verdad desde el punto de vista que yo he encontrado, no ha sido una verdad bonita, sino una un tanto dura y directa. Así que antes que nada voy a decir que el hombre en sus principio y en sus deseos es muy egoísta, aveces el ser humano desea todo para sí mismo hasta aquello por el cual no nació, hasta aquello por el cual no puede. Aveces el impedimento a algo crea y genera una curiosidad que hace con que el hombre quiera hacer justo aquello que no puede y no se encontrará satisfecho hacia saciar ese deseo propio y egoísta que posee. Tenemos que tener cuidado con nuestros deseos, somos seres humanos y como todo ser vivo que existe en el mundo, independiente de que raza sea, existe cosas que no podemos hacer, por ciertas razones y querer luchar contra tu propia naturaleza para eso, querer cambiarlo todo por un capricho, está mal. Todos tenemos limites y todos tenemos que entender nuestro lugar en el mundo, nuestra función y caminar según sea eso. Ser rebelde es divertido pero eso no llevará a algo que podamos beneficiar entre todos sino entre uno mismo, ser egoísta es lo mismo y ser egoísta puede herir a los demás, ser egoísta es no amar a los demás, porque todo amor es un sacrificio hacia alguien y todo egoísmo es la ausencia de amor.

Por eso mismo tenemos que ser conscientes de que es malo vivir en una sociedad egoísta llena de deseos propios y en una sociedad sin amor.  Sigue leyendo

– Testimonio – Jim Caviezel

Un hermoso testimonio, unas palabras ciertas y llenas del espíritu de Dios. Aunque el vídeo no sea actual, esas palabras serán eternas, siempre servirán para aprender de ellas e inspirarnos con este hermoso testimonio

¿Se Puede ser Homosexual y Cristiano?

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Un homosexual, como cualquier otra persona, puede acercarse a Cristo y buscar una transformación en Él. Pero practicar la homosexualidad de forma activa y consciente sí es incompatible con el cristianismo auténtico, tal como lo enseña la Biblia. Este tema ha generado mucho debate dentro y fuera de la iglesia. Para abordarlo correctamente debemos analizar lo que la Biblia enseña y la realidad espiritual que acompaña esta cuestión.

¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?

La Biblia establece claramente que la práctica homosexual es contraria al diseño divino para la sexualidad humana:

  • Levítico 18:22 «No te acostarás con varón como con mujer; es abominación.»
  • Romanos 1:26-27«Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. 27 Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes y recibieron sobre sí mismos el castigo que merecía su perversión». – Habla sobre cómo las relaciones homosexuales son una consecuencia del alejamiento espiritual y moral de Dios.
  • 1 Corintios 6:9-10 «¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios… ni los que se echan con varones heredarán el reino de Dios.»

Sin embargo, la Biblia también afirma claramente que existe restauración y perdón para quienes abandonan el pecado:

  • 1 Corintios 6:11 – «Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, santificados y justificados en el nombre del Señor Jesús.»

¿Puede un homosexual ser cristiano? Ser cristiano no es simplemente identificarse con una religión, sino vivir conforme a las enseñanzas de Cristo, una persona que siente atracción sexual por el mismo sexo para seguir a Dios tiene que entender y aceptar lo siguiente:

  • Reconocer que la homosexualidad es un pecado.
  • Arrepentirse sinceramente y buscar abandonar ese estilo de vida.
  • Buscar transformación espiritual a través de la relación con Cristo y entender que Dios lo puede restaurar y hacer que vuelva a su naturaleza inicial.

Una persona que experimenta atracción hacia el mismo sexo puede convertirse al cristianismo y seguir fielmente a Dios si entiende esa atracción como una tentación o una lucha, no como una identidad. El problema surge cuando se practica conscientemente este pecado, ignorando o justificando esta conducta a pesar de conocer la verdad bíblica.

Es importante diferenciar entre sentir una atracción hacia el mismo sexo (tentación) y practicar conscientemente un estilo de vida homosexual:

  • Sentir atracción no es pecado; actuar conforme a ella sí lo es.
  • Dios ofrece fuerzas para resistir cualquier tentación, incluida la atracción hacia el mismo sexo (1 Corintios 10:13) – «Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir».

Muchos testimonios revelan cómo personas han abandonado exitosamente la homosexualidad tras acercarse a Dios. Estos casos indican que:

  • La homosexualidad no es necesariamente innata o permanente.
  • La transformación en Cristo es posible y real.
  • El Espíritu Santo restaura y transforma las vidas cuando hay entrega genuina.

Conclusión

El cristianismo no excluye a nadie; al contrario, ofrece esperanza y sanidad. Sin embargo, también exige sinceridad en el arrepentimiento. Por tanto, aunque una persona con atracción hacia el mismo sexo puede seguir fielmente a Cristo al resistir esta atracción, la práctica activa de la homosexualidad contradice directamente las enseñanzas bíblicas y, por lo tanto, no es compatible con una vida cristiana auténtica. No se puede ser cristiano sin abandonar las prácticas homosexuales. Un homosexual puede creer en Dios, pero su salvación no se puede garantizar si no se abandona sus prácticas.

La Abominación de la Aceptación del Pecado

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En la actualidad, estamos viendo cómo el mundo está aceptando y normalizando el pecado de una manera alarmante. Lo que antes era considerado inmoral o incorrecto, ahora se promueve como algo bueno y aceptable. Como cristianos, debemos estar atentos a esta manipulación y recordar que la Palabra de Dios nos advierte sobre estos tiempos. La corrupción de los valores y la moralidad cristiana no es un fenómeno reciente, pero en nuestros días ha alcanzado un nivel de aceptación que antes era impensable. La presión social y cultural lleva a muchos a aceptar como normales las prácticas que la Biblia condena, poniendo en riesgo su relación con Dios.

La Normalización del Pecado en la Sociedad

La Biblia nos dice claramente en Isaías 5:20:

«¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz!»

Hoy en día, los valores y principios cristianos están siendo atacados constantemente. Se nos dice que debemos aceptar todo tipo de conductas y estilos de vida en nombre de la tolerancia, pero en muchos casos, esto significa comprometer la verdad de Dios. Vemos cómo la sociedad ha cambiado los conceptos de bien y mal, justificando el pecado con excusas como la libertad personal y el progreso. Sin embargo, la Biblia nos enseña que la verdadera libertad se encuentra en Cristo, no en la complacencia con el pecado. Romanos 12:2 nos advierte:

«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.»

Uno de los mayores problemas en la sociedad actual es la negación de uno mismo en favor de una vida centrada en deseos y pasiones descontroladas. Se nos dice que debemos «seguir nuestro corazón» y hacer lo que nos haga felices, sin importar si eso va en contra de los principios de Dios. Jesús, sin embargo, nos llamó a negarnos a nosotros mismos y a tomar nuestra cruz cada día (Lucas 9:23). Vivir según nuestros impulsos y deseos sin control lleva a una vida de pecado y alejamiento de Dios.

Otro aspecto preocupante es la promoción de la promiscuidad como algo normal y saludable. Las relaciones fuera del matrimonio, la infidelidad y el libertinaje sexual son celebrados en la cultura popular, en los medios de comunicación y en las redes sociales. Sin embargo, la Palabra de Dios nos advierte claramente en 1 Corintios 6:18:

«Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.»

El consumo de drogas y alcohol también es visto como una forma de escape o de placer, cuando en realidad solo lleva a la destrucción física, emocional y espiritual. En Gálatas 5:19-21, se mencionan las «obras de la carne», entre ellas las borracheras y la inmoralidad, y se nos advierte que quienes practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios.

Pero aún más grave es cómo la sociedad está dirigiendo su influencia hacia los niños, intentando adoctrinarlos desde una edad temprana con ideologías que contradicen los valores cristianos. En muchos países, los sistemas educativos han implementado programas donde se expone a los niños a contenidos de índole sexual de manera precoz, bajo la excusa de la educación inclusiva y la diversidad. Padres en distintas partes del mundo han denunciado estos programas como una agenda que atenta contra la inocencia de los menores y los valores tradicionales de la familia.

Un claro ejemplo de esta agenda es la normalización de la disforia de género. Antes considerada un trastorno, ahora se presenta como una identidad válida que debe ser aceptada sin cuestionamiento. Sin embargo, la aceptación de esta confusión de identidad conlleva la aceptación de un caos sin fin, donde las definiciones biológicas y la estructura familiar tradicional son socavadas. La Biblia enseña que Dios creó al ser humano como hombre y mujer (Génesis 1:27), y que cada uno tiene un propósito y diseño específico.

Otro tema alarmante es cómo el feminismo ha salido de control. Lo que comenzó como un movimiento para la igualdad de derechos se ha convertido en una ideología radical que discrimina al hombre, promoviendo un ambiente de resentimiento y hostilidad. En lugar de buscar justicia y equidad, este feminismo moderno fomenta actitudes egoístas y tóxicas que solo contribuyen a la división entre los géneros.

Más que nunca, la gente está hiperconfundida emocional y mentalmente debido a la falta de control y orden en la sociedad. La ausencia de límites y la exaltación del relativismo han llevado a una generación que no tiene claridad sobre su identidad, propósito o valores. Esta crisis de confusión ha sido fomentada por la cultura del «haz lo que sientas», sin considerar las consecuencias espirituales y morales.

En este contexto, decir la verdad se ha convertido en motivo de censura. Aquellos que defienden los principios cristianos y se atreven a hablar en contra de la inmoralidad moderna son ridiculizados, silenciados o incluso perseguidos. Pero Jesús nos advirtió que en este mundo enfrentaríamos tribulación, y nos animó a confiar en Él porque ha vencido al mundo (Juan 16:33).

La normalización del pecado no solo se da en la cultura secular, sino también dentro de algunas congregaciones que han comenzado a ceder ante las presiones del mundo. En muchos lugares, la predicación sobre el pecado ha sido minimizada para no incomodar a los oyentes. Pero debemos recordar que Jesús no vino a agradar al mundo, sino a salvarnos de él.

El Peligro de Comprometer la Verdad de Dios

El peligro de aceptar el pecado como algo normal radica en que nos alejamos del camino de Dios. Cuando se justifica o se tolera el pecado, la conciencia se adormece y se corre el riesgo de caer en un estado de indiferencia espiritual. No podemos ignorar lo que está escrito en 1 Corintios 6:9-10:

«¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.»

Mientras más creamos que todas estas cosas son normales y más nos encontremos anestesiados ante la inmoralidad, es una señal de que nos estamos alejando de la presencia de Dios. Cuando el Espíritu Santo habita en nosotros, sentimos convicción al ver el pecado y reconocemos que el mundo está en dirección contraria a la voluntad de Dios. Un claro ejemplo de estar en la verdad es sentir incomodidad ante estas conductas e ideas. La falta de incomodidad o el acostumbramiento a estas prácticas demuestra que nuestra sensibilidad espiritual se está apagando.

Jesús nos enseñó que el Espíritu Santo tiene la función de convencernos de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16:8). Si el Espíritu Santo no nos confronta, es porque algo en nosotros está mal. Si una persona cristiana empieza a aceptar y justificar el pecado como algo normal, debe examinar su corazón, pues podría estar alejándose de la luz de Cristo. La Palabra de Dios nos exhorta en Efesios 5:11:

«Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.»

La Palabra es clara: no solo debemos abstenernos de participar en el pecado, sino que también debemos reprenderlo y denunciarlo. Un cristiano que vive en comunión con Dios no puede ser indiferente al pecado, sino que siente un rechazo natural hacia él. No podemos permitir que la sociedad nos moldee ni que el pecado sea parte de nuestra normalidad.

La Palabra de Dios no cambia, y aunque la sociedad intente redefinir el bien y el mal, nosotros debemos mantenernos firmes en nuestra fe.

Reflexión Final

Dios nos llama a ser luz en medio de la oscuridad. No podemos dejarnos llevar por las tendencias de este mundo ni caer en la trampa de la aceptación del pecado. Mantengámonos firmes en Su verdad, sin temor a ser diferentes, porque solo así agradaremos a nuestro Padre Celestial. En un mundo que se aleja cada vez más de la verdad, debemos recordar que nuestra lealtad está con Dios, no con la cultura ni con la opinión pública.

Es importante recordar que nadie está libre de pecado, pues todos pecamos. Sin embargo, lo que marca la diferencia es tener consciencia de que lo que hacemos está mal y no intentar justificarlo o maquillarlo para hacerlo parecer correcto. No podemos engañarnos a nosotros mismos. La Palabra de Dios nos dice en 1 Juan 1:8-9:

«Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.»

El pecado siempre nos separará de Dios, pero la clave es reconocerlo, arrepentirnos y buscar una solución en Cristo. El Espíritu Santo nos confronta cuando estamos en el camino incorrecto. Si dejamos de sentir ese remordimiento por nuestros errores y aceptamos el pecado como algo normal, es una señal de que nuestra relación con Dios se está debilitando.

Debemos permitir que el Espíritu Santo nos redarguya, sentir incomodidad cuando hacemos algo contrario a la voluntad de Dios, y sobre todo, buscar la transformación a través de Su gracia. No se trata de vivir en culpa, sino de buscar una vida en santidad, sabiendo que Dios siempre nos da la oportunidad de cambiar y volver a Su camino.

«Sed santos, porque yo soy santo» (1 Pedro 1:16).

Cada día enfrentaremos desafíos que pondrán a prueba nuestra fe, pero si permanecemos en Cristo, tendremos la fortaleza para resistir. No cedamos a la presión del mundo, sino vivamos para la gloria de Dios, con la certeza de que Su verdad prevalecerá por encima de cualquier engaño del enemigo.

«Te animo a examinar tu vida a la luz de la Palabra de Dios, a pedirle al Espíritu Santo que te muestre en qué áreas necesitas cambiar y a buscar a Cristo con un corazón sincero. No temas ser diferente; vive en la verdad y en la santidad a la que Dios te ha llamado.»

Testimonios de Ex Homosexuales y Ex Transexuales

La Verdad que No Quieren que Sepas

En la sociedad actual, la narrativa dominante nos dice que la orientación sexual y la identidad de género son inmutables y que cualquier intento de cambio es imposible o dañino. Sin embargo, miles de personas en todo el mundo han experimentado una transformación radical tras encontrar la verdad en Cristo.

Este artículo reúne testimonios de ex homosexuales y ex transexuales que han abandonado sus antiguas vidas y han encontrado una nueva identidad en Dios . También expondremos la persecución y la censura que han sufrido, así como la verdad que los medios y el lobby LGBT intentan ocultar.

Si estás buscando respuestas o conoces a alguien que necesita escuchar estos testimonios, te invitamos a leer y compartir esta recopilación de historias impactantes .

Muchas de estas personas han sido censuradas, atacadas y desacreditadas simplemente por compartir sus experiencias. Amazon ha eliminado libros de ex homosexuales , universidades han prohibido conferencias y las redes sociales han bloqueado testimonios. La gran pregunta es: Si estos cambios fueron falsos, ¿por qué hay tanto esfuerzo para silenciarlos?

Estos testimonios son una prueba de que el cambio es posible y que Cristo puede restaurar cualquier vida . A pesar de la censura y la persecución, la verdad sigue saliendo a la luz. Si tú o alguien que conoces está luchando con su identidad, hay esperanza . Dios ofrece una nueva vida, una nueva identidad y una verdadera transformación .