
La Biblia nos enseña que la vida en la tierra es temporal y que la muerte no es el final, sino el comienzo de la eternidad . Cada ser humano se enfrentará a dos destinos: la vida eterna con Dios en el cielo o la separación eterna en el infierno.
¿Qué Sucede Cuando Morimos?
La Biblia es clara en que el espíritu no se queda vagando en la tierra ni va a un lugar intermedio como el purgatorio. Según la Escritura, hay tres posibles destinos después de la muerte:
1️⃣ El alma entra en un estado de reposo, «durmiendo» hasta el juicio final.
2️⃣ Algunas almas van directamente al cielo.
3️⃣ Otras almas van directamente al infierno.
«Está establecido que los seres humanos morirán una sola vez, y después venga el juicio».– Hebreos 9:27
No sabemos exactamente por qué algunos van directamente al cielo o al infierno mientras otros «duermen» hasta el juicio, pero la Biblia confirma que estas son las únicas tres posibilidades. La idea de que las almas vagan en la tierra o que existe un purgatorio no es bíblica.
✔ El espíritu NO se queda vagando en la tierra.
✔ La Biblia NO habla de un purgatorio donde se purifican las almas.
✔ NO hay reencarnación ni reciclaje de las almas.
Estado de Reposo Hasta el Juicio Final
La Biblia muestra que una de las posibilidades después de la muerte física es entrar en un estado de reposo hasta el día del juicio final. Este estado es descrito muchas veces como un «sueño», una condición de espera en la que no hay conciencia activa de lo que ocurre en la tierra ni del castigo o la recompensa eterna.
En el Antiguo Testamento, este estado fue conocido como el Seol, y se refiere al lugar de reposo donde los muertos esperan el juicio final. No se trata de un lugar de tormento eterno, sino de una condición temporal que afecta por igual a todos los muertos, sin hacer distinción inmediata entre justos o injustos. La resurrección posterior será el momento en que cada uno reciba su destino eterno, como se menciona en Juan 5:28-29:
«No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida, pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.»
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