Dios en todo momento quiere comunicarse con nosotros, Dios quiere estar con nosotros y que nosotros estemos con el, que busquemos de su amor de su presencia, porque el nos ama, su amor va más allá de lo que un ser humano puede imaginarse. Pero la verdad es que Dios nos ama, nos ama de tal manera que respeta cuando nos alejamos de el, a pesar del dolor y la tristeza que eso puede ser para un padre al ver como su hijo lo abandona por cosas vanas y sin valor. Dios nos ama de tal forma que aún que estemos lejos de el él nos mira, nos vigila y su mirada no se aparta mientras hacemos todo aquello que le aborrece y que muy seguramente será malo para nosotros.
Dios nos ama de tal manera que espera a que volvamos a el con una paciencia sobrenatural y un amor sobrenatural, hasta nuestro ultimo respirar Dios espera que elijamos estar con el, Dios es el padre que ve a su hijo descarrillarse y esperar pacientemente a que este retorne para poder ayudarlo, solo un padre y una madre que ama a su hijo sabe el dolor que es ver su hijo yendo a mal camino y destruyendo su vida, muchas veces los padres y las madres no son fuertes lo suficientes como para ver eso y vivirlo, porque para un padre y una madre no hay cosa más dolosa que ver sus hijos mal y sufriendo. Sigue leyendo →
La obediencia es esencial en la vida espiritual, pero las razones que nos llevan a obedecer pueden determinar si esa obediencia está guiada por el evangelio o por la religión. Aunque externamente las acciones pueden parecer iguales, el propósito y la motivación interna son radicalmente diferentes.
Obediencia en la Religión
La obediencia religiosa se basa principalmente en el deber, el temor y el deseo de obtener aprobación. Se enfoca en seguir reglas externas para evitar el castigo o ganarse el favor de Dios y de la comunidad religiosa. Sin embargo, esta obediencia no transforma el corazón, ya que está guiada por la apariencia y el cumplimiento mecánico de normas.
Citas bíblicas relevantes:
“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8).
“No habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor” (Romanos 8:15).
Motivada por el miedo al castigo: Muchas personas obedecen porque temen ser castigadas si no cumplen las normas. Esta obediencia es mecánica y puede generar frustración, llevándolas a una vida espiritual superficial.
Obediencia por reconocimiento: A veces, la motivación es el deseo de ser vistos como justos o espirituales. Esto lleva a enfocarse más en las apariencias que en el cambio real del corazón.
“El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7).
Carga emocional y fatiga espiritual: Cumplir reglas sin un propósito claro puede resultar en agotamiento. La persona termina sintiéndose atrapada en una rutina vacía y sin gozo.
“Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga” (Mateo 11:30).
Obediencia en el Evangelio
La obediencia basada en el evangelio es una respuesta amorosa y genuina al Dios que nos ha amado primero. No nace del temor, sino del deseo de agradar a Dios porque ya hemos sido aceptados y amados por Él. Es una obediencia que transforma el corazón y genera frutos visibles en nuestra vida.
Citas bíblicas relevantes:
“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).
“Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).
Motivada por amor y gratitud: La obediencia no es una carga, sino una respuesta de gratitud. Sabemos que no debemos obedecer para ganar el favor de Dios, porque ya lo tenemos.
“Hagan todo con amor” (1 Corintios 16:14).
Refleja transformación interna: La verdadera obediencia fluye de un corazón transformado. No se trata de cumplir reglas externas, sino de vivir una vida coherente con los valores del evangelio.
“Andad como hijos de luz” (Efesios 5:8).
Gozo y libertad: Esta obediencia trae gozo, paz y propósito. No es un deber, sino un privilegio que enriquece nuestra relación con Dios y nos da libertad.
“Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).
Ejemplos prácticos:
Una persona que obedece por temor puede evitar ciertos comportamientos solo para no ser juzgada, pero sin experimentar una verdadera transformación.
Alguien que obedece por amor busca siempre el bien de los demás, reflejando el carácter de Cristo en su vida diaria.
Conclusión
La diferencia clave está en el origen de nuestra obediencia. En la religión, es el miedo o el deber; en el evangelio, es el amor y la gratitud. Cuando obedecemos desde el amor, nuestra vida se transforma y refleja el carácter de Cristo, llevándonos a experimentar verdadera libertad y plenitud.
La invitación es clara: no se trata de obedecer para ser aceptados, sino de obedecer porque ya hemos sido aceptados. Esta verdad cambia por completo nuestra perspectiva y nos lleva a vivir una vida abundante y llena de propósito.
Dios nos dijo que le tenemos que entregar todas nuestras cargas a Él y que cuando estemos cansados y fatigados vayamos a Él y el nos dará el descanso que necesitamos.
«Entrégale tus cargas al Señor, y él cuidará de ti; no permitirá que los justos tropiecen y caigan» – Salmos 55:22
«Dijo Jesús: Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso.» – Mateo 11:28
Pero con la vida que llevamos tan llenas de cosas y problemas ¿Cómo entregamos nuestras cargas a Dios para poder descansar, cómo logramos llegar a esa paz que aveces parece inalcanzable?
Tenemos tantos problemas, tantas cosas que nos preocupan, tenemos problemas emocionales, económicos, en la familia etc… Una sola persona puede tener un sinfín de cosas para montar una larga lista. Cuando escuchamos que tenemos que entregarle esos problemas a Dios, nuestras cargas, tenemos que entender que muchos de nosotros no sabemos hacer eso de forma correcta, muchos de nosotros entregamos una parte de ese problema, pero no el problema completo y eso hace segamos preocupados y dándole vueltas a este tema. Hoy vengo a decir que simplemente para muchos no es fácil entregarlo todo a Dios y que nos cuesta mucho hacer eso realmente, nos cuesta y eso es porque somos humanos y nos cuesta deshacernos y despegarnos a las cosas, no es por falta de fe es porque nos cuesta abandonar algo que nos preocupa. Sigue leyendo →
Eres Mi Hijo Amado y Estoy Orgulloso de Ti (Mateo3:17). Antes de que fueses formado en el vientre de tu madre te conocí e incluso antes de que nacieras Yo Te Elegí (Jeremías 1:5). Se quién eres, Te Conozco mejor de lo que nadie te conoce y no me Avergüenzo de Ti. Aunque tu padre o tu madre pudiesen llegar a olvidarsen de ti, yo No me Olvidaría, Yo Nunca te Abandonaría, Yo Nunca te Rechazaría (Salmo 27:10)
No Tengas Miedo, he pagado tu rescate y te he puesto un nombre nuevo: Eres Mio (Isaías 43:1) Eres Precioso a mis Ojos, seré yo quien te honre y quien te muestre amor de muchas maneras diferentes (Isaías 43:4) Para mi tu vales cada gota de mi Sangre (Romanos 8:32)
Olvídate de las cosas pasadas que te hacían sentir vergüenza, Estoy haciendo algo nuevo en ti, algo Extraordinario que no podrá ser Arruinado (2 Corintios 5:17) Porque yo terminaré lo que he Empezado, te lo Prometo ( Felipenses 1:6)Sigue leyendo →
La mayoría de las personas se sienten perdidas en el comienzo, con preguntas como ¿Cómo debo o como puedo empezar? ¿Qué me haría diferente a los demás si empiezo a vivir teniendo a Jesús en mi vida? ¿Qué cambiaría en mi vida? ¿Cuál es la diferencia que existe entre ser cristiano y seguidor de cualquier otra religión?etc… Lo que más tenemos al principio son preguntas.
Hoy en día en el mundo existe una infinidad de religiones y creencias variadas, existe variedad hasta en aquellos que creen y adoran al mismo Dios que nosotros. Podemos encontrar muchas diferencias a la hora de ver como es su alabanza, su forma de ministrar, el tipo de palabra que llevan, su organización, etc… y eso resulta ser muy confuso para alguien que quiere llegar hacia Dios, acercarse a Jesús y conocer el camino. Resulta difícil encontrar el verdadero camino hacia Dios y a Jesús con tanta diversidad, con tantas diferencias, lo peor es que si no sabes donde te estas metiendo puedes ser fácilmente engañado por personas que quieren confundirte y sacar provecho de ti.
Nosotros los seres humanos tenemos la tendencia de buscar la verdad, de estar en esta continua búsqueda, para revelar la verdad sobre las cosas, es algo que existe en nuestro interior, queremos descubrirlo todo, pero el problema es que es muy difícil encontrar el camino hacia la verdad, porque existe una infinidad de caminos, pero la mayoría son de engaños, por eso muy pocos son los que verdaderamente llegan hacia ella.
Para conocer la verdad sobre como es Jesús, sobre como es Dios y sobre lo que nos va a enseñar su palabra, tenemos que entender que no podemos definir lo es y lo que quiere Dios simplemente por un conjunto de reglas o conductas, Dios es muchísimos más que eso, cuando las personas piensan en qué es lo que quiere Dios o sobre lo que el enseña, lo primero que aparece en sus cabezas es la idea de «ser bueno y comportarse bien, cumplir con las reglas» eso no define lo que es Dios ni lo que el quiere de ti, esa idea solo define una parte de la transformación que Él va hacer dentro de ti, sin forzarte ni obligarte a nada, cuando lo tienes participe de tu vida, el va a crear en ti esos aspectos de conducta, pero esos aspectos de conducta no es lo que lo define. Eso es lo primero que tenemos que entender y tenerlo bien claro.Sigue leyendo →
La historia de Jesús y su interacción con mujeres acusadas de adulterio es un reflejo del amor, el perdón y la restauración que Él ofrece a la humanidad. Sin embargo, un aspecto clave que a menudo se pasa por alto es que Jesús no solo libera a las personas de la culpa, sino que también las invita a vivir de una manera diferente. En este artículo, exploraremos cómo Jesús confronta la hipocresía de los religiosos, el impacto transformador del perdón y la aplicación de estos principios en la actualidad.
«Jesús regresó al monte de los Olivos,pero muy temprano a la mañana siguiente, estaba de vuelta en el templo. Pronto se juntó una multitud, y él se sentó a enseñarles.Mientras hablaba, los maestros de la ley religiosa y los fariseos le llevaron a una mujer que había sido sorprendida en el acto de adulterio; la pusieron en medio de la multitud. «Maestro —le dijeron a Jesús—, esta mujer fue sorprendida en el acto de adulterio.La ley de Moisés manda apedrearla; ¿tú qué dices?».Intentaban tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra, pero Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el polvo.Como ellos seguían exigiéndole una respuesta, él se incorporó nuevamente y les dijo: «¡Muy bien, pero el que nunca haya pecado que tire la primera piedra!».Luego volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el polvo.Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron solo Jesús y la mujer en medio de la multitud.Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer: —¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó?—Ni uno, Señor —dijo ella. —Yo tampoco —le dijo Jesús—. Vete y no peques más.»– Juan 8: 1-11
Desde el inicio, este relato no se trata solo del pecado de la mujer, sino de la mala intención de los fariseos . Ellos la llevan ante Jesús no porque realmente les preocupe la justicia, sino porque querían tenderle una trampa .
La Ley de Moisés establecía que el adulterio debía ser castigado con la muerte (Levítico 20:10, Deuteronomio 22:22), pero también decía que debía ser castigado tanto el hombre como la mujer. Aquí solo trajeron a la mujer, lo que indica un juicio parcial e injusto. Si Jesús decía que no la apedrearan, podía acusarlo de ir en contra de la Ley de Moisés. Si Jesús aprobaba la lapidación, lo verían como un incumplimiento de su mensaje de misericordia y podrían acusarlo ante las autoridades romanas, que no permitían ejecuciones sin su aprobación. Los fariseos no estaban interesados en la justicia ni en la restauración de la mujer, sino en usar su pecado como un instrumento para desacreditar a Jesús .
Jesús responde de una manera inesperada: no cae en la trampa y no responde de inmediato , sino que se inclina y escribe en la tierra . Este es un detalle enigmático, ya que la Biblia no nos dice qué escribió. Algunas interpretaciones sugieren:
Que estaba escribiendo los pecados de los acusadores.
Que estaba escribiendo la ley, recordándoles su hipocresía.
Que simplemente estaba dándoles tiempo para reflexionar.
Cuando los fariseos insisten, Jesús responde con una de las frases más famosas del Evangelio: «El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra.» Esta declaración desarma completamente a los acusadores . No está diciendo que el pecado no debe ser castigado, sino que nadie tiene la autoridad moral para condenar a otro cuando todos son pecadores. Jesús no justifica el pecado de la mujer, pero deja claro que los fariseos no tenían derecho a juzgarla de manera hipócrita. Los fariseos se retiran, comenzando por los más viejos , lo que indica que la conciencia les pesó.
Después de que todos los acusadores se van, Jesús le pregunta a la mujer: «Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?» Cuando ella responde que no, Jesús declara: «Ni yo te condeno; vete, y no peques más.»
Aquí vemos un equilibrio perfecto entre misericordia y justicia :
Misericordia: Jesús no la condena, le ofrece el perdón y la gracia. Él sabía que ella era culpable, pero en lugar de castigarla, le da la oportunidad de una nueva vida.
Justicia y Llamado al Cambio: Jesús no dice «sigue como estás», sino «Vete, y no peques más» . Le deja claro que el perdón no significa que pueda continuar en pecado, sino que debe apartarse de esa vida.
Jesús nos muestra que el perdón de Dios no es solo borrar la culpa, sino dar una nueva oportunidad para vivir correctamente .
Este pasaje tiene lecciones profundas que siguen siendo relevantes:
Cuidado con la Hipocresía Religiosa. Muchas veces, la iglesia y los creyentes caemos en el mismo error de los fariseos, juzgando a los demás sin mirar nuestras propias fallas. Jesús nos llama a examinar nuestra propia vida antes de señalar la de otros. Dios no justifica el pecado, pero siempre da una oportunidad Jesús no dijo que el adulterio estaba bien, pero tampoco condenó a la mujer. En nuestra vida, esto significa que Dios nos perdona, pero también nos llama a cambiar y vivir de manera diferente.
El Perdón de Dios Transforma. El propósito del perdón no es que sigamos en pecado sin consecuencias, sino que experimentemos una transformación real. Como la mujer adúltera, debemos recibir el perdón y decidir vivir una vida nueva en obediencia a Dios.
Jesús, el Único con Autoridad para Juzgar, Nos Ofrece Gracia, Jesús es el único que podía haber condenado a la mujer, porque Él era sin pecado. Sin embargo, eligió la misericordia sobre el juicio, mostrándonos cómo es el corazón de Dios.
El relato de Juan 8:1-11 es una prueba del amor y la sabiduría de Jesús. Él confronta la hipocresía, ofrece perdón y llama a la transformación.
Así como la mujer adúltera recibió una segunda oportunidad, nosotros también podemos recibir la gracia de Dios y vivir de una manera nueva . Y así como los fariseos fueron confrontados con su pecado, también debemos examinar nuestra propia vida antes de señalar a los demás .
Este pasaje nos desafía a reflejar el carácter de Jesús en nuestras vidas: no juzgar sin misericordia, extender el perdón y vivir en santidad.
«Uno de los fariseos invitó a Jesús a comer, así que fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Ahora bien, vivía en aquel pueblo una mujer que tenía fama de pecadora. Cuando ella se enteró de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de alabastro lleno de perfume. Llorando, se arrojó a los pies de Jesús, de manera que se los bañaba en lágrimas. Luego se los secó con los cabellos; también se los besaba y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado dijo para sí: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la que lo está tocando y qué clase de mujer es: una pecadora». Entonces Jesús dijo a manera de respuesta: —Simón, tengo algo que decirte. —Dime, Maestro —respondió. —Dos hombres debían dinero a cierto prestamista. Uno debía quinientas monedas de plata y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, el prestamista perdonó la deuda a los dos. Ahora bien, ¿cuál de los dos lo amará más?—Supongo que aquel a quien más le perdonó —contestó Simón. —Has juzgado bien —dijo Jesús.Luego se volvió hacia la mujer y dijo a Simón: —¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para los pies, pero ella me ha bañado los pies en lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tú no me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con aceite, pero ella me ungió los pies con perfume. Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama. Entonces le dijo Jesús a ella: —Tus pecados quedan perdonados.Los otros invitados comenzaron a decir entre sí: «¿Quién es este que hasta perdona pecados?». —Tu fe te ha salvado —dijo Jesús a la mujer—; vete en paz.» – Lucas 7:36-50
El relato de Lucas 7:36-50 es una de las escenas más conmovedoras del ministerio de Jesús. En este pasaje, vemos un contraste entre la actitud hipócrita de un fariseo llamado Simón y la profunda gratitud de una mujer pecadora. A través de este encuentro, Jesús nos enseña sobre el amor, el perdón y la verdadera fe.
Este pasaje presenta un contraste entre dos personas con visiones opuestas de Jesús y del pecado.
Simón el fariseo representa la hipocresía religiosa . A pesar de invitar a Jesús a su casa, no lo honra ni lo trata con respeto. No le da agua para los pies, no lo saluda con un beso ni le unge la cabeza con aceite, costumbres básicas de hospitalidad en la cultura judía. Su actitud muestra orgullo y un sentido de justicia propia.
La mujer pecadora , en cambio, es todo lo opuesto. Ella reconoce su necesidad de perdón y actúa con humildad. Su amor y gratitud hacia Jesús son expresados con lágrimas, besos y la unción de sus pies con perfume.
¿Quién está realmente más cerca de Dios? A pesar de su «vida recta», Simón no reconoce su propia necesidad de gracia . La mujer, en cambio, sabe que necesita a Jesús, y su amor lo demuestra.
La Parábola de los Dos Deudores: Cuánto Más Perdón, Más Amor
Jesús ilustra la situación con una parábola:
Un acreedor tenía dos deudores , uno que debía 500 denarios y otro que debía 50 .
Como ninguno podía pagar, el acreedor perdonó a ambos .
Jesús le pregunta a Simón: ¿Quién amará más al acreedor?
Simón responde correctamente: «Pienso que aquel a quien perdonó más.»
Jesús aplica esta enseñanza a la mujer :
Ella ha sido perdonada mucho, por eso ama mucho.
Simón cree que tiene poco que perdonar, por eso su amor es caso.
Aquí Jesús invierte la lógica de los fariseos . Ellos pensaban que cuanto más justos eran, más cercanos a Dios estaban. Pero Jesús enseña que cuanto más conscientes somos de nuestro pecado y de la gracia de Dios, más profundo es nuestro amor por Él.
Jesús finalmente le dice a la mujer: «Tus pecados te son perdonados».
Este es el momento clave del relato. Jesús no solo acepta la adoración de la mujer, sino que también declara su perdón.Esto escandaliza a los presentes, porque solo Dios puede perdonar los pecados. Esta es una declaración implícita de su divinidad. Jesús cierra el encuentro con una frase de restauración:«Tu fe te ha salvado, vete en paz». Aquí vemos que el perdón de Dios no solo quita la culpa, sino que trae paz y una nueva vida.
Cuidado con la Justicia Propia. Así como Simón, muchas veces nos consideramos «buenos cristianos» , pensando que otros son peores pecadores que nosotros. ¿Somos más como Simón o como la mujer pecadora?¿Juzgamos a los demás sin ver nuestra propia necesidad de gracia? Jesús nos recuerda que todos necesitamos su perdón , sin importar qué tan «pequeños» o «grandes» sean nuestros pecados.
La mujer pecadora respondió al perdón con amor y gratitud. Si realmente hemos experimentado el perdón de Dios, deberíamos reflejarse en nuestro amor por Él y por los demás. Nuestra adoración, nuestro servicio y nuestra entrega a Dios deben nacer de un corazón agradecido, no de una obligación religiosa. Si nos cuesta amar a Dios oa los demás, quizás no hemos entendido cuán grande ha sido el perdón que hemos recibido.
Jesús le dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz». La paz no viene de nuestras obras religiosas , sino de una fe genuina en Cristo. Si hemos sido perdonados, podemos vivir sin condenación y sin culpa. No importa qué tan lejos hayamos caído , Jesús siempre ofrece restauración y una nueva vida.
El relato de Lucas 7:36-50 es un recordatorio del amor transformador de Jesús . Él no mira las apariencias externas ni la reputación, sino el corazón de las personas .
Nos desafía a:
No juzgue a los demás con hipocresía.
Reconoce nuestra necesidad de gracia.
Responder al perdón de Dios con amor y gratitud.
Jesús sigue extendiendo su gracia hoy. ¿Cómo vamos a responder a su amor?
¿Debemos incentivar a la gente a que se divorcien o no? Debemos de orientarlos a no hacerlo, pero no podemos juzgarlos si al final lo hacen son sus vidas, tampoco podemos tratar todos los casos por igual tenemos que velar por el bien del matrimonio, pero tambien por el bien de ellos mismos y de sus hijos
¿Un divorciado es considerado un adultero? Sí, aunque no haya cometido ningún caso de adulterio, si un divorciado tras divorciarse o mientras se divorcia empieza a tener una relación con otra persona es considerado adultero porque aunque esté divorciado o divorciándose en el mundo humano aún se encuentra unido a su pareja en el mundo espiritual. Pero si dicha persona antes de entrar a otra relación con otra persona pide perdón por lo que ha sucedido y le pide a Dios que les limpie y les libere de ese pecado para que tengan una nueva vida, Dios en su misericordia les perdonará y les limpiará, borrando de su vida TODO el pecado que lleven encima, incluyendo el que lo condena como a un adultero y de paso al remover ese pecado y perdonar a la persona, lo acaba desvinculando a todo su pasado y de echo también lo desvincula de su ex pareja. Dios cuando hace nuevo a alguien no deja restos de nada de su pasado, el único que hurga en el pasado y en el pecado de los demás es el enemigo, el es el único que te llamará por tu pasado y por tu pecado, sin embargo Dios te llamará por tu nombre y por lo que hoy representas.
¿Un divorciado puede casarse sin estar en pecado? Como dice en el punto anterior, si el divorciado fue perdonado por Dios y se ha rectificado, sí, este si quiere puede volver casarse pues ya su pasado no le define y ahora es una persona nueva, aunque lo más recomendable es que pida a Dios la persona indicada y que espere el tiempo que sea necesario hasta que esa persona aparezca. Pero si dicha persona no fue perdonada por Dios, pues no buscó a Dios, no le pidió perdón, no quiso rectificarse, entonces esa persona no debería de volver a casarse mientras siga en pecado, pues sin el perdón de Dios esa persona seguirá siendo un adultero y por seguir llevando ese pecado encima, esa persona hará que el que esté con ella también caiga en el mismo pecado de adulterio sin que lo sepa.
Desde hace tiempo he estado triste, triste porque he visto como día a día hemos fallamos como seres humanos, hemos fallado como nación y hemos fallado como cristianos hijos de Dios, tambien he estado triste conmigo misma porque desgraciadamente yo tambien fallo. Pero al final de todo he entendido qué es ser un ser humano y la decepción que somos como criaturas, pues estamos destinados a fallar, a equivocarnos y a hacer muchas cosas que están mal.
Es fácil entender que el mundo falla pero es chocante ver como los cristianos fallamos, es chocante hasta que uno entiende que cristianos o no nuestra naturaleza es el pecado por herencia y ser cristiano no nos hace libre del pecado, no nos libera de pecar y no nos hace ser perfectos ante el mundo humano y de la justicia de este mismo.
Ser cristiano y creer en Dios, nos brinda la oportunidad de mejorar lo que somos y de desear ser conforme Dios quiere que seamos, nos brinda poder empezar a tener comunión con Dios y acercarnos a el, nos brinda ser perdonados por nuestros pecados aunque sigamos cometiendo pecados día a día, porque hacemos muchas cosas mal y muchas veces ni siquiera somos conscientes de lo que hacemos mal, pues no vemos la maldad en nuestras acciones hasta que Dios nos lo revela. Dios ante nuestros pecados nos brinda la consciencia sobre nuestros actos, la consciencia nos hace entender lo hemos echo mal o sobre lo que estamos haciendo mal, y a la par de eso la consciencia nos brinda sentir el arrepentimiento sobre aquello en el cual nos estamos equivocando y nos brinda querer ser perdonados por Dios para que podamos justificar lo que hacemos mal, y a mejorar lo que somos con su ayuda. Sigue leyendo →
Antes que nada quiero recordar que el divorcio no es una opción correcta para los cristianos y que al casarnos teniendo ya a Dios en nuestra vida, tenemos que quitar la idea de la existencia del «divorcio» de nuestra cabeza. Cuando nos casamos tenemos que serle fiel a nuestra pareja, amarla y respetarla. Tenemos que mantener la llama viva del amor y alejar los obstáculos y las personas que nos pueden poner en peligro la relación. Uno cuando se casa ya no puede ser egoísta y ha de hacer las cosas de forma mutua. El que tenga un problema en su relacionamiento ha de tratarlo ambos juntos y siempre es bueno participar ambos en talleres o en cositas de parejas donde hagan actividades juntos, eso les ayudará a resolver los problemas que uno puede tener dentro de la relación y de mantener seguro el relacionamiento.
Existen muchos motivos y causas de divorcio, hay Gente que se Divorcia por Motivos Egoístas sus razones o escusas son normalmente «porque el amor ha muerto» o «ya no somos felices juntos» o porque hay mucha pelea dentro del matrimonio, mucha falta de comprensión y un gran distanciamiento entre ambos, normalmente cada uno comienza a velar por sí mismo y por sus cosas y ya nada lo hacen juntos, ya no se hace cosas como pareja, entre ellos están muy cansados de la situación y verdaderamente con eso uno se cansa y el amor muere. Pero siempre hay que pensar que se puede revivir el amor y si ambos se lo proponen se puede evitar el divorcio, si buscan ayuda profesional o de algún consejero, además de Dios. Porque Dios está allí para nuestros problemas, está allí para ayudarnos hasta cuando en nuestro matrimonio todo va mal. Así que debemos de recordar que esto se puede arreglar y volver a funcionar.