
Como se ha dicho en el apartado anterior, la Biblia defiende este tipo de divorcio, este es el único mencionado en la Biblia y ahora hablaremos un poco sobre este caso ya que a diferencia de lo que se ha mencionado en la 1º parte, este es más delicado que aquellos ejemplos, pues una de las dos partes sale no solamente herida, sino también traicionada, además de que no es todo el mundo que consigue perdonar algo así. Sinceramente deberíamos de hacerlo, de perdonarlo porque la verdad es que aún en estos casos disponemos de la posibilidad de hallar una solución a través del perdón y la rectificación.
Pero si no se pudo hallar el perdón y la victima prefirió el divorcio, sean cuales sean sus motivos personales, nosotros los «otros» no podemos de culpar a la victima de no haber podido perdonar a su pareja de lo que le hizo, porque es Dios quien tiene que actuar en su corazón en momentos como esos y ayudar a esa persona en lo que ella esté pasando, es El quien tiene que llegar a su corazón, no nosotros con nuestra lengua afilada empeorando las cosas y condenando a dicha persona por lo que hizo. Repito, nosotros no podemos juzgar a esas personas que tras habersen sido traicionadas por sus parejas estas prefirieron divorciarse de ellas. Sigue leyendo








