Estudio del Apocalipsis – Cap 1 – La Reprensentación de Jesús y el Hades

El libro del Apocalipsis, también conocido como «Revelación», es la culminación de toda la Biblia. En él se revela el plan final de Dios para la humanidad, el juicio de las naciones y la victoria definitiva de Jesucristo sobre el mal.

Fue escrito por el apóstol Juan, quien recibió estas visiones mientras estaba desterrado en la isla de Patmos, en el mar Egeo. Juan fue exiliado allí debido a su fidelidad al evangelio y su testimonio de Jesucristo, durante la persecución bajo el emperador romano Domiciano (alrededor del año 95 d.C.).

La finalidad principal del Apocalipsis es mostrar a los siervos de Dios las cosas que deben suceder pronto, ofreciendo no solo advertencia de juicio, sino también esperanza y seguridad a los creyentes de todas las épocas. A través de visiones cargadas de simbolismo espiritual, Juan revela la soberanía de Dios, el triunfo de Cristo y el destino eterno del mundo.

Apocalipsis no es un libro para temer, sino para entender, guardar y vivir con expectativa santa. Sus mensajes son especialmente relevantes en tiempos de persecución, incertidumbre y confusión espiritual, recordándonos que el Cordero ha vencido y que el Reino de Dios prevalecerá.

🔥La Representación de Jesús y el Hades

«La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.» (Apocalipsis 1:1-3)

La revelación es dada para que sus siervos conozcan las cosas que deben suceder pronto, porque es importante que no vivamos en ignorancia y para que estemos listos para lo que vendrá. Jesús ya nos había advertido sobre la importancia de la preparación espiritual en la Parábola de las diez vírgenes (Mateo 25:1-13):

«Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.» (Mateo 25:1-2)

En esta parábola, Jesús habla de diez vírgenes: cinco prudentes que llevaron aceite extra para sus lámparas, y cinco imprudentes que no lo hicieron. Cuando el novio llega, solo las prudentes están preparadas y entran con él a las bodas, mientras que las imprudentes quedan fuera. Esta enseñanza subraya la necesidad de vigilancia y preparación constante para el regreso de Cristo.

Además, se menciona que Juan es testigo de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo. Esto otorga peso a todo lo que leeremos en el Apocalipsis: no son visiones aisladas o sueños personales, sino revelaciones respaldadas por el testimonio fiel de quien vio y oyó directamente las instrucciones de Dios.

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¿Qué hay Despues de la Muerte? El Reposo, el Cielo y el Infierno.

La Biblia nos enseña que la vida en la tierra es temporal y que la muerte no es el final, sino el comienzo de la eternidad . Cada ser humano se enfrentará a dos destinos: la vida eterna con Dios en el cielo o la separación eterna en el infierno.

¿Qué Sucede Cuando Morimos?

La Biblia es clara en que el espíritu no se queda vagando en la tierra ni va a un lugar intermedio como el purgatorio. Según la Escritura, hay tres posibles destinos después de la muerte:

1️⃣ El alma entra en un estado de reposo, «durmiendo» hasta el juicio final.
2️⃣ Algunas almas van directamente al cielo.
3️⃣ Otras almas van directamente al infierno.

«Está establecido que los seres humanos morirán una sola vez, y después venga el juicio».– Hebreos 9:27

No sabemos exactamente por qué algunos van directamente al cielo o al infierno mientras otros «duermen» hasta el juicio, pero la Biblia confirma que estas son las únicas tres posibilidades. La idea de que las almas vagan en la tierra o que existe un purgatorio no es bíblica.

El espíritu NO se queda vagando en la tierra.
La Biblia NO habla de un purgatorio donde se purifican las almas.
NO hay reencarnación ni reciclaje de las almas.


Estado de Reposo Hasta el Juicio Final

La Biblia muestra que una de las posibilidades después de la muerte física es entrar en un estado de reposo hasta el día del juicio final. Este estado es descrito muchas veces como un «sueño», una condición de espera en la que no hay conciencia activa de lo que ocurre en la tierra ni del castigo o la recompensa eterna.

En el Antiguo Testamento, este estado fue conocido como el Seol, y se refiere al lugar de reposo donde los muertos esperan el juicio final. No se trata de un lugar de tormento eterno, sino de una condición temporal que afecta por igual a todos los muertos, sin hacer distinción inmediata entre justos o injustos. La resurrección posterior será el momento en que cada uno reciba su destino eterno, como se menciona en Juan 5:28-29:

«No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida, pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.»

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¿De qué forma luchan contra el Mal? ¿Cuales son sus Armas de Lucha y sus Medios de Defensa? – Religión vs Evangelio, Part 4

¿De qué forma luchan contra el Mal? ¿Cuáles son sus Armas de Lucha y sus Medios de Defensa?

El mal es una realidad innegable en el mundo y cada persona enfrenta diferentes tipos de batallas espirituales. Tanto la religión como el evangelio enseñan la lucha contra el mal, pero la manera en que lo enfrentan y las armas que utilizan son completamente distintas.


La Lucha en la Religión

La religión enseña que el mal se combate principalmente a través del esfuerzo humano, los rituales y el cumplimiento de normas externas. La lucha contra el mal se ve como un asunto de control externo en lugar de una transformación interna.

Citas bíblicas relevantes:

  • “Porque tienen apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella” (2 Timoteo 3:5).
  • “No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de la boca; esto contamina al hombre” (Mateo 15:11).
  1. Uso de normas y restricciones: La religión intenta controlar el pecado a través de reglas estrictas que buscan evitar el contacto con lo impuro, enfocándose en prohibiciones en lugar de transformación.
    • Ejemplo: Evitar ciertos lugares o actividades sin abordar la raíz del problema en el corazón.
  2. Esfuerzo propio y rituales: Se enseña que la clave para vencer el mal está en la autodisciplina extrema y en la realización de prácticas religiosas repetitivas.
    • “Porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él” (Romanos 3:20).
  3. Dependencia de líderes religiosos: En muchas tradiciones religiosas, la protección contra el mal se delega a sacerdotes, pastores o figuras espirituales, en lugar de fomentar una relación directa con Dios.
    • Esto crea una dependencia de intermediarios en lugar de una confianza en Cristo como nuestro mediador.

La Lucha en el Evangelio

El evangelio enseña que la verdadera batalla contra el mal no es solo externa, sino principalmente interna. No se trata únicamente de evitar el pecado, sino de ser transformados por Dios y utilizar las armas espirituales que Él nos ha dado.

Citas bíblicas relevantes:

  • “No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo” (Efesios 6:12).
  • “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).
  1. La Armadura de Dios: El evangelio enseña que nuestra defensa es espiritual y proviene de Dios, no de nuestros propios esfuerzos.
    • “Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).
    • La armadura de Dios incluye:
      • Cinturón de la verdad: Caminar en la verdad de Dios para no ser engañados.
      • Coraza de justicia: Vivir una vida recta en Cristo.
      • Escudo de la fe: Confiar en Dios en medio de los ataques del enemigo.
      • Casco de la salvación: Seguridad en la salvación en Cristo.
      • Espada del Espíritu: La Palabra de Dios como arma ofensiva contra el engaño y la tentación (Efesios 6:13-17).
  2. Oración y comunión con Dios: La verdadera lucha contra el mal se gana en la presencia de Dios. La oración nos fortalece y nos da discernimiento para resistir la tentación.
    • “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17).
    • “Velad y orad, para que no entréis en tentación” (Mateo 26:41).
  3. El poder del Espíritu Santo: No luchamos solos. Dios nos ha dado su Espíritu Santo para fortalecernos y guiarnos en la batalla espiritual.
    • “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6).
    • “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos 1:8).
  4. Renovación de la mente: La lucha contra el mal también ocurre en nuestra mente y corazón. El evangelio nos llama a renovar nuestro entendimiento para que podamos resistir el pecado y la mentira.
    • “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:2).
  5. Vivir en comunidad: La batalla contra el mal no se lucha en soledad. La iglesia es un apoyo esencial en la vida cristiana.
    • “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gálatas 6:2).

Comparación entre la Lucha Religiosa y la Lucha según el Evangelio

AspectoReligiónEvangelio
EnfoqueCumplimiento de reglas externas.Transformación interna a través de Cristo.
MétodoEsfuerzo propio, rituales y normas.Oración, fe, la Palabra de Dios y el Espíritu Santo.
MotivaciónEvitar el castigo o ganar mérito.Amor a Dios y gratitud por su gracia.
ResultadoFatiga espiritual, orgullo o frustración.Gozo, paz y una relación viva con Dios.

Conclusión

La religión enfrenta el mal con normas externas y esfuerzo humano, mientras que el evangelio nos equipa con herramientas espirituales para vencer en la lucha interna y externa. La verdadera victoria viene cuando confiamos en Dios, usamos las armas espirituales que nos ha dado y caminamos en su poder y autoridad.

La batalla contra el mal no es física, sino espiritual, y la victoria se encuentra en una relación viva con Cristo. En lugar de confiar en reglas o esfuerzos personales, debemos depender completamente de la gracia de Dios, fortalecidos por su Espíritu y guiados por su Palabra.

«Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).

¿Por qué obedecemos? – Razones y Motivos por los cuales las personas siguen sus reglas y enseñanzas – Religión vs Evangelio, Part 3

La obediencia es esencial en la vida espiritual, pero las razones que nos llevan a obedecer pueden determinar si esa obediencia está guiada por el evangelio o por la religión. Aunque externamente las acciones pueden parecer iguales, el propósito y la motivación interna son radicalmente diferentes.


Obediencia en la Religión

La obediencia religiosa se basa principalmente en el deber, el temor y el deseo de obtener aprobación. Se enfoca en seguir reglas externas para evitar el castigo o ganarse el favor de Dios y de la comunidad religiosa. Sin embargo, esta obediencia no transforma el corazón, ya que está guiada por la apariencia y el cumplimiento mecánico de normas.

Citas bíblicas relevantes:

  • “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8).
  • “No habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor” (Romanos 8:15).
  1. Motivada por el miedo al castigo: Muchas personas obedecen porque temen ser castigadas si no cumplen las normas. Esta obediencia es mecánica y puede generar frustración, llevándolas a una vida espiritual superficial.
  2. Obediencia por reconocimiento: A veces, la motivación es el deseo de ser vistos como justos o espirituales. Esto lleva a enfocarse más en las apariencias que en el cambio real del corazón.
    • “El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7).
  3. Carga emocional y fatiga espiritual: Cumplir reglas sin un propósito claro puede resultar en agotamiento. La persona termina sintiéndose atrapada en una rutina vacía y sin gozo.
    • “Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga” (Mateo 11:30).

Obediencia en el Evangelio

La obediencia basada en el evangelio es una respuesta amorosa y genuina al Dios que nos ha amado primero. No nace del temor, sino del deseo de agradar a Dios porque ya hemos sido aceptados y amados por Él. Es una obediencia que transforma el corazón y genera frutos visibles en nuestra vida.

Citas bíblicas relevantes:

  • “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).
  • “Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).
  1. Motivada por amor y gratitud: La obediencia no es una carga, sino una respuesta de gratitud. Sabemos que no debemos obedecer para ganar el favor de Dios, porque ya lo tenemos.
    • “Hagan todo con amor” (1 Corintios 16:14).
  2. Refleja transformación interna: La verdadera obediencia fluye de un corazón transformado. No se trata de cumplir reglas externas, sino de vivir una vida coherente con los valores del evangelio.
    • “Andad como hijos de luz” (Efesios 5:8).
  3. Gozo y libertad: Esta obediencia trae gozo, paz y propósito. No es un deber, sino un privilegio que enriquece nuestra relación con Dios y nos da libertad.
    • “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).

Ejemplos prácticos:

  • Una persona que obedece por temor puede evitar ciertos comportamientos solo para no ser juzgada, pero sin experimentar una verdadera transformación.
  • Alguien que obedece por amor busca siempre el bien de los demás, reflejando el carácter de Cristo en su vida diaria.

Conclusión

La diferencia clave está en el origen de nuestra obediencia. En la religión, es el miedo o el deber; en el evangelio, es el amor y la gratitud. Cuando obedecemos desde el amor, nuestra vida se transforma y refleja el carácter de Cristo, llevándonos a experimentar verdadera libertad y plenitud.

La invitación es clara: no se trata de obedecer para ser aceptados, sino de obedecer porque ya hemos sido aceptados. Esta verdad cambia por completo nuestra perspectiva y nos lleva a vivir una vida abundante y llena de propósito.

¿Cuál es la Motivación que utiliza la Religión y el Evangelio? – Religión vs Evangelio Part 2

La motivación detrás de nuestras acciones define si nuestras vidas están guiadas por la religión o el evangelio. Mientras que la religión utiliza el temor, la obligación y la búsqueda de mérito humano, el evangelio invita a actuar desde el amor, la gratitud y la aceptación incondicional de Dios.

Motivación en la Religión: La religión a menudo genera una motivación basada en el miedo al castigo o el deseo de obtener una recompensa. Es una fuerza externa y superficial que no logra cambiar el corazón. Las personas pueden cumplir normas religiosas para mantener la aceptación social o calmar su conciencia, pero esta motivación rara vez resulta en una relación genuina con Dios.

  • “Todo lo que hacen es para que la gente los vea” (Mateo 23:5).
  1. Temor al castigo: El miedo de no ser lo suficientemente buenos puede generar una sensación de ansiedad constante e insuficiencia. Muchas personas obedecen reglas estrictas para evitar consecuencias negativas, pero el temor no transforma el corazón.
    • “No habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor” (Romanos 8:15).
  2. Búsqueda de reconocimiento: Otra motivación común en la religión es el deseo de ser vistos como justos o espirituales ante los demás. Esto pone el foco en la apariencia externa y no en la autenticidad del corazón.
    • “El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7).
  3. Carga y fatiga espiritual: La religión puede convertirse en una carga abrumadora cuando las acciones están motivadas solo por el deber. El resultado es agotamiento, frustración y una desconexión con la verdadera fe.

Motivación en el Evangelio: En contraste, el evangelio ofrece una motivación genuina basada en el amor y la gratitud hacia Dios. Cuando comprendemos la profundidad de la gracia que hemos recibido, nuestras acciones nacen de un corazón transformado, no de una necesidad de aprobación externa.

  • “Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).
  1. Amor y gratitud: El evangelio despierta en nosotros una profunda gratitud, llevándonos a actuar no por obligación, sino como una respuesta de amor. Sabemos que ya hemos sido aceptados y amados por Dios, y eso nos impulsa a vivir para agradarle.
    • “Hagan todo con amor” (1 Corintios 16:14).
  2. Deseo de agradar a Dios: Vivir según el evangelio nos lleva a querer agradar a Dios por amor, no por miedo. Este deseo nos permite experimentar una relación más íntima y genuina con Él.
    • “Porque el amor de Cristo nos constriñe” (2 Corintios 5:14).
  3. Libertad y gozo: La motivación del evangelio trae libertad. Al actuar desde el amor, encontramos gozo y plenitud, incluso en medio de las dificultades.
    • “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).

Consecuencias Prácticas:

  • Acciones guiadas por el amor y no por el temor.
  • Una vida llena de paz y gratitud.
  • Relaciones basadas en la compasión y la autenticidad.

Conclusión de este punto

La diferencia clave entre la motivación de la religión y la del evangelio es su origen: mientras que la religión nace del temor y la recompensa externa, el evangelio fluye del amor y la transformación interna. Cuando nuestras acciones están guiadas por el amor de Dios, encontramos verdadera libertad y nuestras vidas comienzan a reflejar la gracia de manera genuina y poderosa. La diferencia clave entre la motivación de la religión y la del evangelio es su origen: mientras que la religión se basa en el miedo y la recompensa externa, el evangelio fluye del amor y la transformación interna. Cuando nuestras acciones están guiadas por el amor de Dios, encontramos libertad y plenitud, y nuestras vidas comienzan a reflejar su gracia de manera genuina.

Entregad todo y Descansar

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Dios nos dijo que le tenemos que entregar todas nuestras cargas a Él y que cuando estemos cansados y fatigados vayamos a Él y el nos dará el descanso que necesitamos.

«Entrégale tus cargas al Señory él cuidará de ti; no permitirá que los justos tropiecen y caigan» – Salmos 55:22

«Dijo Jesús: Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso.» – Mateo 11:28

Pero con la vida que llevamos tan llenas de cosas y problemas ¿Cómo entregamos nuestras cargas a Dios para poder descansar, cómo logramos llegar a esa paz que aveces parece inalcanzable?

Tenemos tantos problemas, tantas cosas que nos preocupan, tenemos problemas emocionales, económicos, en la familia etc… Una sola persona puede tener un sinfín de cosas para montar una larga lista. Cuando escuchamos que tenemos que entregarle esos problemas a Dios, nuestras cargas, tenemos que entender que muchos de nosotros no sabemos hacer eso de forma correcta, muchos de nosotros entregamos una parte de ese problema, pero no el problema completo y eso hace segamos preocupados y dándole vueltas a este tema. Hoy vengo a decir que simplemente para muchos no es fácil entregarlo todo a Dios y que nos cuesta mucho hacer eso realmente, nos cuesta y eso es porque somos humanos y nos cuesta deshacernos y despegarnos a las cosas, no es por falta de fe es porque nos cuesta abandonar algo que nos preocupa. Sigue leyendo

Religión vs Evangelio: Dos Caminos, Dos Resultados – Part 1

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A lo largo de la historia, muchas personas han confundido el evangelio con la religión organizada. Aunque el cristianismo ha sido catalogado como una religión, en su esencia es una relación con Dios basada en la fe y en la obra de Cristo, no en el cumplimiento de normas humanas. Jesús no vino a establecer una religión, sino a ofrecer un camino de salvación por medio de su gracia y amor.


Diferencia entre el Evangelio y la Religión

La religión, en su forma más estricta, se basa en normas, rituales y tradiciones que buscan acercar a la humanidad a Dios. Sin embargo, muchas veces estas estructuras han terminado alejando a las personas de una verdadera relación con Él. Por otro lado, el evangelio es un mensaje de libertad, transformación y comunión directa con Dios a través de Cristo.

Citas clave:

  • “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).
  • “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8).

Ejemplos prácticos

  • Religión: Una persona puede creer que, por asistir cada domingo a la iglesia y cumplir con ciertos ritos, está asegurando su salvación. Sin embargo, si su corazón no ha sido transformado por Cristo, su fe es superficial.
  • Evangelio: Alguien que vive el evangelio entiende que su relación con Dios no depende de ritos, sino de una fe genuina y una vida transformada por el amor de Cristo.

La evolución histórica de la religión cristiana

Jesús y sus discípulos no establecieron una religión institucionalizada. En los primeros siglos, el cristianismo se extendió como un movimiento de fe, sin templos ostentosos ni jerarquías rígidas. Sin embargo, con la conversión del emperador Constantino en el siglo IV, la iglesia pasó de ser un movimiento perseguido a una institución con poder político y estructuras religiosas.

Con el tiempo, muchas tradiciones y doctrinas humanas se introdujeron en la iglesia, algunas alejadas del mensaje original de Cristo. Esto llevó a que la religión tomara un papel más institucional que relacional, convirtiéndose en un sistema de reglas más que en una experiencia de fe viva.

Citas clave:

  • “Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición” (Mateo 15:6).
  • “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Colosenses 3:1).

Jesús contra las tradiciones religiosas

Jesús criticó duramente a los fariseos y líderes religiosos de su tiempo porque habían convertido la fe en una serie de normas externas, olvidando lo más importante: el amor, la misericordia y la justicia.

  • Los fariseos imponían cargas pesadas sobre la gente con sus tradiciones (Mateo 23:4).
  • Enseñaban doctrinas humanas en lugar de la Palabra de Dios (Marcos 7:7).
  • Buscaban la apariencia externa sin cambiar el corazón (Mateo 23:27).

El evangelio, en contraste, nos llama a una transformación desde el interior. No se trata de cumplir normas para ser aceptados por Dios, sino de ser transformados por Su gracia y amor.


El Evangelio como un Camino de Vida

Seguir el evangelio no es seguir una serie de reglas impuestas por una institución, sino vivir conforme a la enseñanza de Cristo, que nos llama a amar a Dios y al prójimo.

  1. Relación con Dios: No es una lista de rituales, sino un camino de fe y comunión con Dios a través de Cristo.
    • “Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).
  2. Transformación del corazón: El evangelio nos cambia desde adentro, mientras que la religión solo intenta cambiar lo externo.
    • “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
  3. Libertad y gracia: La salvación no depende de nuestras obras, sino de la gracia de Dios.
    • “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).

Las tradiciones pueden tener valor, pero no deben sustituir el Evangelio

Es importante aclarar que no todas las tradiciones son malas. Algunas, como el bautismo y la Santa Cena, son ordenanzas establecidas por Jesús para recordar su sacrificio y nuestra fe en Él. Sin embargo, estas prácticas no deben convertirse en rituales vacíos o en requisitos para la salvación.

Citas clave:

  • “Haced esto en memoria de mí” (Lucas 22:19, sobre la Santa Cena).
  • “El que creyere y fuere bautizado, será salvo” (Marcos 16:16).

Cuando las tradiciones reflejan el evangelio y no lo sustituyen, pueden ser útiles. Sin embargo, cuando se imponen como normas absolutas y se equiparan a la salvación, se convierten en obstáculos para la verdadera fe.


Conclusión: El llamado a vivir el Evangelio

Seguir el evangelio es mucho más que seguir una religión. Es vivir en relación con Dios, en libertad y en amor. Mientras que la religión impone cargas, el evangelio nos invita a descansar en la gracia de Cristo.

Jesús no nos llamó a una religión, sino a seguirlo a Él.

  • No es un sistema de normas, sino una transformación del corazón.
  • No es un medio para alcanzar a Dios, sino Dios alcanzándonos a nosotros.
  • No se trata de apariencia externa, sino de una relación viva con Cristo.

El verdadero cristianismo es vivir como discípulos de Jesús, con un corazón transformado por su amor y gracia.

“Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).

Una Carta de Dios Para ti

aqui te espero

 Déjame decirte quien eres Para mi:

Eres Mi Hijo Amado y Estoy Orgulloso de Ti (Mateo3:17). Antes de que fueses formado en el vientre de tu madre te conocí e incluso antes de que nacieras Yo Te Elegí (Jeremías 1:5). Se quién eres, Te Conozco mejor de lo que nadie te conoce y no me Avergüenzo de Ti. Aunque tu padre o tu madre pudiesen llegar a olvidarsen de ti, yo No me Olvidaría, Yo Nunca te Abandonaría, Yo Nunca te Rechazaría (Salmo 27:10)

No Tengas Miedo, he pagado tu rescate y te he puesto un nombre nuevo: Eres Mio (Isaías 43:1) Eres Precioso a mis Ojos, seré yo quien te honre y quien te muestre amor de muchas maneras diferentes (Isaías 43:4) Para mi tu vales cada gota de mi Sangre (Romanos 8:32)

Olvídate de las cosas pasadas que te hacían sentir vergüenza, Estoy haciendo algo nuevo en ti, algo Extraordinario que no podrá ser Arruinado (2 Corintios 5:17) Porque yo terminaré lo que he Empezado, te lo Prometo ( Felipenses 1:6) Sigue leyendo

¿Cómo Empezar un Relacionamiento con Dios?

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La mayoría de las personas se sienten perdidas en el comienzo, con preguntas como ¿Cómo debo o como puedo empezar? ¿Qué me haría diferente a los demás si empiezo a vivir teniendo a Jesús en mi vida? ¿Qué cambiaría en mi vida? ¿Cuál es la diferencia que existe entre ser cristiano y seguidor de cualquier otra religión? etc… Lo que más tenemos al principio son preguntas.

Hoy en día en el mundo existe una infinidad de religiones y creencias variadas, existe variedad hasta en aquellos que creen y adoran al mismo Dios que nosotros. Podemos encontrar muchas diferencias a la hora de ver como es su alabanza, su forma de ministrar, el tipo de palabra que llevan, su organización, etc… y eso resulta ser muy confuso para alguien que quiere llegar hacia Dios, acercarse a Jesús y conocer el camino. Resulta difícil encontrar el verdadero camino hacia Dios y a Jesús con tanta diversidad, con tantas diferencias, lo peor es que si no sabes donde te estas metiendo puedes ser fácilmente engañado por personas que quieren confundirte y sacar provecho de ti.

Nosotros los seres humanos tenemos la tendencia de buscar la verdad, de estar en esta continua búsqueda, para revelar la verdad sobre las cosas, es algo que existe en nuestro interior, queremos descubrirlo todo, pero el problema es que es muy difícil encontrar el camino hacia la verdad, porque existe una infinidad de caminos, pero la mayoría son de engaños, por eso muy pocos son los que verdaderamente llegan hacia ella.

Para conocer la verdad sobre como es Jesús, sobre como es Dios y sobre lo que nos va a enseñar su palabra, tenemos que entender que no podemos definir lo es y lo que quiere Dios simplemente por un conjunto de reglas o conductas, Dios es muchísimos más que eso, cuando las personas piensan en qué es lo que quiere Dios o sobre lo que el enseña, lo primero que aparece en sus cabezas es la idea de «ser bueno y comportarse bien, cumplir con las reglas» eso no define lo que es Dios ni lo que el quiere de ti, esa idea solo define una parte de la transformación que Él va hacer dentro de ti, sin forzarte ni obligarte a nada, cuando lo tienes participe de tu vida, el va a crear en ti esos aspectos de conducta, pero esos aspectos de conducta no es lo que lo define. Eso es lo primero que tenemos que entender y tenerlo bien claro. Sigue leyendo

Jesús y las Adúlteras – Amor, Perdón y Restauración – 1º Parte

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La historia de Jesús y su interacción con mujeres acusadas de adulterio es un reflejo del amor, el perdón y la restauración que Él ofrece a la humanidad. Sin embargo, un aspecto clave que a menudo se pasa por alto es que Jesús no solo libera a las personas de la culpa, sino que también las invita a vivir de una manera diferente. En este artículo, exploraremos cómo Jesús confronta la hipocresía de los religiosos, el impacto transformador del perdón y la aplicación de estos principios en la actualidad.

 «Jesús regresó al monte de los Olivos, pero muy temprano a la mañana siguiente, estaba de vuelta en el templo. Pronto se juntó una multitud, y él se sentó a enseñarles. Mientras hablaba, los maestros de la ley religiosa y los fariseos le llevaron a una mujer que había sido sorprendida en el acto de adulterio; la pusieron en medio de la multitud. «Maestro —le dijeron a Jesús—, esta mujer fue sorprendida en el acto de adulterio. La ley de Moisés manda apedrearla; ¿tú qué dices?». Intentaban tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra, pero Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el polvo. Como ellos seguían exigiéndole una respuesta, él se incorporó nuevamente y les dijo: «¡Muy bien, pero el que nunca haya pecado que tire la primera piedra!». Luego volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el polvo. Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron solo Jesús y la mujer en medio de la multitud. Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer: —¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó? —Ni uno, Señor —dijo ella. —Yo tampoco —le dijo Jesús—. Vete y no peques más.» – Juan 8: 1-11

Desde el inicio, este relato no se trata solo del pecado de la mujer, sino de la mala intención de los fariseos . Ellos la llevan ante Jesús no porque realmente les preocupe la justicia, sino porque querían tenderle una trampa .

La Ley de Moisés establecía que el adulterio debía ser castigado con la muerte (Levítico 20:10, Deuteronomio 22:22), pero también decía que debía ser castigado tanto el hombre como la mujer. Aquí solo trajeron a la mujer, lo que indica un juicio parcial e injusto. Si Jesús decía que no la apedrearan, podía acusarlo de ir en contra de la Ley de Moisés. Si Jesús aprobaba la lapidación, lo verían como un incumplimiento de su mensaje de misericordia y podrían acusarlo ante las autoridades romanas, que no permitían ejecuciones sin su aprobación. Los fariseos no estaban interesados ​​en la justicia ni en la restauración de la mujer, sino en usar su pecado como un instrumento para desacreditar a Jesús .

Jesús responde de una manera inesperada: no cae en la trampa y no responde de inmediato , sino que se inclina y escribe en la tierra . Este es un detalle enigmático, ya que la Biblia no nos dice qué escribió. Algunas interpretaciones sugieren:

  • Que estaba escribiendo los pecados de los acusadores.
  • Que estaba escribiendo la ley, recordándoles su hipocresía.
  • Que simplemente estaba dándoles tiempo para reflexionar.

Cuando los fariseos insisten, Jesús responde con una de las frases más famosas del Evangelio: «El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra.» Esta declaración desarma completamente a los acusadores . No está diciendo que el pecado no debe ser castigado, sino que nadie tiene la autoridad moral para condenar a otro cuando todos son pecadores. Jesús no justifica el pecado de la mujer, pero deja claro que los fariseos no tenían derecho a juzgarla de manera hipócrita. Los fariseos se retiran, comenzando por los más viejos , lo que indica que la conciencia les pesó.

Después de que todos los acusadores se van, Jesús le pregunta a la mujer: «Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?» Cuando ella responde que no, Jesús declara: «Ni yo te condeno; vete, y no peques más.»

Aquí vemos un equilibrio perfecto entre misericordia y justicia :

  1. Misericordia: Jesús no la condena, le ofrece el perdón y la gracia. Él sabía que ella era culpable, pero en lugar de castigarla, le da la oportunidad de una nueva vida.
  2. Justicia y Llamado al Cambio: Jesús no dice «sigue como estás», sino «Vete, y no peques más» . Le deja claro que el perdón no significa que pueda continuar en pecado, sino que debe apartarse de esa vida.

Jesús nos muestra que el perdón de Dios no es solo borrar la culpa, sino dar una nueva oportunidad para vivir correctamente .

Este pasaje tiene lecciones profundas que siguen siendo relevantes:

Cuidado con la Hipocresía Religiosa. Muchas veces, la iglesia y los creyentes caemos en el mismo error de los fariseos, juzgando a los demás sin mirar nuestras propias fallas. Jesús nos llama a examinar nuestra propia vida antes de señalar la de otros. Dios no justifica el pecado, pero siempre da una oportunidad Jesús no dijo que el adulterio estaba bien, pero tampoco condenó a la mujer. En nuestra vida, esto significa que Dios nos perdona, pero también nos llama a cambiar y vivir de manera diferente .

El Perdón de Dios Transforma. El propósito del perdón no es que sigamos en pecado sin consecuencias, sino que experimentemos una transformación real. Como la mujer adúltera, debemos recibir el perdón y decidir vivir una vida nueva en obediencia a Dios.

Jesús, el Único con Autoridad para Juzgar, Nos Ofrece Gracia, Jesús es el único que podía haber condenado a la mujer, porque Él era sin pecado. Sin embargo, eligió la misericordia sobre el juicio, mostrándonos cómo es el corazón de Dios.

El relato de Juan 8:1-11 es una prueba del amor y la sabiduría de Jesús. Él confronta la hipocresía, ofrece perdón y llama a la transformación.

Así como la mujer adúltera recibió una segunda oportunidad, nosotros también podemos recibir la gracia de Dios y vivir de una manera nueva . Y así como los fariseos fueron confrontados con su pecado, también debemos examinar nuestra propia vida antes de señalar a los demás .

Este pasaje nos desafía a reflejar el carácter de Jesús en nuestras vidas: no juzgar sin misericordia, extender el perdón y vivir en santidad.


«Uno de los fariseos invitó a Jesús a comer, así que fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Ahora bien, vivía en aquel pueblo una mujer que tenía fama de pecadora. Cuando ella se enteró de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de alabastro lleno de perfume.  Llorando, se arrojó a los pies de Jesús, de manera que se los bañaba en lágrimas. Luego se los secó con los cabellos; también se los besaba y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado dijo para sí: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la que lo está tocando y qué clase de mujer es: una pecadora». Entonces Jesús dijo a manera de respuesta: —Simón, tengo algo que decirte. —Dime, Maestro —respondió. —Dos hombres debían dinero a cierto prestamista. Uno debía quinientas monedas de plata y el otro, cincuenta.  Como no tenían con qué pagarle, el prestamista perdonó la deuda a los dos. Ahora bien, ¿cuál de los dos lo amará más? —Supongo que aquel a quien más le perdonó —contestó Simón. —Has juzgado bien —dijo Jesús. Luego se volvió hacia la mujer y dijo a Simón: —¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para los pies, pero ella me ha bañado los pies en lágrimas y me los ha secado con sus cabellos.  Tú no me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies.  Tú no me ungiste la cabeza con aceite, pero ella me ungió los pies con perfume.  Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama. Entonces le dijo Jesús a ella: —Tus pecados quedan perdonados. Los otros invitados comenzaron a decir entre sí: «¿Quién es este que hasta perdona pecados?». —Tu fe te ha salvado —dijo Jesús a la mujer—; vete en paz.» – Lucas 7:36-50

El relato de Lucas 7:36-50 es una de las escenas más conmovedoras del ministerio de Jesús. En este pasaje, vemos un contraste entre la actitud hipócrita de un fariseo llamado Simón y la profunda gratitud de una mujer pecadora. A través de este encuentro, Jesús nos enseña sobre el
amor, el perdón y la verdadera fe.

Este pasaje presenta un contraste entre dos personas con visiones opuestas de Jesús y del pecado.

Simón el fariseo representa la hipocresía religiosa . A pesar de invitar a Jesús a su casa, no lo honra ni lo trata con respeto. No le da agua para los pies, no lo saluda con un beso ni le unge la cabeza con aceite, costumbres básicas de hospitalidad en la cultura judía. Su actitud muestra orgullo y un sentido de justicia propia.

La mujer pecadora , en cambio, es todo lo opuesto. Ella reconoce su necesidad de perdón y actúa con humildad. Su amor y gratitud hacia Jesús son expresados ​​con lágrimas, besos y la unción de sus pies con perfume.

¿Quién está realmente más cerca de Dios? A pesar de su «vida recta», Simón no reconoce su propia necesidad de gracia . La mujer, en cambio, sabe que necesita a Jesús, y su amor lo demuestra.

La Parábola de los Dos Deudores: Cuánto Más Perdón, Más Amor

Jesús ilustra la situación con una parábola:

  • Un acreedor tenía dos deudores , uno que debía 500 denarios y otro que debía 50 .
  • Como ninguno podía pagar, el acreedor perdonó a ambos .
  • Jesús le pregunta a Simón: ¿Quién amará más al acreedor?
  • Simón responde correctamente: «Pienso que aquel a quien perdonó más.»

Jesús aplica esta enseñanza a la mujer :

  • Ella ha sido perdonada mucho, por eso ama mucho.
  • Simón cree que tiene poco que perdonar, por eso su amor es caso.

Aquí Jesús invierte la lógica de los fariseos . Ellos pensaban que cuanto más justos eran, más cercanos a Dios estaban. Pero Jesús enseña que cuanto más conscientes somos de nuestro pecado y de la gracia de Dios, más profundo es nuestro amor por Él.

Jesús finalmente le dice a la mujer: «Tus pecados te son perdonados».

Este es el momento clave del relato. Jesús no solo acepta la adoración de la mujer, sino que también declara su perdón. Esto escandaliza a los presentes, porque solo Dios puede perdonar los pecados. Esta es una declaración implícita de su divinidad. Jesús cierra el encuentro con una frase de restauración: «Tu fe te ha salvado, vete en paz». Aquí vemos que el perdón de Dios no solo quita la culpa, sino que trae paz y una nueva vida.

Cuidado con la Justicia Propia. Así como Simón, muchas veces nos consideramos «buenos cristianos» , pensando que otros son peores pecadores que nosotros. ¿Somos más como Simón o como la mujer pecadora?¿Juzgamos a los demás sin ver nuestra propia necesidad de gracia? Jesús nos recuerda que todos necesitamos su perdón , sin importar qué tan «pequeños» o «grandes» sean nuestros pecados.

La mujer pecadora respondió al perdón con amor y gratitud. Si realmente hemos experimentado el perdón de Dios, deberíamos reflejarse en nuestro amor por Él y por los demás. Nuestra adoración, nuestro servicio y nuestra entrega a Dios deben nacer de un corazón agradecido, no de una obligación religiosa. Si nos cuesta amar a Dios oa los demás, quizás no hemos entendido cuán grande ha sido el perdón que hemos recibido.

Jesús le dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz». La paz no viene de nuestras obras religiosas , sino de una fe genuina en Cristo. Si hemos sido perdonados, podemos vivir sin condenación y sin culpa. No importa qué tan lejos hayamos caído , Jesús siempre ofrece restauración y una nueva vida.

El relato de Lucas 7:36-50 es un recordatorio del amor transformador de Jesús . Él no mira las apariencias externas ni la reputación, sino el corazón de las personas .

Nos desafía a:

  • No juzgue a los demás con hipocresía.
  • Reconoce nuestra necesidad de gracia.
  • Responder al perdón de Dios con amor y gratitud.

Jesús sigue extendiendo su gracia hoy. ¿Cómo vamos a responder a su amor?


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