– Testimonio – Christine Sneeringer, ex-lesbiana «Sintiéndose segura como mujer»

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“Entrenador, esa chica esta diciendo malas palabras en el campo de juego,” se quejó Tammy.

“Se supone que éste es un equipo cristiano. ¿Por qué no hace algo?»

El entrenador la miró y señaló hacia donde yo estaba, dijo: “¿Ves a esa chica? Ora por ella” Le di una vuelta al campo de juego, ajena a la conversación que era sobre mí, la jugadora pródiga del softball. Aunque yo jugaba en el equipo de la iglesia de mi amiga, la religión era la cosa que estaba más lejos de mi mente. Esto era obvio, especialmente, porque yo utilizaba palabras vulgares para expresar mi disgusto, cuando una de mis compañeras del equipo cometía una falta grave. A pesar de que el nombre de la iglesia estaba escrito en el frente de mi camiseta, cuando estaba en el campo de juego se me olvidaba para quién estaba jugando. Todo lo que me interesaba era ganar

En el año y medio que jugué para el equipo de mujeres de esa iglesia Bautista, el entrenador ni una sola vez me regañó por mi falta de compañerismo cristiano en los deportes. Si lo hubiera hecho, lo más probable es que no me habría quedado con el equipo por mucho tiempo. Estaba allí por una sola razón, jugar softball. Pero Dios tenía otras ideas.

Me atrajo el amor que mis compañeras de equipo tenían entre sí y para conmigo. Parecía tan puro y tan sano. Las otras chicas sabían que yo no era cristiana y estaban pidiéndole a Dios por mí, desde el principio.Sin embargo, ellas no sabían que yo era lesbiana. Crecí con un padre alcohólico que tenía un temperamento violento. También le pegaba a mi madre y como ella era una víctima, yo rechazaba cualquier cosa que tenía que ver con la feminidad, no quería nada que tuviera que ver con el hecho de ser una mujer. En cambio, admiraba a mi hermano y quería ser como él. Desde mis primeros años recuerdo haber preferido los deportes, en vez de las muñecas, como mi hermana menor. Sigue leyendo

– OSCURAS DOCTRINAS –

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La Verdad frente la Ignorancia

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Vivimos en un mundo de falsos profetas y falsas creencias, donde el amor se ha enfriado, pero nada de esto es nuevo para nosotros, hace más de 2000 años atrás hemos sido advertidos de que esas cosas pasarían. La Biblia, el libro que representa la palabra de Dios, el libro sagrado que tanto ha sido perseguido por su verdadero contenido, nunca ha fallado. El sagrado libro ha hablado que todo esto que está pasando hoy en día, sucedería, aunque nos ha costado mucho creer que estos tiempos llegarían, han llegado, pero la verdad es que una y otra vez hemos estado llegando a este límite, como si se tratase de un bucle que nunca se acaba y siempre se repite, la humanidad siempre se ha visto dirigiéndose hacia la auto destrucción por culpa de andar alejada de Dios.

Vivimos ante el asecho del mal, el cual nos presiona de todas partes queriendo destruirnos, y cuando no nos quiere atacar por un lado lo hace por otro, utilizando siempre todo lo que se encuentra bajo su poder y dominio. Eso lo hemos estado viendo siempre y lo seguiremos viendo a lo largo de los siglos, pues El mal está allí y aquí, y no se irá hasta que nuestro Señor Jesucristo vuelva a por nosotros, estaremos viendo una y otra vez la como la historia se repite con diferentes personajes, y así será hasta que Jesús venga a por su pueblo y nos libere de las garras del mal que habita en este mundo. Sigue leyendo

Sodoma – La Estrategia de la Destrucción de la Humanidad

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Esto es muy inquietante y triste, pues la verdad sobre lo que está pasando y sobre lo que está sucediendo no es para nada algo bueno o agradable, pero es la verdad y la realidad la cual hemos echo oídos sordos o hemos estado mirando hacia otro lado todo este tiempo oculta algo muy sombrío y oscuro. Ahora ya es hora de ver lo que verdaderamente está pasando en el mundo y de abrir los ojos, tenemos que dejar de ser ignorantes ante esta situación y ver que realmente hay solo dos bandos el cual tenemos que elegir hacia donde estamos inclinándonos, Pues realmente o estas con Dios o estás contra el y estas con el mundo. Lo que hay aquí y lo que digo no es una amenaza, es la verdad y para muchos puede hasta que sea la ultima oportunidad que Dios te está dando para ver la verdad y rectificarte antes de que sea muy tarde. ¡Hermanos despertaos!

Documental Russo sobre Sodoma este vídeo está prohibido en Europa, el vídeo está siendo cazado por el lobby LGBTI, pues estos tienen miedo de que las personas se den cuenta de sus terribles y verdaderas intenciones los cuales, no son buenas para nadie, ni para la sociedad ni para el mundo, pues lo único que traerán es la destrucción de este y la extinción de lo que Dios ha creado.

Sodoma y Gomorra – Otro signo de Los Tiempos este es otro vídeo con más pruebas y más informaciones, ambos hablan de lo mismo, tras ver estos vídeos yo pido a cada lector que por favor ore por lo que está sucediendo en el mundo, pues el fin de los tiempos está aquí tocando en nuestra puerta.

Recomiendo también la siguiente lectura: El Fin de los Tiempos es Ahora – En los Tiempos de Sodoma

 

 

El Enemigo nos Asecha – Tiempos de Tempestad y Guerra

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Estamos en tiempos de Tempestad, lucha, guerra, muchos obstáculos y dificultades. El mundo hoy en día ha empezado a dar la espalda a Dios, como nunca se ha visto. Los gobiernos mundiales van países por países queriendo destruir nuestra fe, nuestras constituciones familiares, quieren destruir todo lo que representa a Dios y sus leyes.

Su objetivo es desacreditar a Dios, su objetivo es que las personas ignorantes abracen todo lo que está en contra de su palabra y de sus enseñanzas. Si pensábamos que el amor se había enfriado y que habían guerras, hermanos eso era solo el principio de lo nos puede esperar en el futuro. Más que nunca nos tenemos que levantar, más que nunca hemos de ser fieles a Dios y demonstrar a el que no vamos a permitir que el enemigo gane esta batalla sobre nuestras vidas. Sigue leyendo

– Testimonio – Walt Heyer, el Cambio de Sexo solo Enmascara los problemas Psicológicos, afirma extransexual

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Walt Heyer es un autor y conferencista estadounidense conocido por su experiencia personal con la transexualidad y su posterior transición. Nacido el 25 de octubre de 1940 en Los Ángeles, California, su vida ha estado marcada por desafíos relacionados con su identidad de género desde una edad temprana. Ha cambiado de sexo dos veces.

Experiencia Temprana y Transición de Género

Durante su infancia, Heyer fue vestido en secreto por su abuela con ropa femenina, lo que le generó confusión sobre su identidad de género. Además, sufrió abusos físicos por parte de su padre y abusos sexuales por parte de su tío. Estas experiencias traumáticas contribuyeron a problemas psicológicos que más tarde fueron diagnosticados erróneamente como disforia de género. A los 42 años, Heyer decidió someterse a una cirugía de reasignación de sexo y vivió durante ocho años como mujer transgénero bajo el nombre de Laura Jensen.

«A partir de este vestido, comenzó una vida llena de disforia de género, abuso sexual, alcoholismo, drogas y, finalmente, una cirugía de cambio de sexo innecesaria. Mi vida fue destruida por un adulto de confianza que le gustaba vestirme como una niña «, relata él en su testimonio.

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– Testimonio – Fernando Ñaupari, liberado del mundo de la Transexualidad

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Ante la televisión el peruano Fernando Ñaupiru cuenta que vivió 28 años como transexual y que gracias a un fuerte encuentro con Dios pudo cambiar de vida de nuevo. Como en muchos otros extransexuales todo comenzó en la infancia. En su familia no se sentía querido, nunca le habían hablado de Dios y a los ocho años un profesor del colegio abusó sexualmente de él. “Ahí empezó la destrucción de mi vida. Por temor a mi padre no dije nada y esto marcó mi vida, destruyó mi niñez”, recuerda Fernando. Sigue leyendo

La Abominación de la Aceptación del Pecado

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En la actualidad, estamos viendo cómo el mundo está aceptando y normalizando el pecado de una manera alarmante. Lo que antes era considerado inmoral o incorrecto, ahora se promueve como algo bueno y aceptable. Como cristianos, debemos estar atentos a esta manipulación y recordar que la Palabra de Dios nos advierte sobre estos tiempos. La corrupción de los valores y la moralidad cristiana no es un fenómeno reciente, pero en nuestros días ha alcanzado un nivel de aceptación que antes era impensable. La presión social y cultural lleva a muchos a aceptar como normales las prácticas que la Biblia condena, poniendo en riesgo su relación con Dios.

La Normalización del Pecado en la Sociedad

La Biblia nos dice claramente en Isaías 5:20:

«¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz!»

Hoy en día, los valores y principios cristianos están siendo atacados constantemente. Se nos dice que debemos aceptar todo tipo de conductas y estilos de vida en nombre de la tolerancia, pero en muchos casos, esto significa comprometer la verdad de Dios. Vemos cómo la sociedad ha cambiado los conceptos de bien y mal, justificando el pecado con excusas como la libertad personal y el progreso. Sin embargo, la Biblia nos enseña que la verdadera libertad se encuentra en Cristo, no en la complacencia con el pecado. Romanos 12:2 nos advierte:

«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.»

Uno de los mayores problemas en la sociedad actual es la negación de uno mismo en favor de una vida centrada en deseos y pasiones descontroladas. Se nos dice que debemos «seguir nuestro corazón» y hacer lo que nos haga felices, sin importar si eso va en contra de los principios de Dios. Jesús, sin embargo, nos llamó a negarnos a nosotros mismos y a tomar nuestra cruz cada día (Lucas 9:23). Vivir según nuestros impulsos y deseos sin control lleva a una vida de pecado y alejamiento de Dios.

Otro aspecto preocupante es la promoción de la promiscuidad como algo normal y saludable. Las relaciones fuera del matrimonio, la infidelidad y el libertinaje sexual son celebrados en la cultura popular, en los medios de comunicación y en las redes sociales. Sin embargo, la Palabra de Dios nos advierte claramente en 1 Corintios 6:18:

«Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.»

El consumo de drogas y alcohol también es visto como una forma de escape o de placer, cuando en realidad solo lleva a la destrucción física, emocional y espiritual. En Gálatas 5:19-21, se mencionan las «obras de la carne», entre ellas las borracheras y la inmoralidad, y se nos advierte que quienes practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios.

Pero aún más grave es cómo la sociedad está dirigiendo su influencia hacia los niños, intentando adoctrinarlos desde una edad temprana con ideologías que contradicen los valores cristianos. En muchos países, los sistemas educativos han implementado programas donde se expone a los niños a contenidos de índole sexual de manera precoz, bajo la excusa de la educación inclusiva y la diversidad. Padres en distintas partes del mundo han denunciado estos programas como una agenda que atenta contra la inocencia de los menores y los valores tradicionales de la familia.

Un claro ejemplo de esta agenda es la normalización de la disforia de género. Antes considerada un trastorno, ahora se presenta como una identidad válida que debe ser aceptada sin cuestionamiento. Sin embargo, la aceptación de esta confusión de identidad conlleva la aceptación de un caos sin fin, donde las definiciones biológicas y la estructura familiar tradicional son socavadas. La Biblia enseña que Dios creó al ser humano como hombre y mujer (Génesis 1:27), y que cada uno tiene un propósito y diseño específico.

Otro tema alarmante es cómo el feminismo ha salido de control. Lo que comenzó como un movimiento para la igualdad de derechos se ha convertido en una ideología radical que discrimina al hombre, promoviendo un ambiente de resentimiento y hostilidad. En lugar de buscar justicia y equidad, este feminismo moderno fomenta actitudes egoístas y tóxicas que solo contribuyen a la división entre los géneros.

Más que nunca, la gente está hiperconfundida emocional y mentalmente debido a la falta de control y orden en la sociedad. La ausencia de límites y la exaltación del relativismo han llevado a una generación que no tiene claridad sobre su identidad, propósito o valores. Esta crisis de confusión ha sido fomentada por la cultura del «haz lo que sientas», sin considerar las consecuencias espirituales y morales.

En este contexto, decir la verdad se ha convertido en motivo de censura. Aquellos que defienden los principios cristianos y se atreven a hablar en contra de la inmoralidad moderna son ridiculizados, silenciados o incluso perseguidos. Pero Jesús nos advirtió que en este mundo enfrentaríamos tribulación, y nos animó a confiar en Él porque ha vencido al mundo (Juan 16:33).

La normalización del pecado no solo se da en la cultura secular, sino también dentro de algunas congregaciones que han comenzado a ceder ante las presiones del mundo. En muchos lugares, la predicación sobre el pecado ha sido minimizada para no incomodar a los oyentes. Pero debemos recordar que Jesús no vino a agradar al mundo, sino a salvarnos de él.

El Peligro de Comprometer la Verdad de Dios

El peligro de aceptar el pecado como algo normal radica en que nos alejamos del camino de Dios. Cuando se justifica o se tolera el pecado, la conciencia se adormece y se corre el riesgo de caer en un estado de indiferencia espiritual. No podemos ignorar lo que está escrito en 1 Corintios 6:9-10:

«¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.»

Mientras más creamos que todas estas cosas son normales y más nos encontremos anestesiados ante la inmoralidad, es una señal de que nos estamos alejando de la presencia de Dios. Cuando el Espíritu Santo habita en nosotros, sentimos convicción al ver el pecado y reconocemos que el mundo está en dirección contraria a la voluntad de Dios. Un claro ejemplo de estar en la verdad es sentir incomodidad ante estas conductas e ideas. La falta de incomodidad o el acostumbramiento a estas prácticas demuestra que nuestra sensibilidad espiritual se está apagando.

Jesús nos enseñó que el Espíritu Santo tiene la función de convencernos de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16:8). Si el Espíritu Santo no nos confronta, es porque algo en nosotros está mal. Si una persona cristiana empieza a aceptar y justificar el pecado como algo normal, debe examinar su corazón, pues podría estar alejándose de la luz de Cristo. La Palabra de Dios nos exhorta en Efesios 5:11:

«Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.»

La Palabra es clara: no solo debemos abstenernos de participar en el pecado, sino que también debemos reprenderlo y denunciarlo. Un cristiano que vive en comunión con Dios no puede ser indiferente al pecado, sino que siente un rechazo natural hacia él. No podemos permitir que la sociedad nos moldee ni que el pecado sea parte de nuestra normalidad.

La Palabra de Dios no cambia, y aunque la sociedad intente redefinir el bien y el mal, nosotros debemos mantenernos firmes en nuestra fe.

Reflexión Final

Dios nos llama a ser luz en medio de la oscuridad. No podemos dejarnos llevar por las tendencias de este mundo ni caer en la trampa de la aceptación del pecado. Mantengámonos firmes en Su verdad, sin temor a ser diferentes, porque solo así agradaremos a nuestro Padre Celestial. En un mundo que se aleja cada vez más de la verdad, debemos recordar que nuestra lealtad está con Dios, no con la cultura ni con la opinión pública.

Es importante recordar que nadie está libre de pecado, pues todos pecamos. Sin embargo, lo que marca la diferencia es tener consciencia de que lo que hacemos está mal y no intentar justificarlo o maquillarlo para hacerlo parecer correcto. No podemos engañarnos a nosotros mismos. La Palabra de Dios nos dice en 1 Juan 1:8-9:

«Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.»

El pecado siempre nos separará de Dios, pero la clave es reconocerlo, arrepentirnos y buscar una solución en Cristo. El Espíritu Santo nos confronta cuando estamos en el camino incorrecto. Si dejamos de sentir ese remordimiento por nuestros errores y aceptamos el pecado como algo normal, es una señal de que nuestra relación con Dios se está debilitando.

Debemos permitir que el Espíritu Santo nos redarguya, sentir incomodidad cuando hacemos algo contrario a la voluntad de Dios, y sobre todo, buscar la transformación a través de Su gracia. No se trata de vivir en culpa, sino de buscar una vida en santidad, sabiendo que Dios siempre nos da la oportunidad de cambiar y volver a Su camino.

«Sed santos, porque yo soy santo» (1 Pedro 1:16).

Cada día enfrentaremos desafíos que pondrán a prueba nuestra fe, pero si permanecemos en Cristo, tendremos la fortaleza para resistir. No cedamos a la presión del mundo, sino vivamos para la gloria de Dios, con la certeza de que Su verdad prevalecerá por encima de cualquier engaño del enemigo.

«Te animo a examinar tu vida a la luz de la Palabra de Dios, a pedirle al Espíritu Santo que te muestre en qué áreas necesitas cambiar y a buscar a Cristo con un corazón sincero. No temas ser diferente; vive en la verdad y en la santidad a la que Dios te ha llamado.»

Testimonios de Ex Homosexuales y Ex Transexuales

La Verdad que No Quieren que Sepas

En la sociedad actual, la narrativa dominante nos dice que la orientación sexual y la identidad de género son inmutables y que cualquier intento de cambio es imposible o dañino. Sin embargo, miles de personas en todo el mundo han experimentado una transformación radical tras encontrar la verdad en Cristo.

Este artículo reúne testimonios de ex homosexuales y ex transexuales que han abandonado sus antiguas vidas y han encontrado una nueva identidad en Dios . También expondremos la persecución y la censura que han sufrido, así como la verdad que los medios y el lobby LGBT intentan ocultar.

Si estás buscando respuestas o conoces a alguien que necesita escuchar estos testimonios, te invitamos a leer y compartir esta recopilación de historias impactantes .

Muchas de estas personas han sido censuradas, atacadas y desacreditadas simplemente por compartir sus experiencias. Amazon ha eliminado libros de ex homosexuales , universidades han prohibido conferencias y las redes sociales han bloqueado testimonios. La gran pregunta es: Si estos cambios fueron falsos, ¿por qué hay tanto esfuerzo para silenciarlos?

Estos testimonios son una prueba de que el cambio es posible y que Cristo puede restaurar cualquier vida . A pesar de la censura y la persecución, la verdad sigue saliendo a la luz. Si tú o alguien que conoces está luchando con su identidad, hay esperanza . Dios ofrece una nueva vida, una nueva identidad y una verdadera transformación .